Demanda alcista, oferta incierta
Según las estimaciones de la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), en 2050 se tendrá que producir un 60% más de alimentos para abastecer a una población mundial que superará los 9.000 millones de personas. Un reto mayúsculo para un sector alimentario que tiene que lidiar con una escasez de recursos tradicionales que estrangulará la oferta. La tierra cultivable y los recursos hídricos se están reduciendo y la crisis climática no hará sino ahondar en esta herida, lo que llevará a un encarecimiento de las materias primas y los alimentos derivados. A su vez, la aparición de riesgos emergentes que puedan afectar, entre otros, a la producción y seguridad alimentaria, agravarán aún más esta situación. La guerra en Ucrania es un buen ejemplo de ello. ¿Merece la pena entonces apostar por este sector?
Inflación elevada, todo un reto
Los grupos alimentarios tratan de adaptarse al furor inflacionista que afecta de lleno a sus costes de producción subiendo sus precios. Hasta ahora, sus clientes no los han abandonado, pero está por ver si la segunda mitad del año será tan amable, sobre todo si las condiciones económicas empeoran. Encontrar el equilibrio entre precios de venta, volúmenes y rentabilidad supone la cuadratura del círculo para el sector. Y no todas las compañías cuentan con las herramientas necesarias para poder sortear las dificultades actuales, afrontar los retos futuros y estar en disposición de exprimir al máximo los catalizadores que sí podrían jugar a favor del sector en el futuro.
Claves para salir adelante
· Con la vista puesta en el corto plazo las mejor posicionadas son las compañías capaces de trasladar el aumento de costes al precio de sus productos. En la terna estarán aquellas que tengan suficiente cuota de mercado, una buena exposición geográfica y, sobre todo, productos diferenciados. No hay mejor manera de retener a un cliente que ofrecerle productos que no tengan sustitutos claros (productos premium, p.ej.).
· De cara al largo plazo la inversión en I+D y tecnología productiva es diferencial. Pero no todas las empresas tienen la capacidad para ello. Así, aquellas que puedan hacerlo tendrán una ventaja competitiva, pues serán las mejor preparadas para innovar y lanzar nuevos productos pioneros, susceptibles de ser replicados en el futuro por la competencia, así como mejorar la eficiencia de los productos “antiguos” en términos de suministros y tiempo.
Trío de ases
Tres compañías vemos con buenos ojos, al poder cumplir buena parte de los requisitos anteriores...
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Demanda alcista, oferta incierta
Según las estimaciones de la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), en 2050 se tendrá que producir un 60% más de alimentos para abastecer a una población mundial que superará los 9.000 millones de personas. Un reto mayúsculo para un sector alimentario que tiene que lidiar con una escasez de recursos tradicionales que estrangulará la oferta. La tierra cultivable y los recursos hídricos se están reduciendo y la crisis climática no hará sino ahondar en esta herida, lo que llevará a un encarecimiento de las materias primas y los alimentos derivados. A su vez, la aparición de riesgos emergentes que puedan afectar, entre otros, a la producción y seguridad alimentaria, agravarán aún más esta situación. La guerra en Ucrania es un buen ejemplo de ello. ¿Merece la pena entonces apostar por este sector?
Inflación elevada, todo un reto
Los grupos alimentarios tratan de adaptarse al furor inflacionista que afecta de lleno a sus costes de producción subiendo sus precios. Hasta ahora, sus clientes no los han abandonado, pero está por ver si la segunda mitad del año será tan amable, sobre todo si las condiciones económicas empeoran. Encontrar el equilibrio entre precios de venta, volúmenes y rentabilidad supone la cuadratura del círculo para el sector. Y no todas las compañías cuentan con las herramientas necesarias para poder sortear las dificultades actuales, afrontar los retos futuros y estar en disposición de exprimir al máximo los catalizadores que sí podrían jugar a favor del sector en el futuro.
Claves para salir adelante
· Con la vista puesta en el corto plazo las mejor posicionadas son las compañías capaces de trasladar el aumento de costes al precio de sus productos. En la terna estarán aquellas que tengan suficiente cuota de mercado, una buena exposición geográfica y, sobre todo, productos diferenciados. No hay mejor manera de retener a un cliente que ofrecerle productos que no tengan sustitutos claros (productos premium, p.ej.).
· De cara al largo plazo la inversión en I+D y tecnología productiva es diferencial. Pero no todas las empresas tienen la capacidad para ello. Así, aquellas que puedan hacerlo tendrán una ventaja competitiva, pues serán las mejor preparadas para innovar y lanzar nuevos productos pioneros, susceptibles de ser replicados en el futuro por la competencia, así como mejorar la eficiencia de los productos “antiguos” en términos de suministros y tiempo.
Trío de ases
Tres compañías vemos con buenos ojos, al poder cumplir buena parte de los requisitos anteriores. De hecho, forman parte de nuestra cartera Experto en acciones: Nestlé, Kraft Heinz y Coca-Cola.
· Nestlé es el líder mundial en el sector alimentario. El grupo suizo cuenta con marcas tan famosas como Nespresso, Nesquick, Buitoni, Maggi o Friskies, y está muy bien posicionado en ciertos productos premium (alimentos para mascotas, suplementos alimenticios o aguas de alta gama), de ahí su elevada capacidad para trasladar los costes a sus precios de venta. Mantenga.
· Kraft Heinz, el quinto grupo alimentario más grande del mundo, ostenta el liderazgo en EE.UU. en quesos, salsas para ensaladas, café, aperitivos, carne, comidas congeladas y especias y tiene una posición destacada en Canadá, Europa, Asia y Latinoamérica. Aunque la inflación puede seguir teniendo un impacto negativo, su reposicionamiento en segmentos más dinámicos le permitirá soportar condiciones de mercado menos favorables. Compre.
· Presente en más de 200 países, la norteamericana Coca-Cola es la mayor productora del mundo de bebidas no alcohólicas (refrescos, agua, zumos, bebidas energéticas, café…) y su posición de liderazgo es toda una garantía. Mantenga.
¿Y a través de fondos?
Apostar por un fondo para invertir en el sector alimentación y bebidas de forma específica no nos parece muy interesante. Preferimos uno que invierta en toda la cadena alimentaria (maquinaria, fertilizantes, alimentos envasados) como el ETF iShares Agribusiness, presente también en nuestra cartera Experto en acciones. Este ETF, disponible en Banco BiG en condiciones ventajosas para nuestros socios, cotiza en euros en la Bolsa de Ámsterdam (IE00B6R52143).