Una industria muy cíclica
El sector turístico es en su conjunto una industria cíclica. Y el sector aéreo no es una excepción. En las últimas dos décadas, la economía global ha sufrido duros golpes que han afectado de lleno a la industria aérea. Atentados del 11-S, crisis financiera de 2008, un lustro (2010-2015) de precios incandescentes de los combustibles... El goteo de aerolíneas quebradas en los últimos años ha sido incesante: la alemana Air Berlin en 2017, la británica Thomas Cook en 2019, Air Italy en 2020. La fuerte competencia tras las desregulaciones en Europa -acentuada con la aparición del modelo “low cost”-, costes inesperados y una mala gestión han sido los detonantes.
Impacto del coronavirus
Ni el 11-S ni la crisis de 2008 dieron lugar a una situación tan crítica como la actual. El cierre de fronteras, los confinamientos y las cuarentenas al llegar a algunos destinos han provocado miles de cancelaciones de vuelos con una caída en la demanda de billetes este verano en torno al 80%. Sin embargo, estas cifras son más positivas que las de los dos meses anteriores, cuando la demanda llegó a caer más del 90%.
• Las perspectivas de los próximos meses no son nada favorables. Sin señales claras de que el virus esté retrocediendo, continuarán las cancelaciones de vuelos turísticos y se mantendrán en mínimos los viajes de negocios, lo que llevará a las aerolíneas a reducir sus beneficios.
• El principal problema de las compañías es que sus costes son muy elevados y sus márgenes de beneficios realmente bajos. Tienen que hacer frente a una serie de costes fijos (salarios de los trabajadores, alquiler de sus aeronaves) aunque sus aviones se queden en tierra.
Cómo lo han hecho las compañías
Pasamos revista a IAG, Airbus, y AENA, que forman parte de nuestra selección de acciones y le aconsejamos al respecto.
El sector aéreo, uno de los más afectados por la pandemia, da por perdido un año catastrófico ante posibles nuevas restricciones. Tras un verano en el que las aerolíneas empezaban a levantar el vuelo, el otoño rompe con todo atisbo de esperanza.
Una industria muy cíclica
El sector turístico es en su conjunto una industria cíclica. Y el sector aéreo no es una excepción. En las últimas dos décadas, la economía global ha sufrido duros golpes que han afectado de lleno a la industria aérea. Atentados del 11-S, crisis financiera de 2008, un lustro (2010-2015) de precios incandescentes de los combustibles... El goteo de aerolíneas quebradas en los últimos años ha sido incesante: la alemana Air Berlin en 2017, la británica Thomas Cook en 2019, Air Italy en 2020. La fuerte competencia tras las desregulaciones en Europa -acentuada con la aparición del modelo “low cost”-, costes inesperados y una mala gestión han sido los detonantes.
Impacto del coronavirus
Ni el 11-S ni la crisis de 2008 dieron lugar a una situación tan crítica como la actual. El cierre de fronteras, los confinamientos y las cuarentenas al llegar a algunos destinos han provocado miles de cancelaciones de vuelos con una caída en la demanda de billetes este verano en torno al 80%. Sin embargo, estas cifras son más positivas que las de los dos meses anteriores, cuando la demanda llegó a caer más del 90%.
• Las perspectivas de los próximos meses no son nada favorables. Sin señales claras de que el virus esté retrocediendo, continuarán las cancelaciones de vuelos turísticos y se mantendrán en mínimos los viajes de negocios, lo que llevará a las aerolíneas a reducir sus beneficios.
• El principal problema de las compañías es que sus costes son muy elevados y sus márgenes de beneficios realmente bajos. Tienen que hacer frente a una serie de costes fijos (salarios de los trabajadores, alquiler de sus aeronaves) aunque sus aviones se queden en tierra.
Cómo lo han hecho las compañías
IAG (ES0177542018) está pasando por un momento muy delicado. En el tercer trimestre los ingresos cayeron un 83% y el tráfico de pasajeros un 88%. Para los últimos tres meses del año espera una la capacidad de sus vuelos que no supere el 30%, aunque dada la evolución de la pandemia en Europa podría ser mayor. Vender.
Airbus(NL0000235190), dedicada a la fabricación de aviones, baila a su compás. Al cierre del tercer trimestre pre-sentó pérdidas históricas, con una caída del 35% en sus ventas. Sin embargo, la compañía anuncia ciertos signos de estabilización. A conservar por los que no se asusten fácilmente.
Los resultados del tercer trimestre de AENA(ES0105046009), encargada de la gestión de los aeropuertos en nuestro país, muestra la misma tendencia. Sus ingresos se han desplomado casi un 50%. Sin embargo, sus gastos no se han visto reducidos de manera proporcional cayendo sólo un 4,2%. Además, advierte de que no ve ningún signo de mejora en el corto plazo. La acción nos parece correcta a largo plazo por la calidad de sus activos, a conservar residualmente.
En definitiva…
Las acciones europeas del sector aéreo han sufrido un fuerte castigo bursátil que sin embargo no implica que estén baratas. Lo interpretamos como una señal de la gran desconfianza de los inversores que han dado la espalda al sector. Y, en vista de los recientes resultados y los desafíos que se avecinan, con razón. Dado el elevado riesgo que presenta el sector, recomendamos que se aleje de él.