Engie firmó un primer semestre en línea con las expectativas con una cifra de negocios en alza del 2,9 % y un beneficio operativo en baja del 6,4 %. La menor rentabilidad se debió en particular a las energías renovables (-7,4 %), que se vieron frenadas por la
caída de la producción eléctrica de las presas en Francia, frente a las condiciones hidrológicas excepcionalmente favorables que hubo en la primavera de 2024. Y a y a la normalización de los precios del gas y la electricidad tras el alza de 2022 y 2023, que afectó a la actividad Supply & Energy Management (ventas de gas, -32%). En el lado positivo, el beneficio de las infraestructuras se disparó (+43 %), gracias al aumento de las tarifas para el transporte y la distribución de gas y a las nuevas redes eléctricas en Brasil. En el plano estratégico, Engie invirtió 3.350 millones de euros en el primer semestre, lo que refleja un compromiso continuo en el desarrollo de nuevos proyectos, en particular en energías renovables. Aunque a finales de junio, la capacidad total (52,7 GW) solo había aumentado en 1,9 GW en comparación con finales de 2024, el grupo sigue confiado en añadir 7 GW de capacidades renovables y de almacenamiento en el conjunto del año. Un optimismo que lleva a la confirmación de los objetivos anuales, entre ellos un beneficio corriente neto comprendido entre 4.400 y 5.000 millones de euros, frente a 5.500 millones en 2024. Por nuestra parte, mantenemos nuestras previsiones de beneficio por acción en 1,80 euros en 2025 y 1,70 euros en 2026. Mantenga esta acción en racha con momentum positivo.