Razones para el castigo
Desde principios de año el yen japonés ha perdido casi un 5% frente al euro y un 16% frente al dólar USD, marcando su nivel más bajo frente al billete verde desde 1998. La depreciación del yen se debe a múltiples causas.
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Razones para el castigo
Desde principios de año el yen japonés ha perdido casi un 5% frente al euro y un 16% frente al dólar USD, marcando su nivel más bajo frente al billete verde desde 1998. La depreciación del yen se debe a múltiples causas. Unos tipos de interés en Japón muy por debajo de los de EE.UU. Las obligaciones estadounidenses a 10 años superan el 3% frente al 0,25% de las japonesas. Con semejante diferencial, muchos inversores buscan fuera la rentabilidad que no encuentran en Japón. A esto se suma el carrytrade, en este caso pedir prestado en yenes a un interés reducido para luego comprar activos estadounidenses o australianos que ofrecen un rendimiento más atractivo, embolsándose una buena plusvalía. Esta práctica muy extendida acrecienta la presión a la baja sobre el yen.
Déficit comercial
Con la mayor parte de sus capacidades de producción de energía nuclear aún cerradas, Japón depende más que nunca de los hidrocarburos, en un momento en que sus precios se disparan. Además, cada vez más exportadores japoneses están instalando sus plantas de producción en otros lugares de Asia. Este es un factor que corre el riesgo de penalizar la balanza comercial durante mucho tiempo y explica por qué el país, acostumbrado a los superávits comerciales, se enfrenta a un largo (e inusual) período de déficit comercial.
El yen acabará por rebotar
Pero Japón cuenta con soluciones relativamente fáciles a su alcance. En primer lugar, el primer ministro Kishida ya ha anunciado que reiniciará lo antes posible los reactores existentes. Esto le permitirá reducir significativamente sus importaciones de energía y reequilibrar la balanza comercial. Además, no descartamos que el Banco de Japón acabe cediendo a las presiones para subir los tipos de interés y reducir así el diferencial de tipos entre el bono japonés y el de la mayoría de países industrializados. Esto reduciría la presión sobre el yen. Un desenlace al que también contribuiría la fuerte remontada del turismo, prácticamente parado actualmente por la pandemia. Por último, los japoneses cuentan con grandes ahorros invertidos en el exterior que, en momentos de crisis (Europa se encamina a una recesión y EE.UU. no está seguro de poder evitarla), no dudan en repatriarlos, junto a las compras de activos financieros japoneses, considerados como valor refugio. Todo ello contribuiría a aumentar la demanda del yen e impulsar su cotización.
Atractivo de la Bolsa de Tokio
Las acciones japonesas cotizan actualmente a unos precios atractivos y la Bolsa de Tokio está bien diversificada, con un sólido sector industrial a la cabeza (22%), pero seguido de cerca por bienes de consumo (19%), tecnología de la información (13%), financiero (11%), salud (10%), comunicaciones (9%), bienes básicos (6%), etc. De ahí, que las acciones japonesas formen parte de todas nuestras carteras modelo tanto mixtas como la global flexible.
• Para invertir en ellas de forma diversificada puede apostar por un ETF como el Xtrackers Nikkei 225 1D JPY UCITS ETF (LU0839027447), disponible en la bolsa alemana Xetra; o bien por un fondo de gestión activa como el Fidelity Funds - Japan Advantage A ACC EUR (LU0413543058), disponible en el Supermercado de Fondos OCU (918 890 888) desde 1.000 euros, y donde, además, por ser socio de OCU Inversiones podrá beneficiarse de importantes ventajas.
Valor liquidativo en el momento del análisis:
Xtrackers Nikkei 225 1D JPY UCITS ETF: 20,19 EUR
Fidelity Funds - Japan Advantage A-Acc-EUR: 32,95 EUR