Obligaciones ¿high yield?
Las obligaciones de alto rendimiento, popularmente conocidas como “high yield” (HY) son las emitidas por empresas con un peor nivel de solvencia. Es, por tanto, la deuda corporativa con un mayor riesgo de impago, pero también la que mayor remuneración ofrece…. siempre que paguen. La cuestión es saber si el rendimiento que ofrecen compensa el mayor riesgo inherente.
Si desea seguir leyendo este análisis, haga clic en el botón siguiente
Obligaciones ¿high yield?
Las obligaciones de alto rendimiento, popularmente conocidas como “high yield” (HY) son las emitidas por empresas con un peor nivel de solvencia. Es, por tanto, la deuda corporativa con un mayor riesgo de impago, pero también la que mayor remuneración ofrece…. siempre que paguen. La cuestión es saber si el rendimiento que ofrecen compensa el mayor riesgo inherente.
Presentes en las carteras mixtas
Desde abril de 2019 hemos pensado que así era, de ahí su inclusión en las carteras mixtas a través de dos vertientes, las obligaciones high yield estadounidenses y las de la zona euro. Desde entonces esta apuesta, aunque sin grandes alardes, no ha salido mal parada si la comparamos con su deuda soberana homóloga. En estos poco más de tres años (hasta mayo) las obligaciones HY estadounidenses se revalorizan casi un 9% (+3,4% en moneda local), dos puntos más que las obligaciones soberanas de largo plazo (7-10 años). Mientras, las HY de la zona euro retroceden cerca de un 2%, bastante menos que el 6,4% que cae la deuda soberana en euros a largo plazo.
• La foto final sale algo movida por el mal comportamiento de los últimos meses. De hecho, en lo que llevamos de año la deuda HY estadounidense se deja un 8,2% en moneda local, si bien en euros el golpe se amortigua hasta el 3,4% por el tirón del dólar USD frente al euro, y la de la zona euro casi un 8%. ¿A qué se deben estas presiones? ¿Irán a más en el futuro? ¿Sigue siendo una apuesta interesante?
Presiones a la baja
Son varias las razones que explican las recientes tensiones en este ámbito.
• El endurecimiento de la política monetaria de los bancos centrales como respuesta a la inflación desbocada es una de ellas. No solo han ido aparcando la compra de estas obligaciones, sino que algunos como la FED (Banco Central de EE. UU.) han empezado a desprenderse de ellas. Esto implica que el crédito ya no está disponible tan fácilmente o tan barato, especialmente para las empresas con un mayor riesgo.
• Otro factor que las penaliza está ligado al cambio en el apetito del inversor, que busca ahora inversiones más seguras ante el escenario de elevada volatilidad que vivimos. Con la calma que reinaba en el mercado de deuda, muchos inversores apostaban por el high yield atraídos por unos rendimientos altos que no podían obtener con las obligaciones soberanas de menor riesgo. Pero ahora, con la subida generalizada de los tipos de interés y el mayor riesgo implícito, ese apoyo está desapareciendo.
• Además, la desaceleración de la economía también pesa sobre la rentabilidad de las empresas. Muchas de ellas, con un escenario de inflación tan elevada, verán sus márgenes de beneficio bajo presión. El riesgo de quiebra, por tanto, aumenta y con ello, las rentabilidades exigidas.
¿Interesantes?
El mayor riesgo de estas obligaciones se paga con un rendimiento a priori mayor que el de las obligaciones soberanas. A cierre de mayo alcanzaba tasas del 7,2% anual para la deuda HY estadounidense y del 5,6% para la HY de la zona euro. Esto conlleva un diferencial a su favor respecto a la deuda soberana que a cierre de mayo estaba en niveles en torno al 4% (4,4% en EE. UU. y 3,8% en la zona euro). Son diferenciales similares a los de 2019 cuando apostamos por ellas. Y su volatilidad tampoco ha cambiado mucho. Ahora bien, creemos que el riesgo, en la práctica, sí podría ser ahora más elevado.
• El fin del apoyo de los bancos centrales, el encarecimiento del crédito, la presión sobre los beneficios y el recelo de los inversores son factores que pesan y pesarán sobre este tipo de obligaciones, que podrían vivir tiempos difíciles. Aquellos que las tengan, a través de fondos o ETF bien diversificados, pueden conservar su posición. Consulte el comparador de fondos. Pero recomendamos prudencia entre quienes tuvieran pensado apostar por ellas ahora.