Unas pautas en función del ciclo vital de cada uno
Las reglas que rigen toda inversión no suelen depender de la edad de quien las emprende. Ahora bien, ni todas las inversiones tienen el mismo horizonte de maduración, ni las necesidades de quien las aborda - por la simple evolución del ciclo vital- son comunes. De ahí que las pautas para invertir pueden tener sus peculiaridades en función de en qué momento de ese ciclo vital se encuentre cada uno. Algo que creemos puede entenderse mejor si lo explicamos con algunos ejemplos en torno a las personas con menos de 40 años, las de entre 40 y 50 -que abordamos a continuación-, aquellas de entre 50 a 60 y las que sobrepasan esta edad.
Entre los 40 y los 50 años
Ya dejó atrás la juventud, ahora vive en pareja y quizás con algún miembro más en la familia. Con casa en propiedad, está pagando las cuotas de la hipoteca.
Tampoco es esencial que coincida exactamente con este retrato, lo importante es que ya es más autónomo económicamente hablando, pero sus necesidades financieras ya no dependen exclusivamente de su voluntad. Ya sea porque han crecido las responsabilidades de tipo familiar. Quizás por tener ya hijos o por tener padres en dificultades, o quizás porque a medida que uno entra en la edad madura los gastos vinculados al estatus (hogar, vehículo…) son mayores. No obstante, aún estamos hablando de una edad adulta joven.
Las acciones en cabeza
En esta etapa de la vida, todas las oportunidades de inversión están abiertas: acciones, obligaciones, fondos y ETF. Recuerde siempre pensar desde una perspectiva de cartera, diversificando y, sobre todo, teniendo en cuenta que muchas inversiones deben enmarcarse en una perspectiva de largo plazo.
• Esto se aplica tanto a las inversiones que usted aborde directamente como si lo hace confiando su gestión en gestores de fondos. Nunca ponga todos los huevos en una única cesta.
• Siendo usted todavía joven debe evitar todos los productos con costes fijos altos. Y es que una norma que debe gravarse a fuego todo inversor es que no por tener unos gastos mayores ello implica una mejor calidad de la inversión o garantía de mejores resultados, sólo es garantía de que se pagará más a nuestro banco, gestora o intermediario. Por ello, con un horizonte temporal todavía bastante largo por delante pagar costes fijos altos significa asumir que el resultado final quedará más mermado. Opte por productos con costes competitivos.
• Con mucha vida por delante, en esta etapa vital, los fondos de acciones debieran seguir siendo el grueso de sus inversiones, aunque ya puede empezar a construirse su propia cartera de acciones - inspírese p.ej. en nuestra cartera Experto en acciones -. Teniendo en cuenta que sus “nuevas” obligaciones le empujan a ser algo más precavido y no destinar a las acciones el 100% de su patrimonio, lujo que sí se podía permitir cuando era más joven, piense en destinar parte de su dinero a estrategias un poco más conservadoras (consulte al detalle todas nuestras estrategias de inversión).
Y cuidado con eventos imprevistos...
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Unas pautas en función del ciclo vital de cada uno
Las reglas que rigen toda inversión no suelen depender de la edad de quien las emprende. Ahora bien, ni todas las inversiones tienen el mismo horizonte de maduración, ni las necesidades de quien las aborda - por la simple evolución del ciclo vital- son comunes. De ahí que las pautas para invertir pueden tener sus peculiaridades en función de en qué momento de ese ciclo vital se encuentre cada uno. Algo que creemos puede entenderse mejor si lo explicamos con algunos ejemplos en torno a las personas con menos de 40 años, las de entre 40 y 50 -que abordamos a continuación-, aquellas de entre 50 y 60 y las que sobrepasan esta edad.
Entre los 40 y los 50 años
Ya dejó atrás la juventud, ahora vive en pareja y quizás con algún miembro más en la familia. Con casa en propiedad, está pagando las cuotas de la hipoteca.
Tampoco es esencial que coincida exactamente con este retrato, lo importante es que ya es más autónomo económicamente hablando, pero sus necesidades financieras ya no dependen exclusivamente de su voluntad. Ya sea porque han crecido las responsabilidades de tipo familiar. Quizás por tener ya hijos o por tener padres en dificultades, o quizás porque a medida que uno entra en la edad madura los gastos vinculados al estatus (hogar, vehículo…) son mayores. No obstante, aún estamos hablando de una edad adulta joven.
Las acciones en cabeza
En esta etapa de la vida, todas las oportunidades de inversión están abiertas: acciones, obligaciones, fondos y ETF. Recuerde siempre pensar desde una perspectiva de cartera, diversificando y, sobre todo, teniendo en cuenta que muchas inversiones deben enmarcarse en una perspectiva de largo plazo.
• Esto se aplica tanto a las inversiones que usted aborde directamente como si lo hace confiando su gestión en gestores de fondos. Nunca ponga todos los huevos en una única cesta.
• Siendo usted todavía joven debe evitar todos los productos con costes fijos altos. Y es que una norma que debe gravarse a fuego todo inversor es que no por tener unos gastos mayores ello implica una mejor calidad de la inversión o garantía de mejores resultados, sólo es garantía de que se pagará más a nuestro banco, gestora o intermediario. Por ello, con un horizonte temporal todavía bastante largo por delante pagar costes fijos altos significa asumir que el resultado final quedará más mermado. Opte por productos con costes competitivos.
• Con mucha vida por delante, en esta etapa vital, los fondos de acciones debieran seguir siendo el grueso de sus inversiones, aunque ya puede empezar a construirse su propia cartera de acciones - inspírese p.ej. en nuestra cartera Experto en acciones -. Teniendo en cuenta que sus “nuevas” obligaciones le empujan a ser algo más precavido y no destinar a las acciones el 100% de su patrimonio, lujo que sí se podía permitir cuando era más joven, piense en destinar parte de su dinero a estrategias un poco más conservadoras (consulte al detalle todas nuestras estrategias de inversión).
Y cuidado con eventos imprevistos
Si ya de por sí es importante tener una reserva de liquidez -que ronde alrededor de tres meses de sus ingresos-, en esta etapa de la vida es esencial. No sólo porque su nivel de gastos pueda oscilar de la noche a la mañana con imprevistos (llegada de un nuevo miembro a la familia p.ej.), sino porque la sorpresa puede venir de los ingresos vía p.ej. de una pérdida temporal de ingresos laborales. Eso sí, no guarde este dinero bajo el colchón, la forma de tener esta reserva de liquidez es hacerse con alguna cuenta de alta remuneración como por ejemplo el Livret A que renta al 2% anual.
• De la misma forma, puede empezar a pensar en compartimentar su ahorro en función de los distintos objetivos que se plantee. Bien puede plantearse destinar un dinero a la educación de sus hijos a 10 años vista, bien a su jubilación con más de 20 años por delante. Salvo emergencias graves, el dinero guardado no debiera usarse para otros fines como comprar un automóvil. Seguir una estrategia defensiva como la de nuestra cartera mixta defensiva o la estrategia moderada puede ser el destino de aquellos objetivos a más corto plazo, es decir en los próximos cinco años.
• Y si usted es de los que tienen obligaciones familiares y estos pudieran quedar en una complicada situación en caso de su fallecimiento, no dude en contar con un buen seguro de vida como el negociado por OCU