Una amenaza concreta
En octubre, una comisión del Congreso americano entregó las conclusiones de una investigación por prácticas contra la competencia de los cuatro gigantes americanos. El informe considera que Facebook está en una situación de monopolio en redes sociales, al igual que Google en las búsquedas por internet. A Apple y Amazon les reprocha tener un impacto significativo y duradero en su negocio principal (hardware informático para Apple, comercio electrónico para Amazon).
Tres semanas más tarde, el Departamento de Justicia americano abrió un expediente contra Google. La principal filial de Alphabet está acusada de utilizar métodos ilegales para asfixiar a la competencia en las búsquedas online. A los fabricantes de smartphones que utilizan Android les impone el uso de su sistema operativo (que equipa al 80% de los móviles en el mundo) y la instalación por defecto de su motor de búsqueda. Actuaciones contra la libre competencia que en modo alguno podemos compartir, pero que hay que reconocer favorecen a sus accionistas.
Desmantelar o no
El informe del Congreso, así como el litigio contra Google, ponen de relieve los fallos de la regulación actual, poco adaptada a los mecanismos de la economía digital. ¿Qué medidas concretas podrían imponerle? El desmantelamiento de la compañía nos parece poco probable, por la falta de consenso político en EE.UU. al respecto y el nulo interés americano de debilitar a sus gigantes en plena guerra tecnológica con China. Un desmantelamiento parcial no sería necesariamente negativo para el inversor a medio plazo, ya que una escisión puede poner en valor la infravaloración de una actividad y favorecer su revalorización. Así p.ej. Waymo, la rama de Google especializada en el vehículo autónomo, podría estar mejor valorada escindida de su matriz. Asimismo, la actividad publicitaria de Amazon, con fuerte crecimiento, podría ganar visibilidad y atractivo para el inversor separada de la principal actividad de venta por internet.
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Las eventuales intervenciones públicas (sanciones, control de nuevas adquisiciones…) no modificarán profundamente la actividad de las GAFA. La dinámica de sus mercados respectivos, ligada a la digitalización de la economía, seguirá siendo fuerte y rentable.
Aunque el desmantelamiento de estos mastodontes se ha llegado incluso a mencionar, nosotros no creemos que se llegue a ese extremo. Sea como fuere, la amenaza de una regulación más estricta está ya en parte integrada en las cotizaciones. Si usted acepta el mayor riesgo del sector tecnológico, que cotiza a PER desorbitados, puede mantener Amazon, Alphabet, Apple y Facebook.
Una amenaza concreta
En octubre, una comisión del Congreso americano entregó las conclusiones de una investigación por prácticas contra la competencia de los cuatro gigantes americanos. El informe considera que Facebook está en una situación de monopolio en redes sociales, al igual que Google en las búsquedas por internet. A Apple y Amazon les reprocha tener un impacto significativo y duradero en su negocio principal (hardware informático para Apple, comercio electrónico para Amazon).
Tres semanas más tarde, el Departamento de Justicia americano abrió un expediente contra Google. La principal filial de Alphabet está acusada de utilizar métodos ilegales para asfixiar a la competencia en las búsquedas online. A los fabricantes de smartphones que utilizan Android les impone el uso de su sistema operativo (que equipa al 80% de los móviles en el mundo) y la instalación por defecto de su motor de búsqueda. Actuaciones contra la libre competencia que en modo alguno podemos compartir, pero que hay que reconocer favorecen a sus accionistas.
Desmantelar o no
El informe del Congreso, así como el litigio contra Google, ponen de relieve los fallos de la regulación actual, poco adaptada a los mecanismos de la economía digital. ¿Qué medidas concretas podrían imponerle? El desmantelamiento de la compañía nos parece poco probable, por la falta de consenso político en EE.UU. al respecto y el nulo interés americano de debilitar a sus gigantes en plena guerra tecnológica con China. Un desmantelamiento parcial no sería necesariamente negativo para el inversor a medio plazo, ya que una escisión puede poner en valor la infravaloración de una actividad y favorecer su revalorización. Así p.ej. Waymo, la rama de Google especializada en el vehículo autónomo, podría estar mejor valorada escindida de su matriz. Asimismo, la actividad publicitaria de Amazon, con fuerte crecimiento, podría ganar visibilidad y atractivo para el inversor separada de la principal actividad de venta por internet.
¿Un freno al crecimiento?
En cambio, el regulador sí podría modificar su línea de conducta actual e impedir a las GAFA la adquisición de start-up (empresas de reciente creación con fuerte potencial) en caso de favorecer su situación de quasi monopolio. Una medida semejante sí tendría consecuencias sobre el potencial a largo plazo de las sociedades en cuestión. Facebook no se habría desarrollado tanto si no se hubiera hecho con Instagram y WhatsApp a principios de la década del 2010. Y Google no sería tan dominante ahora sin su plataforma de vídeos online Youtube, adquirida en 2006.
Cotización en el momento del análisis:
Alphabet: 1.740,64 USD
Apple: 118,03 USD
Facebook: 271,97 USD