Soplan nuevos vientos
En las elecciones parlamentarias del pasado 15 de octubre el partido ultraconservador y euroescéptico Ley y Justicia (PIS), que llevaba en el poder desde 2015, perdió la mayoría absoluta, por lo que no le salen ya las cuentas para un tercer mandato. La oposición liberal proeuropea liderada por Donald Tusk – al frente del gobierno entre 2007 y 2014, y presidente del Consejo Europeo hasta 2019- contaría con la mayoría parlamentaria para formar un Ejecutivo de coalición. De ser así, las conflictivas relaciones entre Varsovia y Bruselas podrían resolverse pronto, pudiendo recibir en los próximos meses 36.000 millones de euros en ayudas europeas. Una inyección de dinero que a su vez permitiría relanzar la inversión pública. Algo esencial teniendo en cuenta que más de la mitad de las empresas que cotizan en la Bolsa de Varsovia son estatales. Pero no será fácil. Los tres partidos de la coalición tendrán que llegar a un acuerdo, y superar la hostilidad del Presidente de Polonia, un leal al PIS en el cargo hasta 2025, que podría ralentizar la formación de un nuevo Gobierno.
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Soplan nuevos vientos
En las elecciones parlamentarias del pasado 15 de octubre el partido ultraconservador y euroescéptico Ley y Justicia (PIS), que llevaba en el poder desde 2015, perdió la mayoría absoluta, por lo que no le salen ya las cuentas para un tercer mandato. La oposición liberal proeuropea liderada por Donald Tusk – al frente del gobierno entre 2007 y 2014, y presidente del Consejo Europeo hasta 2019- contaría con la mayoría parlamentaria para formar un Ejecutivo de coalición. De ser así, las conflictivas relaciones entre Varsovia y Bruselas podrían resolverse pronto, pudiendo recibir en los próximos meses 36.000 millones de euros en ayudas europeas. Una inyección de dinero que a su vez permitiría relanzar la inversión pública. Algo esencial teniendo en cuenta que más de la mitad de las empresas que cotizan en la Bolsa de Varsovia son estatales. Pero no será fácil. Los tres partidos de la coalición tendrán que llegar a un acuerdo, y superar la hostilidad del Presidente de Polonia, un leal al PIS en el cargo hasta 2025, que podría ralentizar la formación de un nuevo Gobierno.
• Un cambio político que infundirá una mayor confianza a los inversores y hogares, lo que impulsará la demanda. El desbloqueo de los fondos europeos también supondrá un soplo de aire fresco. Pero no hay que esperar grandes cambios económicos a corto plazo. Llevará tiempo cambiar las leyes y la dirección política del país. Por otro lado, muy vinculada a la industria alemana, la economía polaca seguirá sufriendo las dificultades del sector. El fin del gas ruso barato ha debilitado aún más la situación energética. Para garantizar su suministro, el país ha dado prioridad al carbón, lo que no es sostenible ante el reto del calentamiento global, y está disuadiendo a algunas empresas de invertir en un país en el que la escasez de mano de obra está propiciando una fuerte subida de los salarios.
• En este contexto, el crecimiento económico de cara a los próximos años, apenas por encima de la media europea, no será para echar cohetes. Por su parte el zloty polaco, aun teniendo en cuenta su reciente revalorización (consulte nuestro conversor de divisas) nos sigue pareciendo sobrevalorado frente al euro. Por ahora, seguimos manteniéndonos al margen de la muy volátil Bolsa de Varsovia.