La rentabilidad real neta
Ahorrar significa dejar de consumir en el momento actual para poder hacerlo en un futuro, ya sea por usted o por sus herederos. Ahora bien, lo habitual es que, al cabo de unos años, con un euro que guarde hoy pueda comprar menos bienes de los que puede comprar con ese mismo euro ahora debido a la inflación. Así, si se limita a dejar su dinero escondido en el colchón de su casa sufrirá la erosión que el aumento de precios supone y su patrimonio financiero sólo perderá valor.
La solución a su problema se encuentra en invertir ese dinero de forma que, con los rendimientos que genere, le permitan al menos mantener su poder adquisitivo. Pero mucho cuidado, porque no siempre que invierta lo conseguirá. Y no sólo es cuestión del riesgo asumido que pueda hacerle incurrir en pérdidas con su inversión, sino que incluso con depósitos o renta fija que cuenten con un interés nominal positivo, no debiera ser este el factor clave para usted sino la rentabilidad real neta.
Lo realmente importante
La rentabilidad real neta es la que obtendrá tras descontar el efecto de los gastos que conlleve dicha inversión, los impuestos que deba pagar por ella y, finalmente, la inflación que soporte. Hay que tener muy en cuenta estos tres factores para determinar si gana, pierde o mantiene su poder adquisitivo.
• En este sentido, si usted invierte debería ponerse como objetivo el de al menos mantener dicho poder adquisitivo. Es decir, que tras recuperar su inversión una vez liquidados los gastos necesarios que llevarla a cabo y quedar en paz con el Fisco pueda adquirir con el dinero sobrante, al menos, la misma cantidad de bienes que antes de hacerla. Si no cumple este objetivo, la rentabilidad real de su inversión habrá sido negativa y el esfuerzo de su ahorro un fiasco.
Cada inversión en su sitio
Es importante saber la rentabilidad real neta de las inversiones por varios motivos. En primer lugar, podrá poner a cada inversión en su sitio. Por ejemplo, un 1% anual garantizado por una imposición a plazo fijo a un año, poco interés debiera tener para usted si para ello le obligan a contratar una línea telefónica cuyo coste es muy superior al de otras con similar servicio, o debe contratar como soporte una cuenta corriente cuyos gastos de mantenimiento se comen íntegramente los intereses e incluso los superan. Como el selector de depósitos y seguros denuncia en sus comparativas, ofrecer rendimientos negativos tras gastos no es un ejemplo fruto de la imaginación, sino moneda común en muchas entidades cuando hablamos de cantidades no muy abultadas. Otra entidad que le ofrezca un 0,8% sin más gastos puede ser bastante más conveniente… claro está, si usted necesita imperiosamente su dinero al cabo de dicho plazo, ya que difícilmente podrá escapar de los impuestos ni de la inflación.
La rentabilidad real neta
Ahorrar significa dejar de consumir en el momento actual para poder hacerlo en un futuro, ya sea por usted o por sus herederos. Ahora bien, lo habitual es que, al cabo de unos años, con un euro que guarde hoy pueda comprar menos bienes de los que puede comprar con ese mismo euro ahora debido a la inflación. Así, si se limita a dejar su dinero escondido en el colchón de su casa sufrirá la erosión que el aumento de precios supone y su patrimonio financiero sólo perderá valor.
La solución a su problema se encuentra en invertir ese dinero de forma que, con los rendimientos que genere, le permitan al menos mantener su poder adquisitivo. Pero mucho cuidado, porque no siempre que invierta lo conseguirá. Y no sólo es cuestión del riesgo asumido que pueda hacerle incurrir en pérdidas con su inversión, sino que incluso con depósitos o renta fija que cuenten con un interés nominal positivo, no debiera ser este el factor clave para usted sino la rentabilidad real neta.
Lo realmente importante
La rentabilidad real neta es la que obtendrá tras descontar el efecto de los gastos que conlleve dicha inversión, los impuestos que deba pagar por ella y, finalmente, la inflación que soporte. Hay que tener muy en cuenta estos tres factores para determinar si gana, pierde o mantiene su poder adquisitivo.
• En este sentido, si usted invierte debería ponerse como objetivo el de al menos mantener dicho poder adquisitivo. Es decir, que tras recuperar su inversión una vez liquidados los gastos necesarios que llevarla a cabo y quedar en paz con el Fisco pueda adquirir con el dinero sobrante, al menos, la misma cantidad de bienes que antes de hacerla. Si no cumple este objetivo, la rentabilidad real de su inversión habrá sido negativa y el esfuerzo de su ahorro un fiasco.
Cada inversión en su sitio
Es importante saber la rentabilidad real neta de las inversiones por varios motivos. En primer lugar, podrá poner a cada inversión en su sitio. Por ejemplo, un 1% anual garantizado por una imposición a plazo fijo a un año, poco interés debiera tener para usted si para ello le obligan a contratar una línea telefónica cuyo coste es muy superior al de otras con similar servicio, o debe contratar como soporte una cuenta corriente cuyos gastos de mantenimiento se comen íntegramente los intereses e incluso los superan. Como el selector de depósitos y seguros denuncia en sus comparativas, ofrecer rendimientos negativos tras gastos no es un ejemplo fruto de la imaginación, sino moneda común en muchas entidades cuando hablamos de cantidades no muy abultadas. Otra entidad que le ofrezca un 0,8% sin más gastos puede ser bastante más conveniente… claro está, si usted necesita imperiosamente su dinero al cabo de dicho plazo, ya que difícilmente podrá escapar de los impuestos ni de la inflación.
