En plena transición energética, Europa se enfrenta a una subida generalizada de los precios de la electricidad que redunda en una mayor inflación que erosiona el poder adquisitivo de los ciudadanos.No obstante, en nuestro país, el temor al que deberíamos prestar más atención no es tanto la erosión real del poder de compra en los hogares españoles, que no es tan grande como los medios de comunicación parecen dar a entender, sino un enfriamiento de sus perspectivas y se frene el consumo de los hogares y con ella nuestra demanda interna, motor hasta el momento de la recuperación. Fuera de la eurozona, en el Reino Unido la inflación se dispara pero por motivos diferentes.
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España: menor poder adquisitivo
El INE ha confirmado que la inflación se situó en el 3,3% en agosto, siendo una de las más altas de la zona euro (en cuyo conjunto alcanzó el 3%, vea a continuación). El principal responsable de tal subida ha sido un bien de primera necesidad: la vivienda y sus costes asociados, que han subido un +11,5% en un año, debido a un espectacular incremento del precio de la electricidad (vea análisis En el sector eléctrico saltan chispas). En efecto, en un mes ha subido un +7,8% e incluso un +4,9% en un año. El temor al que deberíamos prestar más atención no es tanto la erosión real del poder de compra en los hogares españoles, que no es tan grande como los medios de comunicación parecen dar a entender, sino un enfriamiento de sus perspectivas y se frene el consumo de los hogares y con ella nuestra demanda interna, motor hasta el momento de la recuperación. En este sentido, el INE acaba de revisar sus previsiones de crecimiento para el periodo 2018-2020. Tras un crecimiento del 2,3% en 2018 y del 2,1% en 2019, confirma el desplome del PIB del 10,8% en 2020 que habría sido aún mayor sin la demanda nacional, que experimentó una caída más limitada en 2020 (-8,9%)• Ante estas cifras, los tipos de interés de la deuda española andan orientados levemente al alza. Situándose en el 0,35%, los tipos de las obligaciones a 10 años siguen siendo muy bajos en términos absolutos y el Tesoro español sigue financiándose a muy buen precio.En la zona euro: subida generalizada
• En plena transición energética, Europa se enfrenta a una subida de los precios de la energía que está provocando un aumento de la factura que los consumidores pagan por su electricidad, lo que pesa sobre su poder adquisitivo y corre el riesgo de hacer descarrilar la recuperación. En agosto, la inflación en la eurozona alcanzó el 3%, el nivel más alto en una década. Los precios de la energía, que subieron un +15,4% en el mismo periodo, son los principales responsables. En la mayoría de los países se están batiendo todos los récords, tanto de electricidad como de gas.
Rusia celebra la subida del precio del gas
• Si bien la subida del precio del gas no es una buena noticia para los países de la UE, sí lo es para Rusia, en donde el sector de los hidrocarburos es uno de los más importantes del país, y tanto la economía rusa como la Bolsa de Moscú están sacando buena tajada de ello. Un buen hacer que se ha visto respaldado por el Banco Central ruso, que sigue reforzando su credibilidad ante los inversores. Ante una inflación que alcanzó el 6,68% en agosto, no dudó en volver a subir sus tipos oficiales situándolos en el 6,75%.
Reino Unido: la inflación también se dispara
• En el Reino Unido, la inflación se disparó hasta situarse en el 3,2% en agosto, frente a sólo el 2% en julio. El fin de algunas medidas adoptadas para ayudar a la economía a superar la pandemia (ayudas a la restauración) ha sido uno de los factores que han contribuido a esta subida. Pero no es el único. También ha sido propiciada por los problemas de suministro y de producción de algunas industrias británicas causados por la salida del país del mercado único y de la unión aduanera europea, que ha creado nuevos obstáculos al comercio exterior.
En su bolsillo: nuestros consejos
La bolsa rusa, poco “apreciada” por los inversores extranjeros que temen tanto el dominio del Kremlin sobre la economía como la posibilidad de nuevas sanciones contra el país, ha ganado un 33% desde principios de año. Aun así, sigue moviéndose en unos niveles muy inferiores a los de otros mercados bursátiles. Las acciones rusas son merecedoras de un hueco en nuestras estrategias globales, salvo la defensiva, por la diversificación que aportan y, especialmente, por la relación rentabilidad-riesgo que ofrecen. Eso sí, por prudencia limitamos su peso al 5% en las carteras mixtas equilibrada y dinámica, así como en la global flexible.
¿Qué destacamos?
Aunque los riesgos relacionados con la pandemia siguen siendo la principal amenaza para la recuperación europea, el aumento de los precios es un riesgo que habrá que vigilar. En todo caso, el bálsamo de estos miedos es una sana diversificación internacional como la ofrecida por nuestras carteras. Por su parte, el sector eléctrico ofrece oportunidades de inversión.