Mayor actividad en los mercados
Habitualmente la negociación bursátil se incrementa con la proximidad del fin del año. Y es que, tanto los grandes como los pequeños inversores llevan a cabo una serie de ajustes en sus carteras. Los grandes, para hacer que en la foto final de sus informes aparezcan más guapos en el ejercicio con valores en cartera que han tenido un buen desempeño; razón por la que venden las acciones “malas” y compran las “buenas”. Y los pequeños, poniendo en práctica los trucos de fin de año para reducir la factura fiscal mediante la compensación de pérdidas y ganancias (vea los trucos en nuestra revista nº 139 de noviembre). A este incremento de la negociación en los mercados se suma el dinero procedente de los planes de pensiones, cuyas aportaciones llegan en tropel en este periodo del año; montante que al invertirse anima las cotizaciones bursátiles.
No siempre es así
La realidad es que la creencia de que la Bolsa terminará el año con subidas no cuenta con garantías. Un ejemplo lo tuvimos en diciembre del año pasado, un mes que las bolsas cerraron en números rojos, a pesar del buen balance final del año, ante la expectativa de un giro geopolítico y económico en EE. UU tras la elección de Trump como presidente. Y desde luego no es el único caso.
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Mayor actividad en los mercados
Habitualmente la negociación bursátil se incrementa con la proximidad del fin del año. Y es que, tanto los grandes como los pequeños inversores llevan a cabo una serie de ajustes en sus carteras. Los grandes, para hacer que en la foto final de sus informes aparezcan más guapos en el ejercicio con valores en cartera que han tenido un buen desempeño; razón por la que venden las acciones “malas” y compran las “buenas”. Y los pequeños, poniendo en práctica los trucos de fin de año para reducir la factura fiscal mediante la compensación de pérdidas y ganancias (vea los trucos en nuestra revista nº 139 de noviembre). A este incremento de la negociación en los mercados se suma el dinero procedente de los planes de pensiones, cuyas aportaciones llegan en tropel en este periodo del año; montante que al invertirse anima las cotizaciones bursátiles.
No siempre es así
La realidad es que la creencia de que la Bolsa terminará el año con subidas no cuenta con garantías. Un ejemplo lo tuvimos en diciembre del año pasado, un mes que las bolsas cerraron en números rojos, a pesar del buen balance final del año, ante la expectativa de un giro geopolítico y económico en EE. UU tras la elección de Trump como presidente. Y desde luego no es el único caso. En otras ocasiones tampoco ha sido así. Por ejemplo, desde 1990 ha habido 24 diciembres en los que la bolsa tuvo ganancias frente a 11, en que hubo pérdidas. Es decir, en algo más de un 68% de esos meses los inversores se llevaron una alegría al bolsillo, siendo la rentabilidad media del 2,9%.
· Todo esto son sólo datos pasados que tienen poca relevancia en su estrategia de largo plazo. Nos parece más importante diversificar entre acciones y obligaciones como hacen nuestras estrategias globales que puede consultar al detalle en nuestra web. O si apuesta sólo por las acciones hacerlo a un horizonte de más largo plazo como lo hace nuestra cartera Experto en acciones