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Máquinas vending en urgencias: hasta el 70% de los alimentos son poco o nada saludables
31 ago. 2026Las máquinas expendedoras de alimentos de los hospitales españoles ofrecen mayoritariamente productos de baja calidad nutricional. Así lo revela un análisis realizado por OCU en 171 máquinas de vending en las salas de urgencia de 52 hospitales, que concluye que entre el 60 y el 70 % de los alimentos ofertados pueden considerarse poco saludables. Un resultado muy preocupante tratándose de espacios destinados a la protección de la salud y que reciben cada día a miles de pacientes y acompañantes que, en muchos casos, dependen de esta oferta durante las largas esperas.
OCU critica que las golosinas, las chocolatinas, la bollería industrial, los apetitivos salados o los refrescos dominen la oferta, mientras que los productos frescos y más recomendables desde el punto de vista nutricional apenas tengan presencia: Frutas, ensaladas, yogures o frutos secos naturales apenas suman entre el 10 y el 15% de la oferta y, en algunos casos, no alcanzan ni el 2 %. Y el resto de la oferta, que reúne entre un 20 y el 25% de los productos, son opciones menos saludables, como sándwiches, zumos y bebidas lácteas azucaradas.
El análisis también pone de manifiesto importantes carencias en el acceso al agua potable. Solo 9 de los 52 hospitales visitados disponían de fuentes de agua accesibles en las zonas analizadas. Esta circunstancia obliga a los usuarios a recurrir al agua embotellada o bien a refrescos azucarados o edulcorados, incrementando el gasto económico y el impacto ambiental asociado al consumo de envases de un solo uso.
Hay un problema adicional: los precios no favorecen las elecciones más saludables. En el 44 % de las máquinas mixtas revisadas, el producto más barato era una opción poco recomendable desde el punto de vista nutricional, como la bollería o los snacks salados, con precios que oscilan entre 0,35 y 1,50 euros. Por el contrario, los alimentos frescos, como un poco de fruta partida o una pequeña ensalada envasada cuestan entre 1,50 y 2,50 euros. En cuanto a las bebidas, una botella de agua cuesta de media 0,95 euros, compitiendo con una amplia oferta de refrescos y cafés refrigerados listos para tomar cuyo consumo frecuente no se considera aconsejable.
Esta realidad contrasta con los cambios que prepara el Ministerio de Consumo para mejorar la alimentación en centros sanitarios, residencias, instalaciones deportivas, bibliotecas y otros establecimientos de titularidad pública o concesionados. El borrador de la norma establece que al menos el 80 % de los productos disponibles en las máquinas expendedoras deberán ser saludables. Los alimentos menos saludables, por su parte, podrán mantenerse en la oferta, pero tendrán que ocupar posiciones menos visibles. Es más, la futura regulación también pretende impulsar el acceso al agua potable mediante la instalación de fuentes, así como fomentar que las bebidas calientes se sirvan sin azúcar por defecto.
Para OCU, la puesta en marcha de estas medidas representa una oportunidad para avanzar hacia entornos alimentarios más saludables, sostenibles y coherentes con los objetivos de salud pública. Los hospitales no solo prestan asistencia sanitaria, sino que también deben contribuir activamente a prevenir enfermedades y facilitar hábitos de vida saludables, especialmente entre las personas vulnerables.
Esta información ha sido elaborada por un equipo de abogados, economistas, estadísticos, ingenieros, profesionales de la salud y la alimentación, editores y diseñadores de OCU que, en colaboración con otras organizaciones europeas de consumidores y una red de laboratorios independientes, analizan desde 1975 los principales productos y servicios de consumo. Su trabajo se sustenta en los principios de ahorro, calidad, sostenibilidad y transparencia, pero sobre todo en la independencia que le proporcionan sus 180.000 socios activos.
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