Se llevará menos disgustos
Si no necesita su dinero en el corto plazo al cual suelen contratarse los depósitos, y simplemente los contrata porque es muy averso al riesgo y piensa renovarlos a vencimiento con un objetivo de 4 o 6 años vista, se está equivocando de pleno.
• Ese 0,8% a un año, que corresponde al Banco Pichincha (915 930 000) y que es en estos momentos la Compra Maestra a un año, no llegará neto a su bolsillo, sino que el Fisco le pedirá su parte. En principio un 19% como retención a cuenta del IRPF, pero luego, en función del montante que acumule en sus rendimientos de capital mobiliario en el conjunto del año, podrá aumentar al 21% (es decir pagar otro 2% adicional) si se encuentran entre 6.000 y 50.000 euros; al 23%, entre 50.000 y 200.000 euros; y gracias a la última modificación fiscal entrada en vigor el 1 de enero de este año al 26% lo que supere los 200.000. Es decir, su 0,8% quedará menguado una vez que presente su declaración de la renta al 0,65%; 0,63% 0,61% o 0,59%.
• Pero eso no es todo, todavía falta de restar a este rendimiento la inflación. Con que tan solo al cabo del año la inflación supere el 0,65% incluso en el caso del Banco Pichincha, el rendimiento real neto de invertir en depósitos y cuentas será negativo. P.ej con una inflación del 0,7% el rendimiento real neto sería en función de su tasa impositiva del -0,05%; -0,07%: -0,09% o del -0,11%. No digamos, si no es de la Compra Maestra de lo que estamos hablando.
Cuantos más años mayor es el efecto
Este rendimiento real neto negativo que hemos explicado para un año se multiplica si de lo que hablamos es de varios años consecutivos. Por ello, si está en el caso precedente en el que invierte en depósitos por precaución y costumbre pero no necesita el dinero a corto o medio plazo, aunque sea averso al riesgo le vendrá más a cuenta buscar una inversión cuyo rendimiento nominal sea más jugoso para que, a pesar de descontar los gastos, los impuestos y la inflación, su rentabilidad real neta termine siendo positiva.
• En un perfil como el suyo creemos que seguir una estrategia como nuestra estrategia mixta defensiva puede ser la mejor respuesta. Nadie le garantizará los rendimientos, pero tal cual está diseñada a tal plazo es casi imposible obtener rentabilidades negativas con ella. De hecho, en los últimos 5 años -incluyendo el nefasto año 2020- ha obtenido un +3,87% anual medio tras gastos. Por lo que, dada la inflación que ha acontecido y aunque hubiese tenido que pagar impuestos en IRPF al máximo (al 23% durante dichos años), le hubiese quedado una rentabilidad real neta anual con esta cartera del +2,16%. Es decir, no hubiese perdido poder adquisitivo, sino que lo hubiese ganado.
Una segunda razón
Y si gracias a la rentabilidad real neta podemos poner cada inversión en su sitio en un mismo momento del tiempo, no es menos importante utilizar esta variable para ser justos cuando comparamos el rendimiento de una misma inversión en dos periodos temporales distintos. Y es que la última década ha sido un periodo con una inflación que podríamos calificar como anormalmente baja, por lo que la rentabilidad real neta ha quedado más cerca de la nominal de lo que se produjo en la década precedente. Es más se ha dado el caso en alguno de los últimos años en los que la inflación no ha limado la rentabilidad real sino que la ha engrosado por haber sido negativa, es decir han bajado los precios y con el mismo dinero al cabo de una año se ha podido comprar más.
• Es decir, si en la década de 2000 a 2010 se experimentó una inflación anual media que rondó el 2,8%, en la siguiente de 2010 a 2020 apenas alcanzó el 0,8%, por lo que la lima de la inflación fue bastante inferior, y suponiendo una misma carga fiscal (p.ej. del 21%) con-lleva que un rendimiento anual nominal tras gastos del 7% anual en la primera década proporcionó el mismo rendimiento real neto anual que una inversión que hubiese rentado entre 2010 y 2020 ¡un interés nominal tras gastos del 4,4% anual!
A tener en cuenta…
Cuando elija entre inversiones “similares” escoja el instrumento que menores gastos le produzca. Vigile comisiones, pero también los gastos anejos. Tratándose de depósitos en nuestro selector de depósitos y seguros tendrá un fiel aliado en este sentido, y tratándose de fondos, sus gastos es uno de los factores determinantes de nuestra evaluación. Consulte nuestro comparador de fondos con especial atención a la evaluación del fondo dentro de su categoría, en el caso de ETF no deje de leer nuestros trucos .
• No olvide nunca la inflación, sobre todo cuando invierta a largo plazo, últimamente está de vacaciones y no la esperamos en breve (vea nuestras Perspectivas 2021) pero una inflación que se acerque al 2% anual no es descartable en el futuro. Evite invertir en depósitos si su objetivo no está a corto plazo.