Crecimiento según lo previsto
La regularidad y “previsibilidad” de sus resultados le han hecho sortear la crisis bursátil con bastante éxito. Pero la acción ya recoge con creces estas perspectivas. Acción cara. Venda.
El negocio de la compañía se basa principalmente en el cobro del “peaje” que los consumidores han de pagar por el uso de las instalaciones de distribución de alta tensión. Ese “peaje” depende del valor de las instalaciones de transporte en funcionamiento en cada momento y no de la electricidad que circula por ellas.
Así pues, la caída de la demanda de energía eléctrica en nuestro país (- 4,5% respecto a un año antes) afecta a los productores de energía (a las eléctricas que “venden” menos energía) pero no a la compañía que transporta la energía (Red Eléctrica).
Ahora bien, el crecimiento futuro del negocio de Red Eléctrica se basa en el desarrollo de nuevas instalaciones: conexiones de nuevas centrales a la red, mejoras en el mayado de la misma, etc.
La empresa, junto a las autoridades, tiene trazado un plan de inversiones para los próximos años pero, en un escenario de débil crecimiento como el actual, surge la duda de si tendrá que replantearse el desarrollo de algunos proyectos o al menos posponerlos.
De momento, sus resultados cumplen con lo esperado: un beneficio al alza en torno al 10% anual para los próximos años. Además, en los próximos meses - y por imperativo legal - comprará el resto de la red de alta tensión que aún no controla.
Cotización en el momento del análisis: 37,16 EUR