Una economia sólida
España sigue en el radar de los inversores, aunque el contexto actual exige más matices que hace un año. La economía llega a 2026 con una inflación todavía contenida, en torno al 2,3%, y con una tasa de paro del 9,9%. Además, las previsiones para este año siguen siendo mejores que las de la eurozona: esperamos un crecimiento para este año del 2,2% y del 1,8% en 2027 para nuestro país, frente al 1,2% y 1,4% respectivamente para la eurozona. Eso sí, se recorta el diferencial frente a las previsiones de Estados Unidos para el que estimamos un crecimiento del 1,7% en 2026 y del 1,9% en 2027.
La bolsa mantiene su potencial
En cuanto a las acciones españolas, aún queda potencial tras el subidón de más de un 39% en los últimos 12 meses, por encima de las bolsas de la zona euro (+17,3%) y la estadounidense (+2,6% por la caída del dólar USD frente al euro), en 2026 continuaron al alza (+6,3%), Y aun así la bolsa española cerró febrero con un PER de 16,5 veces, por debajo de su media histórica y muy lejos de las 28,5 veces de la bolsa estadounidense. A ello se suma una rentabilidad media por dividendo del 3,5%, que sigue siendo uno de los grandes atractivos de nuestro mercado.
En otras palabras, creemos que aún no es tarde para mirar a España, pero sí creemos que tras el subidón de las acciones y las incertidumbres geopolíticas con las que abría el mes de marzo, ahora hay que tener más cuidado a la hora de elegir. La clave será tener más tino en su elección y ver qué empresas tienen la capacidad de resistir un entorno geopolítico más incierto.
Los riesgos actuales
El gran riesgo a corto plazo es la situación en Oriente Medio. El estrecho de Ormuz canaliza más de una cuarta parte del comercio marítimo mundial de petróleo, alrededor de una quinta parte del consumo global de petróleo y productos, y cerca del 20% del comercio mundial de gas natural licuado. Si el bloqueo se prolonga por el conflicto entre EE.UU., Israel e Irán, el daño no sería solo para las petroleras o las aerolíneas; alcanzaría a a los sectores del transporte, industria, química, turismo y consumo, en general.
Es más, de enquistarse esta situación tendría consecuencias negativas para la zona euro: un shock energético de este tipo elevaría la inflación y perjudicaría claramente el crecimiento. El propio BCE (Banco Central Europeo) estima que un cierre parcial del estrecho supondría un recorte de 0,7 puntos del crecimiento de los países de la moneda común y un aumento de 0,9 puntos de la inflación en el primer año. No es moco de pavo. Pero teniendo en cuenta que el tipo de depósito del BCE se mantiene en el 2%, el efecto más probable de un susto energético no sería una subida inmediata de tipos, sino que invitaría más bien a la prudencia.
Y el choque con Trump
Para España hay un segundo frente abierto: el choque político entre Sánchez y Trump. En la primera semana de marzo, tras el estallido del conflicto con Irán, Trump amenazó con cortar el comercio con España después de que el Gobierno español negara el uso de las bases conjuntas de Rota y Morón para la operación contra Irán.
Ahora bien, conviene separar el ruido del daño real. Un cierre comercial bilateral completo sería jurídica y políticamente muy difícil porque la relación comercial está encuadrada en el marco UE-EE. UU. y, además, la exposición directa española a las exportaciones de bienes a Estados Unidos sigue siendo relativamente reducida, en torno al 1% del PIB.
El verdadero punto sensible no está tanto en la exportación de bienes como en la energía: España recibió gas proveniente de 16 orígenes en 2025, y Estados Unidos llegó a aportar algo más del 31% del aprovisionamiento en el periodo acumulado entre enero y junio. Una dependencia que no es irrelevante precisamente cuando aumenta la tensión política con Washington.
Cómo afecta a las inversiones
La pregunta del millón es ¿ qué implica todo esto para las grandes cotizadas españolas? Pues que el mercado entra en una fase menos cómoda debido a la mayor incertidumbre. Un escenario de petróleo caro y estabilidad de tipo beneficiaría p.ej. a Repsol que, además, prevé un aumento del 3% de la producción de petróleo para este año. Bancos como Santander o BBVApodrían seguir beneficiándose de un entorno de tipos oficiales estables sin caídas a la vista, pero sufrirían si el frenazo económico derivara en más morosidad o más prima de riesgo. Utilities y renovables conservarían su perfil defensivo, aunque con la presión habitual que supondría un alza de tipos si la inflación se elevara y permaneciera en niveles altos. E Inditex, junto con las empresas de los sectores turístico, como IAG o de las hoteleras, del transporte y del consumo discrecional quedarían más expuestas al encarecimiento logístico y al deterioro del bolsillo del consumidor por una inflación elevada.
En otras palabras, aunque la bolsa española no está cara, el riesgo de estanflación (cuando suben los precios sin crecimiento económico) no es desdeñable, y ello hace que la prudencia sea una máxima en estos momentos.
