Enganchados a las pantallas durante el confinamiento
Encerrados en casa durante varios meses, hemos pasado muchísimas horas delante de las pantallas. Un periodo en el que el tráfico global en internet (redes sociales, streaming...) se incrementó de media un 30%. El escenario resulta idílico para el sector media (audiovisual) y entretenimiento. ¿Cómo se explica entonces el fuerte castigo bursátil sufrido que le ha llevado a caer un 40% en Europa frente al -34% de la Bolsa en su conjunto? ¿Nos encontramos ante una oportunidad de oro que no hay que dejar escapar?
Varapalo publicitario
En un contexto en el que los avances tecnológicos permiten que el espectador decida cuándo, cómo (con o sin publicidad) y dónde (en la tableta, en el móvil) recibe la información, aquellas compañías que más tempranamente apostaron por la tecnología y los nuevos modelos de negocio son las que están atrayendo a la audiencia de forma global y, por ende, hacerse con suculentos contratos de publicidad. Pero ahora, la desaceleración económica ha obligado a muchas compañías a recortar sus presupuestos publicitarios, y estos ingresos se ha visto seriamente mermados. Un fuerte mazazo si tenemos en cuenta que la publicidad representa alrededor del 80% de los ingresos de las empresas más tradicionales (televisión en abierto, por cable, periódicos y revistas...) en Europa, en donde está previsto que la inversión publicitaria caiga cerca de un 21%, diez veces más que el previsto (-2,4%) para los canales digitales.
Sector europeo rezagado
La resistencia inicial al giro tecnológico se paga caro: los ingresos se estancan (Mediaset, Atresmedia.) o incluso retroceden (Pearson).Y el poco interés que suscitan entre los anunciantes se traduce en unos beneficios volátiles y unos márgenes bajo presión. Para plantar cara a la competencia de los gigantes del streaming, las empresas intentan reforzar sus carteras de contenidos y su apuesta tecnológica. Esfuerzos que, no obstante, llegan tarde y acabarán debilitando sus finanzas.
EE.UU: la guerra del streaming
Se trata de un mercado con una mayor presencia de empresas con perfil tecnológico que les permite personalizar la oferta tanto a usuarios como a clientes.
• Netflix, paradigma de esta nueva manera de hacer negocio, ha logrado captar casi 16 millones de nuevos usuarios en los primeros meses de 2020 (total de 183 millones). Pero este fulgurante recorrido esconde un mercado muy fragmentado y altamente competitivo. En efecto, la pandemia puso el foco en la urgencia de la transformación digital y, ahora, productores y distribuidores de contenidos quieren sus propias plataformas. Si el crecimiento parsimonioso de Apple TV o Amazon Prime no ha tenido impacto entre los usuarios de Netflix, el fulgurante avance de Disney+ (50 millones de suscripciones en abril) tiene otro cariz. Este avance le ha llevado a revisar al alza sus expectativas y espera sumar 202 millones de suscriptores de cara a 2025, un 38% del incremento global previsto para este canal. A la lista se han sumado HBO Max (Warner Media) a finales de mayo y el debut de Peacock (NBC Universal). Conjuntamente, ambicionan quedarse con 165 millones de suscriptores.
• Hasta ahora, la idea de que hay cabida para todos (el coste del servicio de streaming es entre 5 y 10 veces inferior al de la televisión por cable) sigue teniendo adeptos. Pero la decisión de Disney de retirar sus contenidos de la plataforma de Netflix y la de Warner Media (ATT) de hacer lo mismo con algunos suena a guerra comercial.
Enganchados a las pantallas durante el confinamiento
Encerrados en casa durante varios meses, hemos pasado muchísimas horas delante de las pantallas. Un periodo en el que el tráfico global en internet (redes sociales, streaming...) se incrementó de media un 30%. El escenario resulta idílico para el sector media (audiovisual) y entretenimiento. ¿Cómo se explica entonces el fuerte castigo bursátil sufrido que le ha llevado a caer un 40% en Europa frente al -34% de la Bolsa en su conjunto? ¿Nos encontramos ante una oportunidad de oro que no hay que dejar escapar?
