¿Qué rentabilidad ofrecen?
Con una rentabilidad financiero-fiscal estimada de entre el 4,93% y el 5,09% anual a 10 años, las nuevas obligaciones bonificadas de Audasa pueden resultar atractivas. Pero solo lo serán de verdad para quienes puedan aprovechar plenamente su ventaja fiscal. Para el resto, su interés frente a la deuda pública ya no es tan claro.
Un cupón del 3,85% anual
Audasa, filial del grupo ENA, ha lanzado una nueva emisión de obligaciones con vencimiento a diez años, hasta el 18 de mayo de 2036. El periodo de suscripción permanecerá abierto hasta el 8 de mayo. Cada obligación tiene un valor nominal de 500 euros, importe que se reembolsará íntegramente al vencimiento.
Estos títulos pagan un cupón anual del 3,85%, es decir, 19,25 euros brutos por obligación. Ese interés se abonará cada 15 de diciembre, aunque en esta emisión ni el primer ni el último cobro serán completos, al haberse emitido en mayo. Así, el primer pago, previsto para el próximo 15 de diciembre, será de 11,13 euros por obligación, mientras que el último, coincidente con la amortización, ascenderá a 8,12 euros.
Ahora bien, el verdadero atractivo de esta emisión no está solo en el cupón, sino en su tratamiento fiscal.
La clave está en la bonificación fiscal
Los intereses brutos generados por estas obligaciones soportan una retención en origen muy reducida, del 1,20%. En la práctica, sobre un cupón bruto de 19,25 euros, la retención sería de apenas 0,23 euros por obligación.
Además, el inversor puede aplicarse en la declaración del IRPF una deducción del 24% sobre los intereses brutos, lo que equivale a 4,62 euros por obligación. Gracias a esta ventaja, la rentabilidad total de la inversión mejora de forma notable y la rentabilidad financiero-fiscal (RFF) se sitúa, según nuestros cálculos, en una banda de entre el 4,93% y el 5,09% anual.
Eso sí, para beneficiarse de esta ventaja hay que poder hacerlo efectivamente en la declaración: es necesario presentar IRPF y contar con cuota suficiente o con retenciones que permitan absorber la deducción.
A simple vista, las bonificadas de Audasa pueden parecer una oportunidad muy interesante: cupón del 3,85%, ventaja fiscal y una rentabilidad potencial superior a la de la deuda pública. Pero en este tipo de emisiones, lo importante no es solo lo que promete el folleto, sino lo que realmente gana cada inversor después de impuestos, costes y riesgo asumido. Y ahí es donde muchos se equivocan. En OCU Inversiones analizamos cada oportunidad en profundidad, calculamos la rentabilidad real y valoramos si compensa o no incorporarla a una cartera. Suscríbase para acceder a los consejos de nuestros expertos y descubrir qué hay de verdad detrás de inversiones como esta antes de tomar una decisión.
¿Merecen la pena las obligaciones bonificadas de Audasa de mayo de 2026? Las obligaciones bonificadas pueden merecer la pena si el inversor puede aprovechar plenamente su ventaja fiscal en el IRPF. Aunque ofrecen un cupón del 3,85% anual, su interés real está en la deducción fiscal del 24% sobre los intereses brutos, que eleva la rentabilidad financiero-fiscal estimada hasta entre el 4,93% y el 5,09% anual. Por eso, resultan más atractivas que las obligaciones del Estado a 10 años solo para quienes tengan cuota suficiente en la declaración de la renta y estén dispuestos a mantener la inversión hasta su vencimiento en 2036. Sin esa bonificación, pierden gran parte de su atractivo.
¿Qué rentabilidad ofrecen?
Con una rentabilidad financiero-fiscal estimada de entre el 4,93% y el 5,09% anual a 10 años, las nuevas obligaciones bonificadas de Audasa pueden resultar atractivas. Pero solo lo serán de verdad para quienes puedan aprovechar plenamente su ventaja fiscal. Para el resto, su interés frente a la deuda pública ya no es tan claro.
