Pausa en los recortes de tipos
2025 ha sido un año en el que el BCE (Banco Central Europeo) optó por seguir con los recortes graduales de tipos oficiales iniciados a mediados del año anterior, realizando cuatro bajadas consecutivas de un cuarto de punto en sus reuniones de enero, marzo, abril y junio, llevando los tipos desde el 3% hasta el 2%. A partir de junio, y con la inflación ya muy controlada, optó por una pausa prolongada, manteniendo el tipo en ese nivel del 2%. Con ello persigue dos metas. Mantener los precios estables en su objetivo de conseguir una inflación en el 2%. Y conseguir que la débil economía de la eurozona se reactive y muestre un crecimiento más sólido en el futuro.
Confianza cautelosa
Estas rebajas de tipos de la primera mitad del año aliviaron sin duda la carga de la deuda de todas esas familias españolas que tienen que hacer frente a sus préstamos hipotecarios a tipo variable. Y a ello se sumó el buen hacer de nuestra economía, que se ha convertido en uno de los motores de crecimiento de la eurozona (en el tercer trimestre, último dato disponible, el PIB creció un 2,8% interanual) y con un mercado laboral que resiste.
· En este contexto se desenvolvió el pequeño inversor en 2025, año en el que la confianza en su economía doméstica fue mejorando. Empezó el año demostrando un gran escepticismo respecto a la evolución futura de sus ingresos (85,51 en junio) hasta cerrar el año con algo más de esperanza (93,68). Mejoría que, eso sí, no es en modo alguno sinónimo de optimismo, más bien de cautela pues este indicador sigue estando por debajo de 100, la frontera que separa una visión optimista de una pesimista. De hecho, apenas algo más del 28% de los encuestados cree que sus ingresos aumentarán durante los próximos doce meses, mientras que casi un 38% piensa que se reducirán y en un contexto en el que los salarios siguen sin recoger las tensiones inflacionistas, con unos precios de los alimentos que parecen no tener freno, y en el que la vivienda sigue por las nubes.
Prioridad a la estabilidad
Ante estas dificultades, ahorrar supone un considerable esfuerzo y el pequeño inversor no tiene la intención de realizar nuevas inversiones (índice 102,17). La mayoría se conformará con poder mantener las que ya tiene (algo más del 58%). En un entorno de incertidumbre (conflictos, tensiones comerciales, etc.), la estabilidad y el mantenimiento del valor de las inversiones priman más que la búsqueda agresiva de altos rendimientos.
· Y apenas un 22% de los encuestados se van a lanzar a realizar nuevas inversiones, inclinándose a favor de los mercados de acciones (índice 106,67 frente al 102,18 del semestre anterior), aunque con cautela. En el frente del mercado de renta fija, con unos tipos a largo en el entorno del 3,3% que dan para cubrir la pérdida del poder adquisitivo y poco más, se percibe una leve acentuación del pesimismo (índice 90,17 frente al 96,50 anterior). Si bien la mayoría (casi el 60%) piensa mantener sus inversiones en renta fija, el inversor las ve como un instrumento para preservar el capital y obtener un rendimiento fijo, pero no como una fuente de crecimiento significativo de su patrimonio.
· En cuanto a la inversión en inmuebles, registra una acusada pérdida de interés (índice 84,17 frente al 94,33 anterior). Son algo más los inversores con ganas de vender (33%) que de comprar (no llegan ni al 1o%) En cualquier caso, un 56 % piensa mantenerlos. Más detalles en nuestra revista especializada en inmuebles OCU Fincas y casas (www.ocu.org/fincas-y-casas).
Nuestros consejos
Una razonable prudencia y acertada diversificación siguen siendo las claves para encontrar la justa medida entre riesgo y rentabilidad para sus inversiones. Así se lo proponemos a través de nuestras diferentes estrategias de inversión según sea su perfil de inversor.