Los cinco magníficos
Con este escenario de gran tensión geopolítica, nos fijamos en los cinco magníficos del Ibex 35 de hace un año -cuando les dimos nuestro repaso- y su reacción a esta crisis. Inditex, Iberdrola, Banco Santander, BBVA y Telefónica representan más del 60% del Ibex 35. De hecho, solo estas entidades ponderan más del 30% de todo el selectivo español. Por eso, si hace un año hubiera apostado por los llamados “5 magníficos” españoles, el consejo ahora no sería salir corriendo, sino cambiar el chip.
·La etiqueta sigue siendo útil como criterio de tamaño, liquidez y capacidad para atraer inversión, pero no basta por sí sola como tesis de inversión. Basándonos en el análisis fundamental, son empresas de calidad, correctamente valoradas pero a la hora de invertir en ellas existen matices.
· Santander e Iberdrola: el primero acaba de cerrar un año récord y mantiene el compromiso de distribuir al menos 10.000 millones de euros con cargo a los beneficios de 2025-2026 y exceso de capital. La segunda llega con inversiones récord de 14.460 millones y un beneficio neto un 12% superior al del año anterior. BBVA, en cambio, sufre algo más en estos primeros compases del año aunque ha batido récord de beneficio en 2025 y repartirá más de 5.200 millones en dividendos. En cuanto a Inditex, es una empresa de calidad y sin deuda, que reconoce un impacto de la divisa del -4% en ventas y espera un margen bruto estable. Y por último, Telefónica, con unos resultados de 2025 en los que ha duplicado sus pérdidas, sigue siendo el valor con más riesgo de los cinco. Veamos nuestros consejos para cada una de ellas.
Banco Santander
El Santander combina una rentabilidad elevada y una política de retribución ambiciosa. En los próximos años se centrará en el uso de la IA para mejorar su eficiencia y reducir costes, pero creemos que, tras triplicar su precio en los últimos cinco años, la acción está correcta. Mantenga.
BBVA
BBVA es una opción atractiva para los inversores que busquen dividendos y rentabilidad en un entorno estable, pero los retos regulatorios y macroeconómicos pueden influir en su rentabilidad futura sobre todo en un escenario en el que vengan mal dadas pues tendría que afrontar retos significativos por su exposición a mercados emergentes como México y Turquía. Puede mantener, aunque los más prudentes podrían ya tomar parte de los beneficios y reducir el peso de esta acción en su cartera.
Iberdrola
El año pasado Iberdrola cambió de estrategia echando el freno al crecimiento en energías renovables y situando el negocio de distribución como piedra angular de su crecimiento para los próximos años. El cambio en la estrategia de la compañía nos parece acertado dada la necesidad de invertir en redes, tanto para asegurar el suministro como para el desarrollo de nuevos negocios como los relacionados con la IA y en los que la española también ha puesto su foco mediante alianzas con fondos internacionales. Acción correcta, mantenga.
Inditex
La compañía Inditex no es ajena a la creciente presión competitiva de nuevos actores (Shein, Temu), la amenaza de nuevos aranceles a nivel global y la desaceleración del crecimiento económico en mercados clave como Norteamérica (18,6% de las ventas) y Europa (50,6% de las ventas, excluyendo España) que frena el crecimiento de las ventas. No obstante, estamos ante una empresa de calidad, sin deuda, con un dividendo estable, con capacidad para hacer frente a los nuevos retos y mejor posicionada que sus competidores más directos. Puede mantener.
Telefónica
Telefónica cerró 2025 con unas pérdidas históricas debido principalmente a las minusvalías que se ha apuntado por las ventas de buena parte de sus negocios en Latinoamérica y por el coste del Expediente de Regulación de Empleo (ERE). Telefónica aspira a que tanto ingresos como beneficios crezcan a tasas moderadas (1,5%-2,5%) hasta 2028 y algo por encima (3,5% anual) hasta 2030. Unas débiles perspectivas de crecimiento en nuestra opinión. La acción nos parece correcta pero seríamos más bien partidarios de desprendernos de ella. Venda.
Nuestro consejo
La española sigue siendo una bolsa interesante y relativamente barata. De hecho la mayoría de acciones se encuentran correctamente valoradas y solo Mapfre, incluida en la cartera Experto en acciones, tiene un consejo de compra
·Si el conflicto con Irán se enfría, las acciones españolas pueden seguir haciéndolo mejor que las europeas gracias al crecimiento, buena calidad y elevados dividendos. Pero si Ormuz se convierte en un problema persistente y la tensión con Washington escala, el inversor haría bien en mantener la calma. Por tanto, si hace un año apostó por los cinco magníficos, y le dan vértigo las elevadas ganancias o simplemente no duerme a pierna suelta con este escenario de tensión, siempre puede materializar parte de las ganancias y volver a su peso original. O bien, diversificar la apuesta a través de un fondo de inversión para reducir el riesgo.
Consulte la ficha detallada de cada acción en nuestro COMPARADOR DE ACCIONES