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Movilidad, consumo sostenible y RSE

OCU considera injustificada la demanda contra Blablacar

25 sep 2015

Para OCU la plataforma de carpooling no supone una competencia desleal frente a nadie y entiende que se ajusta a la legalidad vigente

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El pasado día 9 de agosto el juzgado de los mercantil número 2 de Madrid admitió a trámite la demanda que la Confederación Española de Transporte de Autobús (CONFEBUS) había presentado contra Blablacar, la plataforma que permite a los usuarios conectar para compartir viajes en coche.

En su demanda CONFEBUS acusa a la plataforma de ejercer una competencia desleal pues considera que los conductores realizan una actividad profesional de transporte sin licencia.

Será el próximo día 1 de octubre cuando CONFEBUS y Blablacar tengan que comparecer ante el juez, casualmente el mismo que decidió hace varios meses el cierre cautelar de Uber tras la denuncia de la Asociación Madrileña del Taxi.

Desde OCU entendemos que la demanda contra Blablacar no está justificada. En primer lugar porque la plataforma no supone en ningún caso una competencia desleal frente a nadie, al limitarse a poner en contacto a usuarios con un objetivo común como es el de compartir el trayecto, sin contar con ninguna flota de vehículos,  ni contratar a conductores o actuar como intermediario con los fines establecidos por la Ley de Ordenación del Transporte Terrestre.  

Por otro lado, como ocurre con este tipo de plataformas que ponen en contacto a usuarios con el objetivo de compartir el trayecto, los usuarios no tienen ánimo de lucro, se limitan a compartir los gastos del viaje, algo que como ya señaló en su momento el propio Ministerio de Fomento, está perfectamente admitido por la LOTT en su artículo 101, apartado 1a, cuando señala que "en ningún caso, salvo el supuesto de percepción de dietas o gastos de desplazamiento para su titular, el transporte particular puede dar lugar a remuneraciones dinerarias directas o indirectas".

La falta de ánimo de lucro ha quedado demostrada también en un estudio realizado por OCU sobre carpooling y otros sistemas de movilidad alternativa que será publicado en noviembre, en el que se señala que de media hacen falta 2.7 personas para cubrir estrictamente los costes variables (combustible y peaje si lo hubiera), y harían falta 6.8 (casi 6 pasajeros si no contamos al conductor) para cubrir todos los gastos (desgaste de neumáticos, depreciación del vehículo, seguro, impuestos, etc.) y empezar a ganar dinero. Complicado si no se posee una furgoneta o un minibús. Si se tiene en cuenta que Blablacar limita el número de reservas a cuatro por vehículo, no es posible acusar a Blablacar de crear una plataforma con ánimo de lucro por parte de los conductores que participan.

Además hay que destacar que la propia compañía ha establecido mecanismos de expulsión de doble filtro, que velan para que esta condición se cumpla. Tal y como señala en su propia web la plataforma el precio lo fija el conductor cuando publica su viaje calculándolo de acuerdo con el itinerario y los costes del viaje. Los conductores son libres de ajustar ese precio pero siempre dentro de unos límites razonables teniendo en cuenta el confort de su coche o su disponibilidad para desviarse y sin que en ningún caso pueda exceder el techo impuesto por BlaBlaCar para asegurar que los costes son bien distribuidos y que el conductor no tenga beneficio.

A todo ello se debe sumar el hecho de que Blablacar incluye un seguro que cubre tanto al conductor como a los pasajeros y que el pago a través de la plataforma mediante sistemas electrónicos asegura la trazabilidad de los mismos y evita posibles fraudes.

Desde OCU venimos defendiendo que iniciativas como Blablacar complementan el abanico de opciones y permiten ahorrar a través de un uso eficiente de los recursos,  a la vez que animamos a las autoridades a que busquen un equilibrio entre las opciones clásicas y las colaborativas que beneficie a los usuarios, tanto en su rol como consumidores, como en su rol de micro-proveedores de servicios. Entendemos también que es responsabilidad de la plataforma reducir al máximo las posibles experiencias negativas para los usuarios estableciendo herramientas  de reputación, verificación de identidad o seguros, pues para OCU las plataformas no son responsables de las relaciones entre los particulares, pero sí de crear un entorno seguro para los usuarios, a cambio del cual generalmente cobran una comisión.