No modificamos nuestros consejos para las compañías españolas afectadas, aunque somos conscientes de que los acontecimientos políticos pueden generar volatilidad en el corto plazo.
La política Trump para América
La actuación de Estados Unidos en Venezuela refuerza su influencia política en el continente americano, pero no implica necesariamente un control inmediato ni directo del mercado mundial del petróleo. Frente a la idea de que el objetivo principal sería reactivar rápidamente la producción venezolana, conviene recordar el estado ruinoso de las infraestructuras, la necesidad de fuertes inversiones iniciales y la incertidumbre regulatoria venezolana. Factores que, en el contexto actual de precios del crudo, deja a las grandes petroleras internacionales, por ahora, en una posición prudente respecto a invertir a gran escala en el país.
• Desde el punto de vista macroeconómico, el movimiento estadounidense parece tener una lectura geopolítica más clara que un impacto económico inmediato. El mercado petrolero global sigue dependiendo de múltiples factores – demanda, disciplina de la OPEP, producción estadounidense –, que limitan el peso de un solo país.
Impacto en el precio del barril
Pese a contar con unas reservas estimadas en 300.000 millones de barriles, las mayores del mundo, la producción de crudo de Venezuela se sitúa actualmente en torno a 850.000 barriles diarios, menos del 1 % de la oferta global. Además, el mercado ya descuenta un escenario de exceso de oferta: la Agencia Internacional de la Energía prevé que en 2026 la oferta supere a la demanda en cerca de 3,8 millones de barriles diarios. En este contexto, mantenemos un escenario de precio para el Brent por debajo de 60 dólares.
• A corto plazo, un eventual alivio de las restricciones sobre las exportaciones venezolanas podría aportar algunos barriles adicionales al mercado, con un efecto bajista moderado.
• A medio plazo, incluso si se dan avances políticos, la recuperación de la industria petrolera venezolana exigiría importantes inversiones y varios años de ejecución, por lo que su impacto sobre el mercado sería progresivo y no determinante.
La OPEP y Venezuela
Venezuela es miembro fundador de la OPEP. Sin embargo, no es evidente que un eventual nuevo gobierno busque desmarcarse del cártel. Dada la situación de sus finanzas públicas y el estado de su industria petrolera, el país necesitaría un entorno de precios relativamente estable para atraer inversión y generar ingresos. Por ello, si bien la administración yanki pone su mano en el consejo de la OPEP a través de su influencia en Venezuela, el margen de actuación de Venezuela como factor de presión sobre la política de la OPEP parece, al menos a corto plazo, limitado.
Quién puede beneficiarse
Si se inicia un proceso de inversión, no parece probable que esté liderado de forma inmediata por las grandes petroleras internacionales, que continúan priorizando proyectos con mayor visibilidad regulatoria y financiera.
• Chevron (conservar) parte con cierta ventaja por su presencia histórica en el país y por estar ya operando sobre el terreno. Otras grandes compañías, como Exxon (conservar), han expresado mayor cautela, centrando su estrategia en regiones con menor riesgo.
• Las empresas de servicios energéticos (Baker Hughes, Halliburton, Schlumberger) podrían verse beneficiadas en una primera fase, a través de contratos de mantenimiento y rehabilitación, siempre que se consolide un marco político y fiscal más estable.
Repsol y otras españolas
Repsol (conservar) mantiene participaciones en varios activos venezolanos. Es de las pocas petroleras que se ha declarado a favor de invertir en Venezuela en este nuevo escenario. El país representa en torno al 15 % de sus reservas, aunque con dificultades relevantes para su explotación. Las sanciones impuestas desde 2019 han limitado, tanto las exportaciones, como el cobro en crudo de la deuda histórica de PDVSA.
• Hasta la fecha, Repsol ha recuperado un equivalente a 536 millones de euros, quedando aún 359 millones pendientes. El cambio político, por sí solo, no garantiza una retirada inmediata de las sanciones, por lo que no esperamos una reinversión significativa a corto plazo. Un eventual levantamiento parcial permitiría exportar crudo a España y avanzar en la recuperación de la deuda pendiente. Desde el punto de vista industrial, tiene sentido: el crudo venezolano es pesado y requiere refinerías complejas, y Repsol dispone de capacidad para procesarlo. En conjunto, el cambio de escenario mejora el valor de los activos de Repsol, aunque sin impacto inmediato en la generación de caja.
• Además de Repsol, otras compañías españolas como BBVA, Telefónica, Meliá (puede conservar), Mapfre (comprar, incluida en nuestra cartera Experto en acciones) o Duro Felguera (sin consejo) mantienen intereses en Venezuela. No obstante, la recuperación de deudas acumuladas podría seguir siendo un proceso largo y complejo.
Nuestro consejo
No modificamos nuestros consejos para las compañías españolas afectadas, aunque somos conscientes de que los acontecimientos políticos pueden generar volatilidad en el corto plazo.
Para las grandes petroleras, con un barril en torno a los 60 dólares, el sector continúa ofreciendo dividendos atractivos, apoyados en una mayor disciplina de capital. Si ya invierte en el sector petrolero, puede mantener posiciones. Si aún no lo ha hecho, vemos más valor en eléctricas que en petroleras; diversifique su exposición priorizando compañías sólidas.
Cotización de acciones de compra en el momento del análisis:
Mapfre: 4,208 EUR
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