Resultados: una comparación distorsionada por los extraordinarios
En el primer trimestre, Iberdrola obtuvo un beneficio de 0,24 euros por acción, lo que supone una caída del 14,6% frente al mismo periodo del año anterior.
No obstante, esta comparación está distorsionada por los extraordinarios registrados en 2025. Si se excluye ese efecto, el beneficio habría mejorado un 11,4%, una evolución más representativa de la marcha ordinaria del negocio.
Por tanto, más que una señal de deterioro, las cifras reflejan una base de comparación exigente. El negocio subyacente continúa mostrando solidez.
Las redes eléctricas ganan peso en la estrategia de Iberdrola
El principal apoyo de Iberdrola sigue siendo su negocio de redes. La base de activos regulados en esta actividad crece un 8%, lo que confirma el efecto de las inversiones realizadas en los últimos años.
Además, las redes concentran ya alrededor del 70% de las nuevas inversiones del grupo. La compañía mantiene el foco especialmente en Estados Unidos y Reino Unido, dos mercados clave para el crecimiento futuro de esta división.
Este posicionamiento es relevante porque el negocio de redes suele ofrecer ingresos más previsibles y menos expuestos a la volatilidad de los precios de la electricidad que el negocio de generación.
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Las redes aportan estabilidad, visibilidad y un perfil más defensivo al grupo. Pero para el inversor la cuestión decisiva no es solo si Iberdrola crece, sino si la acción ofrece todavía suficiente potencial tras incorporar esas mejores perspectivas.
En OCU Inversiones analizamos las cifras más allá del titular: ajustamos los resultados por extraordinarios, contrastamos las previsiones de la compañía con nuestras propias estimaciones y valoramos si el precio actual de la acción compensa los riesgos.
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Resultados: una comparación distorsionada por los extraordinarios
En el primer trimestre, Iberdrola obtuvo un beneficio de 0,24 euros por acción, lo que supone una caída del 14,6% frente al mismo periodo del año anterior.
No obstante, esta comparación está distorsionada por los extraordinarios registrados en 2025. Si se excluye ese efecto, el beneficio habría mejorado un 11,4%, una evolución más representativa de la marcha ordinaria del negocio.
Por tanto, más que una señal de deterioro, las cifras reflejan una base de comparación exigente. El negocio subyacente continúa mostrando solidez.
Las redes eléctricas ganan peso en la estrategia de Iberdrola
El principal apoyo de Iberdrola sigue siendo su negocio de redes. La base de activos regulados en esta actividad crece un 8%, lo que confirma el efecto de las inversiones realizadas en los últimos años.
Además, las redes concentran ya alrededor del 70% de las nuevas inversiones del grupo. La compañía mantiene el foco especialmente en Estados Unidos y Reino Unido, dos mercados clave para el crecimiento futuro de esta división.
Este posicionamiento es relevante porque el negocio de redes suele ofrecer ingresos más previsibles y menos expuestos a la volatilidad de los precios de la electricidad que el negocio de generación.
Más activos y mejor remuneración: una fuente de ingresos más estable
La entrada en funcionamiento de nuevos activos regulados, junto con una mejor remuneración de esos activos, debería traducirse en una fuente de ingresos más elevada y constante durante los próximos años.
Esta estabilidad es especialmente valiosa en un entorno marcado por incertidumbres geopolíticas, variaciones en la demanda energética y posibles tensiones en los precios de los combustibles.
Frente al negocio de generación, más sensible a los precios del mercado y a las condiciones operativas, las redes aportan mayor visibilidad a medio y largo plazo.
Iberdrola eleva previsiones, pero conviene mantener cierta prudencia
La buena evolución del negocio ha llevado a Iberdrola a mejorar sus propias previsiones para el cierre del ejercicio. La compañía espera ahora un crecimiento de hasta el 8%, excluyendo extraordinarios.
Nuestra visión es algo más moderada. Aunque valoramos positivamente la fortaleza del negocio regulado, creemos que conviene tener en cuenta dos riesgos: una posible menor demanda y el impacto al alza del precio de los combustibles.
Con esas cautelas, estimamos que el beneficio total podría situarse en torno a 0,99 euros por acción, lo que supondría un crecimiento aproximado del 4,5%.
Qué debe vigilar el inversor en Iberdrola
Para valorar la evolución de Iberdrola en los próximos trimestres, será importante seguir tres elementos.
El primero es el ritmo de crecimiento de la base de activos regulados, especialmente en Estados Unidos y Reino Unido. El segundo es la rentabilidad reconocida a esos activos, clave para sostener los ingresos futuros. El tercero es la evolución de la demanda y de los costes energéticos, que podrían condicionar el resultado final del ejercicio.
En conjunto, Iberdrola mantiene un perfil defensivo dentro del sector eléctrico, apoyado por el peso creciente de las redes. Sin embargo, las expectativas deben interpretarse con prudencia, ya que parte del crecimiento dependerá del entorno energético y regulatorio.
Conclusión: una compañía sólida, pero con previsiones exigentes
Iberdrola sigue mostrando una evolución sólida. La aparente caída del beneficio se explica por el efecto de los extraordinarios de 2025, mientras que el negocio ordinario mejora.
El aumento del peso de las redes eléctricas refuerza la estabilidad del grupo y mejora la visibilidad de sus ingresos futuros. Aun así, nuestras previsiones son más prudentes que las de la propia compañía.
Para el inversor, Iberdrola conserva una tesis apoyada en activos regulados, crecimiento internacional y estabilidad de resultados. Pero, como siempre, la valoración de la acción y el precio de entrada serán determinantes antes de tomar una decisión de inversión.
Cotización en el momento del análisis: 19,96 EUR