Peculiaridades de los ETF
Una de las grandes ventajas de los ETF (fondos cotizados) respecto a los fondos tradicionales es que se puede operar con ellos en tiempo real mientras la bolsa donde cotizan esté abierta sin esperar a que se publique su valor liquidativo -al final de la jornada o incluso el día hábil siguiente-. Pues bien, ese precio al que compra o vende un ETF no siempre coincide exactamente con su valor liquidativo (NAV en inglés, Net Asset Value), el que refleja el valor total de todas las inversiones que componen el ETF. Se lo explicamos.
El precio
El primer paso consiste en identificar las horas de apertura de todas las bolsas en las que invierte el ETF. Dado que las acciones o bonos de la cartera pueden cotizar en diferentes husos horarios, es fundamental saber cuándo está abierto o cerrado cada mercado. Luego se recopilan los precios de esas acciones, bonos… (es decir de los activos en los que invierte el ETF). Así, en el caso de que los mercados estén abiertos en ese momento, se toman los precios en tiempo real. Y si los mercados ya han cerrado, se toma el último precio de cierre disponible.
Conversión a una sola divisa
Si el ETF invierte en activos que cotizan en diferentes monedas (dólares, libras esterlinas, reales brasileños…) todos estos importes se convierten a la moneda base del ETF (p.ej. el euro) utilizando los últimos tipos de cambio disponibles. De esta forma, el valor total de la cartera se expresa en una única divisa de referencia.
El valor liquidativo
El valor liquidativo (VL) se calcula sumando el valor de todos los activis y liquidez que tiene el ETF, restando los gastos de gestión, costes operativos y posibles retenciones fiscales que deba asumir el fondo. El resultado se divide entre el número total de participaciones. En esencia, nos indica cuánto vale el ETF "por dentro", sirviendo de referencia para saber si el precio al que lo compramos o vendemos” justo” o no. Por ejemplo, si el valor liquidativo es de 50 euros, pero ese ETF cotiza en bolsa a 50,05 euros estará pagando un poquito más de lo que valen los activos subyacentes (estará comprando con una pequeña “prima”). En cambio, si cotiza a 49,95 euros, estará comprando con un pequeño “descuento”. Por lo general esta diferencia no suele ser demasiado abultada.
Consejos a tener en cuenta
Además de los gastos implícitos del fondo cobrados por gestión y depósito, no debe perder de vista las comisiones que le cargue su intermediario por operar con ETF, como si de acciones se tratara, es decir, tanto en el momento de la compra como en el de su venta, e incluso entre medias por la custodia de sus participaciones.
· Nosotros recomendamos, siempre que allí cotice, acudir al Xetra (o en su defecto a Ámsterdam o a Milán) por tres razones:
- Los ETF allí cotizados suelen hacerlo con un volumen de negociación más que aceptable, lo que minimiza las desviaciones entre el precio y el valor liquidativo.
- Cotizan en euros con lo que se evitan problemas y costes con el tipo de cambio.
- Y las comisiones aplicadas por los brókeres suelen ser razonables, siempre que elija el bróker adecuado (vea recuadro).
· Además no debería ordenar operaciones por un montante inferior a unos 3.000 euros, y mejor si son 5.000 o más. Y, mejor si la orden es con un precio límite.
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