Varapalo publicitario
En un contexto en el que los avances tecnológicos permiten que el espectador decida cuándo, cómo (con o sin publicidad) y dónde (en la tableta, en el móvil) recibe la información, aquellas compañías que más tempranamente apostaron por la tecnología y los nuevos modelos de negocio son las que están atrayendo a la audiencia de forma global y, por ende, hacerse con suculentos contratos de publicidad. Pero ahora, la desaceleración económica ha obligado a muchas compañías a recortar sus presupuestos publicitarios, y estos ingresos se ha visto seriamente mermados. Un fuerte mazazo si tenemos en cuenta que la publicidad representa alrededor del 80% de los ingresos de las empresas más tradicionales (televisión en abierto, por cable, periódicos y revistas...) en Europa, en donde está previsto que la inversión publicitaria caiga cerca de un 21%, diez veces más que el previsto (-2,4%) para los canales digitales.
Sector europeo rezagado
La resistencia inicial al giro tecnológico se paga caro: los ingresos se estancan (Mediaset, Atresmedia.) o incluso retroceden (Pearson).Y el poco interés que suscitan entre los anunciantes se traduce en unos beneficios volátiles y unos márgenes bajo presión. Para plantar cara a la competencia de los gigantes del streaming, las empresas intentan reforzar sus carteras de contenidos y su apuesta tecnológica. Esfuerzos que, no obstante, llegan tarde y acabarán debilitando sus finanzas.
• A pesar de las caídas, no tenemos consejos de compra sobre las empresas europeas del sector. No obstante, puede conservar Atresmedia, Mediaset, Pearson y Mondadori.
EE.UU: la guerra del streaming
Se trata de un mercado con una mayor presencia de empresas con perfil tecnológico que les permite personalizar la oferta tanto a usuarios como a clientes.
• Netflix, paradigma de esta nueva manera de hacer negocio, ha logrado captar casi 16 millones de nuevos usuarios en los primeros meses de 2020 (total de 183 millones). Pero este fulgurante recorrido esconde un mercado muy fragmentado y altamente competitivo. En efecto, la pandemia puso el foco en la urgencia de la transformación digital y, ahora, productores y distribuidores de contenidos quieren sus propias plataformas. Si el crecimiento parsimonioso de Apple TV o Amazon Prime no ha tenido impacto entre los usuarios de Netflix, el fulgurante avance de Disney+ (50 millones de suscripciones en abril) tiene otro cariz. Este avance le ha llevado a revisar al alza sus expectativas y espera sumar 202 millones de suscriptores de cara a 2025, un 38% del incremento global previsto para este canal. A la lista se han sumado HBO Max (Warner Media) a finales de mayo y el debut de Peacock (NBC Universal). Conjuntamente, ambicionan quedarse con 165 millones de suscriptores.
• Hasta ahora, la idea de que hay cabida para todos (el coste del servicio de streaming es entre 5 y 10 veces inferior al de la televisión por cable) sigue teniendo adeptos. Pero la decisión de Disney de retirar sus contenidos de la plataforma de Netflix y la de Warner Media (ATT) de hacer lo mismo con algunos suena a guerra comercial.
Nuestros consejos
El futuro del sector pasa por la (exitosa) expansión global de las cadenas americanas de contenido digital. No obstante, es difícil anticipar como quedará repartido el pastel tras esta batalla comercial que parece confirmarse en EE.UU. No es aventurado esperar que gigantes como Disney(fuerte imagen de marca, domina el 48% del mercado americano) o Netflix (pionero del sector) sean las compañías que se queden con el trozo más grande, aunque el coste para ganarlo incrementa su riesgo y les resta atractivo para el inversor a largo plazo. Mantenemos nuestros consejos de venta sobre Disney y Netflix. Y es que, la presencia en el sector de actores como Amazon o Apple, con capacidades financieras colosales (manténgalas si las tiene) solo aumenta el riesgo de un encarecimiento de la batalla por los contenidos. Y todo ello sin descartar que Facebook (mantenga) o Twitter puedan apuntarse al carro.