Relevo del primer ministro
A comienzos de septiembre el primer ministro Suga, incapaz de llevar a cabo reforma alguna y con la mayoría de sus políticas bloqueadas, anunció su retirada solo un año después de relevar a Shinzo Abe. El recién nombrado Kichida tendrá la difícil tarea de mejorar la competitividad de la economía y los beneficios empresariales.
· Japón necesita en efecto reformas en su mercado laboral, mejores políticas fiscales y presupuestarias, recetas que estimulen el crecimiento demográfico (mayores tasas de natalidad, aumento de la inmigración o una combinación de ambas) y una mayor incorporación de las mujeres al mercado laboral. Durante los 8 años en el cargo, Shinzo Abe apostó por tres vías para modernizar Japón: la política monetaria, estímulos fiscales mediante un mayor gasto público y reformas que impulsaran el crecimiento. Solo las dos primeras se aplicaron correctamente, dando lugar a una presencia cada vez mayor del Banco de Japón en los mercados de bonos y acciones y una ingente deuda pública. Las reformas económicas, por el contrario, se han visto postergadas.
Débil contexto macro
El contexto macroeconómico de Japón no invita precisamente al optimismo. Nuestras previsiones apuntan a un crecimiento en torno al 2,5% anual con la vista puesta en el largo plazo, muy inferior al de otros países desarrollados, como el 3,6% que estimamos para la zona euro en su conjunto o el 4,6% de EE.UU. Pero no podemos obviar que hablamos de la tercera mayor economía del mundo y de uno de los países más robotizados y que más recursos dedica a la inversión en I+D. Pero son sin duda otros factores adicionales los que acaban decantando la balanza a su favor.
Baja volatilidad y yen barato
La baja volatilidad de las acciones japonesas es una de sus bazas principales, un factor diferencial dentro de una cartera bien diversificada....
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Las acciones japonesas están presentes con un peso del 5% en todas nuestras estrategias globales (un 10% en la mixta dinámica). La mejor forma de abordar esta inversión es a través de un buen fondo con el que diversificar desde una cantidad asequible.
· El Comgest Growth Japan es una excelente opción que en los últimos cinco años supera con creces el 9% anual que obtienen las acciones japonesas en su conjunto. La categoría Z (IE00BZ0X9Z19; +13,7% anual) en euros está a la venta desde 2.500 euros en EBN Banco, mientras que la versión en yenes, ligeramente más cara, desde 1.000 euros en el Supermercado de Fondos OCU (IE0004767087). El T. Rowe Price Japanese A (LU0230817339; +10,5% anual), un viejo conocido, también es un muy buen fondo que pueden mantener si ya lo tiene.
· Los amantes de la gestión pasiva pueden optar por un excelente ETF, el Xtrackers Nikkei 225 (LU0839027447; +11,3% anual en 5 años).
Relevo del primer ministro
A comienzos de septiembre el primer ministro Suga, incapaz de llevar a cabo reforma alguna y con la mayoría de sus políticas bloqueadas, anunció su retirada solo un año después de relevar a Shinzo Abe. El recién nombrado Kichida tendrá la difícil tarea de mejorar la competitividad de la economía y los beneficios empresariales.
· Japón necesita en efecto reformas en su mercado laboral, mejores políticas fiscales y presupuestarias, recetas que estimulen el crecimiento demográfico (mayores tasas de natalidad, aumento de la inmigración o una combinación de ambas) y una mayor incorporación de las mujeres al mercado laboral. Durante los 8 años en el cargo, Shinzo Abe apostó por tres vías para modernizar Japón: la política monetaria, estímulos fiscales mediante un mayor gasto público y reformas que impulsaran el crecimiento. Solo las dos primeras se aplicaron correctamente, dando lugar a una presencia cada vez mayor del Banco de Japón en los mercados de bonos y acciones y una ingente deuda pública. Las reformas económicas, por el contrario, se han visto postergadas.
Débil contexto macro
El contexto macroeconómico de Japón no invita precisamente al optimismo. Nuestras previsiones apuntan a un crecimiento en torno al 2,5% anual con la vista puesta en el largo plazo, muy inferior al de otros países desarrollados, como el 3,6% que estimamos para la zona euro en su conjunto o el 4,6% de EE.UU. Pero no podemos obviar que hablamos de la tercera mayor economía del mundo y de uno de los países más robotizados y que más recursos dedica a la inversión en I+D. Pero son sin duda otros factores adicionales los que acaban decantando la balanza a su favor.
Baja volatilidad y yen barato
La baja volatilidad de las acciones japonesas es una de sus bazas principales, un factor diferencial dentro de una cartera bien diversificada. Otro punto a su favor es el yen japonés. A nuestro parecer se trata de una divisa muy infravalorada respecto al euro, con un potencial de revalorización en torno al 14%, lo que a largo plazo supondría según nuestras estimaciones un rendimiento adicional cercano al 2% anual. Además, la Bolsa de Tokio nos parece barata: tanto en el último año (+26%), como en el último lustro (+9% anual) se ha quedado rezagada respecto a las bolsas mundiales (+37% y +14% anual).
Valor liquidativo en el momento del análisis:
Comgest Growth Japan: 1.896,00 JPY
Xtrackers Nikkei 225: 3.069,12 JPY
T. Rowe Price Japanese A: 17,62 EUR