Doble motivo
Las obligaciones noruegas están presentes en nuestras estrategias globales, tanto en las carteras mixtas como en la Global Flexible con un peso del 5%. La apuesta obedece a un doble motivo: por un lado, los tipos de interés de la deuda pública noruega a 10 años ofrecen un rendimiento del 1,7%, un rédito jugoso comparado con el 0,4% de las obligaciones españolas o el 0,2% que ofrecen las obligaciones de Suecia, el país vecino; y por otro, el potencial de revalorización con el que cuenta la corona noruega (NOK), muy ligada a la evolución del precio de los hidrocarburos y actualmente infravalorada en torno a un 11% respecto del euro. En definitiva, invertir en las obligaciones noruegas merece la pena, aunque materializar la apuesta ya es harina de otro costal.
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