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Invertir con criterios sostenibles puede ser tan rentable como la inversión más tradicional

09 oct. 2026
  • No obstante, OCU advierte de la disparidad de rendimientos. Y que las etiquetas ASG, que valoran criterios ambientales, sociales y de buena gobernanza, se utilizan a veces con finalidad greenwashing.
  • Para ofrecer una visión más completa, OCU Inversiones ha desarrollado la etiqueta ESGF para acciones, un indicador propio que combina sostenibilidad y calidad financiera.

La inversión siguiendo criterios ambientales, sociales y de buena gobernanza (ASG) ha dejado de ser una opción reservada a los ahorradores más concienciados para convertirse en una alternativa plenamente competitiva. Es la principal conclusión, entre otras, de los expertos en inversiones de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU).

 

Uno de los argumentos más frecuentes contra la inversión sostenible es la supuesta pérdida de rentabilidad derivada de limitar el universo de inversión a este tipo de productos. Sin embargo, la experiencia reciente desmiente esta idea. Por ejemplo, en la inversión en acciones globales, y observando un periodo de 5 años, los principales índices con filtros ASG que excluyen actividades controvertidas y índice de riesgo similar, comparten rentabilidades anuales en torno al 11,7%. Resultados que pueden trasladarse al bolsillo del pequeñe inversor, ya que existen fondos de gestión pasiva que los replican.

 

De hecho, dentro del universo ASG existen ETF de acciones globales que han cosechado resultados especialmente destacados, como el fondo VanEck MS Developed Markets Dividend Leaders, que acumula una rentabilidad del 136% en los últimos cinco años, o del Invesco Global Active ESG Equity, con un rendimiento cercano al 97% en el mismo periodo. Ambos aplican criterios de sostenibilidad mediante exclusiones de sectores controvertidos o empresas que no cumplen determinados estándares internacionales de responsabilidad corporativa. Eso sí, OCU también advierte que invertir “sostenible” tampoco es garantía de rendimientos similares o mejores. Dos fondos sostenibles pueden obtener resultados muy diferentes por su distribución geográfica, concentración sectorial, política de inversión y costes.

 

No obstante, la creciente demanda de productos sostenibles ha impulsado también la aparición de estrategias comerciales que aprovechan el atractivo de las siglas ASG sin que exista detrás un compromiso real con la sostenibilidad. Es el conocido fenómeno del greenwashing. Y es que no todos los fondos que incorporan criterios ASG aplican las mismas exigencias de sostenibilidad. Algunos se limitan a excluir determinadas actividades (tabaco, alcohol, armamento…) mientras que otros persiguen objetivos ambientales o sociales. Aunque la normativa europea ha reforzado las obligaciones de información y las condiciones para utilizar términos relacionados con la sostenibilidad, sigue siendo necesario comprobar qué criterios aplica cada producto. Por ejemplo, el ETF de VanEck nombrado antes, no tiene como objetivo principal invertir en compañías con una alta calificación sostenible sino en compañías con elevados dividendos, lo que puede explicar sus rendimientos más que las políticas de exclusión ASG que le permiten asignarse la etiqueta de sostenible.

 

Para ofrecer una visión más completa, OCU Inversiones ha desarrollado la etiqueta ESGF para acciones, un indicador propio que combina sostenibilidad y calidad financiera. La valoración ASG parte de los datos especializados de LSEG, uno de los principales proveedores mundiales de análisis de sostenibilidad empresarial. A esa evaluación se añade un análisis propio de la solidez financiera de cada compañía. Y únicamente las empresas que destacan simultáneamente en ambos ámbitos reciben la etiqueta ESGF. Actualmente, 48 de las 178 compañías analizadas OCU cuentan con esta distinción.

 

 

Esta información ha sido elaborada por un equipo de profesionales de OCU que, en colaboración con otras organizaciones de consumidores miembros de Euroconsumers y una red de laboratorios certificados, analizan desde 1975 los principales productos y servicios de consumo. Su trabajo se sustenta en los principios de ahorro, calidad, sostenibilidad y transparencia, pero sobre todo en la independencia que le proporcionan más de 160.000 socios activos y 1.590.000 simpatizantes.

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