El grupo prevé un 2026 más débil en cuanto a resultados, si bien, posteriormente se beneficiarán del lanzamiento de nuevos tratamientos. Tras su reciente subida, la acción se se ha vuelto un poco cara. Pero dado que la tendencia de mercado sigue siendo favorable, mantenemos nuestra recomendación.
Acción correcta.
MANTENGA.
Crecimiento a partir de 2027
En 2025, por tercer año consecutivo, la facturación de Teva creció y lo hizo un 3% (sin efecto de tipo de cambio), impulsada por los medicamentos patentados (Austedo, Ajovy y Uzedy). En el cuarto trimestre de 2025, los ingresos acumulados procedentes de estos tres medicamentos alcanzaron por primera vez los 1.000 millones de dólares. Sin embargo, para 2026 las previsiones son decepcionantes: no prevé que aumente su facturación (incluso podría caer ligeramente) y estima que el beneficio caerá. Ello se debe en parte al hecho de que en 2025 el grupo cobró un pago no recurrente en el marco de su colaboración con Sanofi (por la entrada en la fase final de desarrollo del duvakitug, contra la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn). Por otra parte, perderá 1.000 millones de dólares en ingresos por la caída de las ventas de la versión genérica del anticancerígeno Revlimid, que sufre una fuerte competencia. No obstante, a partir de 2027 debería vol ver a crecer al menos hasta 2030. Teva apuesta, en efecto, por novedades, entre ellas el tratamiento contra la esquizofrenia, Olanzapina LAI (espera lanzarlo a finales de 2026 en EE. UU.), así como el TEV-408 para tratar el vitíligo (cuyo desarrollo se acelerará gracias a un acuerdo financiero cerrado recientemente con Royalty Pharma).
Cotización en el momento del análisis: 36,25 USD
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