Un cupón del 3,85% anual
Audasa, filial del grupo ENA, ha lanzado una nueva emisión de obligaciones con vencimiento a diez años, hasta el 18 de mayo de 2036. El periodo de suscripción permanecerá abierto hasta el 8 de mayo. Cada obligación tiene un valor nominal de 500 euros, importe que se reembolsará íntegramente al vencimiento.
Estos títulos pagan un cupón anual del 3,85%, es decir, 19,25 euros brutos por obligación. Ese interés se abonará cada 15 de diciembre, aunque en esta emisión ni el primer ni el último cobro serán completos, al haberse emitido en mayo. Así, el primer pago, previsto para el próximo 15 de diciembre, será de 11,13 euros por obligación, mientras que el último, coincidente con la amortización, ascenderá a 8,12 euros.
Ahora bien, el verdadero atractivo de esta emisión no está solo en el cupón, sino en su tratamiento fiscal.
La clave está en la bonificación fiscal
Los intereses brutos generados por estas obligaciones soportan una retención en origen muy reducida, del 1,20%. En la práctica, sobre un cupón bruto de 19,25 euros, la retención sería de apenas 0,23 euros por obligación.
Además, el inversor puede aplicarse en la declaración del IRPF una deducción del 24% sobre los intereses brutos, lo que equivale a 4,62 euros por obligación. Gracias a esta ventaja, la rentabilidad total de la inversión mejora de forma notable y la rentabilidad financiero-fiscal (RFF) se sitúa, según nuestros cálculos, en una banda de entre el 4,93% y el 5,09% anual.
Eso sí, para beneficiarse de esta ventaja hay que poder hacerlo efectivamente en la declaración: es necesario presentar IRPF y contar con cuota suficiente o con retenciones que permitan absorber la deducción.
¿Compensan más que las obligaciones del Estado?
La respuesta depende, sobre todo, de si usted puede o no aprovechar ese incentivo fiscal.
Si puede hacerlo, estas obligaciones de Audasa ofrecen una rentabilidad que, en nuestra opinión, sí compensa el riesgo asumido. En ese caso, su RFF del entorno del 5% resulta superior a la rentabilidad de las obligaciones del Estado a 10 años, que ronda el 3,5%.
En cambio, si no puede aplicar la bonificación, el producto pierde buena parte de su atractivo: el 3,85% bruto ya no sobresale tanto frente a la deuda pública, y además obliga a asumir un riesgo de crédito superior.
Riesgos a tener en cuenta
Estas obligaciones cotizarán en el SEND, el sistema electrónico de negociación de deuda del mercado AIAF. Como ocurre con otros bonos corporativos, si se venden antes del vencimiento, su precio puede alejarse bastante de su valor teórico, especialmente en un mercado que no siempre destaca por su liquidez.
A ello se suma otro elemento: ni Audasa ni su matriz, ENA Infraestructuras, cuentan con rating de solvencia. Aun así, a la vista de la información recogida en el folleto, la solvencia nos parece razonable. Pero conviene no olvidar que no estamos ante deuda del Estado, sino ante una emisión corporativa.
Nuestro consejo
Estas obligaciones bonificadas de Audasa pueden ser interesantes para inversores que:
- vayan a mantener la inversión hasta vencimiento,
- presenten declaración de la renta,
- y tengan cuota suficiente para aprovechar por completo la bonificación fiscal.
Para ellos, la rentabilidad financiero-fiscal del 4,93% al 5,09% nos parece adecuada en relación con el riesgo asumido.
En cambio, para quien no pueda beneficiarse de esa ventaja fiscal, el producto pierde mucho interés, porque el cupón bruto del 3,85% ya no marca tanta diferencia frente a la rentabilidad de la deuda pública a largo plazo.
¿Dónde sale más barato comprarlas?
No todos los intermediarios aplican los mismos costes. Para una inversión de 6.000 euros —que generaría 231 euros brutos anuales en intereses—, los más competitivos son:
- GVC Gaesco, con unos gastos anuales de 12,4 euros
- Auriga Bonos, con 15,5 euros
- GPM, con 29,6 euros