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OCU advierte contra cinco fraudes digitales propios de las vacaciones

06 jul. 2026
  • El verano incrementa el riesgo de fraudes digitales por mayor uso del móvil y menor atención del usuario.
  • Los engaños más frecuentes durante las vacaciones se vinculan a viajes, ocio y falsas multas de tráfico.
  • La ley protege al consumidor: los pagos realizados bajo engaño deben ser reembolsados por el banco. En caso contrario se puede Reclamar.

El mayor tiempo de ocio, la relajación propia de las vacaciones y la consulta frecuente de webs poco habituales a través del móvil aumentan la exposición al fraude online, advierte la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Un riesgo potenciado por una limitación técnica: la reducida pantalla del móvil, que dificulta comprobar la web real de un enlace antes de abrirlo, lo que a su vez favorece los engaños de phishing (a través del correo electrónico) y smishing (mediante SMS), en este caso vinculados a viajes, alojamientos y actividades de ocio.

 

El objetivo es siempre el mismo: conseguir una transferencia de dinero para realizar una presunta reserva o, directamente, solicitar los datos bancarios del consumidor para realizar cargos a su cuenta. Lo que varía son los métodos, aunque pueden agruparse en cinco grandes tipologías.

 

  • El alquiler vacacional fantasma. Anuncios falsos en redes sociales o páginas de clasificados con fotos robadas de casas reales y llamativos descuentos.
  • La plataforma de reservas clonada. Páginas web maliciosas que imitan la apariencia de las plataformas oficiales, como Booking o Airbnb.
  • La suplantación de una reserva real. Mensajes urgentes de cancelación con datos reales del usuario obtenidos de datos filtrados o accesos indebidos a intermediarios u hoteles. 
  • El billete gratuito. Mensajes que prometen vuelos o viajes en tren gratis a cambio de rellenar una encuesta clicando en un enlace.
  • Multas de tráfico falsas. Mensajes que suplantan a la DGT exigiendo el pago inmediato de una multa cometida durante un desplazamiento vacacional.

 

El impacto económico no es menor. Según el Banco de España, las pérdidas derivadas de los pagos electrónicos fraudulentos —phishing, smishing y otras prácticas similares— rondan ya los 500 millones de euros anuales. A ello se añade una dificultad añadida para las víctimas: cuando el pago fue ordenado por el propio titular bajo engaño y el importe es elevado, algunas entidades financieras siguen negando el reembolso alegando una supuesta negligencia grave del cliente.

 

Sin embargo, el marco legal es claro. El Parlamento Europeo considera fraudulentas no solo las transacciones de pago no autorizadas, sino también aquellas en las que el pagador ha sido manipulado para consentir la operación. En la misma línea, el Código Civil español establece que el consentimiento es nulo cuando se presta por error. En consecuencia, ningún pago realizado bajo los efectos de un engaño puede considerarse válido y corresponde a la entidad financiera asumir el reembolso, salvo que pruebe una negligencia grave por parte del usuario. En caso contrario, OCU anima a los afectados a reclamar.

 

Como medida de prevención, OCU insiste en tres consejos básicos: no abrir mensajes de origen desconocido; desconfiar de los chollos y de los mensajes alarmistas que instan a pinchar en enlaces y verificar siempre su autenticidad contactando con la empresa por canales oficiales; y recordar que ninguna empresa ni banco solicita datos bancarios completos por teléfono, correo electrónico o SMS.

 

 

Esta información ha sido elaborada por un equipo de abogados, economistas, estadísticos, ingenieros, profesionales de la salud y la alimentación, editores y diseñadores de OCU que, en colaboración con otras organizaciones europeas de consumidores y una red de laboratorios independientes, analizan desde 1975 los principales productos y servicios de consumo. Su trabajo se sustenta en los principios de ahorro, calidad, sostenibilidad y transparencia, pero sobre todo en la independencia que le proporcionan sus 180.000 socios activos.

 

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