Vientos en contra
El grupo Lufthansa atraviesa años difíciles. En 2024 se vio obligado a rebajar sus previsiones de beneficios en dos ocasiones, y su rentabilidad sigue muy por detrás de la de IAG (Iberia y British Airways) y Air France-KLM. Las huelgas, el envejecimiento de la flota y los elevados costes laborales lastran sus resultados. Los nuevos aviones, más eficientes en consumo de combustible, llegan con retraso. Por eso la compañía planea recortar plantilla, externalizar más servicios y ampliar su flota con aeronaves de largo recorrido más rentables.
En el corto plazo, las aerolíneas se benefician de la caída del precio del queroseno y de la elevada ocupación de los vuelos. IAG, por ejemplo, aprovecha la fuerte demanda hacia Sudamérica. Pero también afrontan vientos en contra: el aumento de los costes salariales - agravado por la escasez de personal cualificado -, las mayores tasas aeroportuarias y las exigencias medioambientales cada vez más estrictas.
Ante este panorama, los grandes grupos se ven obligados a automatizar procesos y reestructurarse. Mientras tanto, las aerolíneas de bajo coste siguen ganando terreno: Ryanair continúa ampliando su cuota de mercado.
Nuestros consejos
El riesgo de invertir en acciones del sector aéreo europeo... CONTENIDO RESERVADO A NUESTROS SOCIOS, PINCHE EN EL BOTÓN SIGUIENTE PARA VER LOS CONSEJOS DE NUESTROS EXPERTOS.
Vientos en contra
El grupo Lufthansa atraviesa años difíciles. En 2024 se vio obligado a rebajar sus previsiones de beneficios en dos ocasiones, y su rentabilidad sigue muy por detrás de la de IAG (Iberia y British Airways) y Air France-KLM. Las huelgas, el envejecimiento de la flota y los elevados costes laborales lastran sus resultados. Los nuevos aviones, más eficientes en consumo de combustible, llegan con retraso. Por eso la compañía planea recortar plantilla, externalizar más servicios y ampliar su flota con aeronaves de largo recorrido más rentables.
En el corto plazo, las aerolíneas se benefician de la caída del precio del queroseno y de la elevada ocupación de los vuelos. IAG, por ejemplo, aprovecha la fuerte demanda hacia Sudamérica. Pero también afrontan vientos en contra: el aumento de los costes salariales - agravado por la escasez de personal cualificado -, las mayores tasas aeroportuarias y las exigencias medioambientales cada vez más estrictas.
Ante este panorama, los grandes grupos se ven obligados a automatizar procesos y reestructurarse. Mientras tanto, las aerolíneas de bajo coste siguen ganando terreno: Ryanair continúa ampliando su cuota de mercado.
Nuestros consejos
El riesgo de invertir en acciones del sector aéreo europeo sigue siendo elevado, con la excepción de Ryanair, que mantiene un balance sólido y una rentabilidad destacable.
Los resultados de Lufthansa y Air France-KLM han decepcionado con frecuencia, a diferencia de los de IAG y Ryanair. Además, la deuda de las dos primeras sigue siendo alta.
En general, las acciones de las grandes aerolíneas cotizan a precios bajos: apenas 6,5 veces el beneficio por acción estimado, una valoración justificada por la escasa calidad de sus beneficios.
· Nuestra recomendación: vender Lufthansa y Air France-KLM.
En el caso de Ryanair, el PER estimado para 2026 es de 11,7, algo elevado: también vender.
IAG, en cambio, merece mantenerse en cartera.
Fabricantes de componentes, un menor riesgo
Si le interesa el sector aeronáutico, puede optar por los fabricantes de componentes y las empresas de mantenimiento, que están creciendo con fuerza a nivel mundial.
Una opción interesante es MTU Aero Engines, grupo alemán especializado en mantenimiento de motores de aviación civil y militar (67% de su facturación) y en la fabricación de componentes (33%).
Otra alternativa es el francés Safran, presente en los mismos segmentos.
Ambas compañías – que no seguimos al no formar parte de nuestra selección - ofrecen un perfil de riesgo menor que las aerolíneas tradicionales.
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