Septiembre, el peor mes para la Bolsa
Septiembre tiene mala fama en Bolsa. Y no es infundada. Desde 1928, el S&P 500 ha caído de media un 1,2% durante este mes, lo que lo convierte históricamente en el peor mes del año para el índice estadounidense. Y en España no es que el noveno mes del año mejore demasiado con ese -0,5% que se ha dejado el IBEX 35 de media en los últimos 33 años.
¿Por qué cae la Bolsa en septiembre?
No existe una explicación única. Una de las hipótesis apunta al regreso de gestores e inversores después del verano. Con la vuelta a la actividad se revisan carteras, se reducen algunas posiciones, se toman beneficios y se reajustan las asignaciones entre distintos activos.
Septiembre incorpora además un elemento habitual que puede aumentar puntualmente la volatilidad: el tercer viernes del mes se produce uno de los cuatro grandes vencimientos trimestrales de derivados del año - este 2026 con un volumen récord que sobrepasa en más de un 19% lo que venció el año pasado -, lo que en el argot financiero se conoce como la “triple hora bruja”. En 2026 será el viernes 18 de septiembre y llegará apenas dos días después de la reunión de la Reserva Federal que dará a conocer sus proyecciones económicas acompañadas de un posible movimiento de tipos. Factores que combinados pueden provocar movimientos más bruscos de las cotizaciones, aunque no permite anticipar si serán al alza o a la baja.
La estadística no basta para vender
Pero ni siquiera la estadística histórica justifica vender en septiembre. Desde 1928, el S&P 500 terminó el mes con pérdidas alrededor del 55 % de las veces. Es decir, subió en el 45% de las ocasiones restantes, y en España en los últimos 33 años el resultado ha sido todavía más equilibrado, mitad al alza y mitad a la baja. Y los dos últimos septiembres, los de 2024 y 2025, terminaron precisamente con ganancias. No parece por tanto una estadística suficientemente sólida como para pensar en desmontar una cartera bien construida.
Los mercados se mueven, sobre todo, guiados por el crecimiento económico, los beneficios empresariales, los tipos de interés, las valoraciones, las decisiones de los bancos centrales o los acontecimientos geopolíticos. Todo eso pesa mucho más que el mes del calendario. Vender a finales de agosto para intentar recomprar en octubre supone hacer market timing. Y para que funcione hay que acertar dos veces: cuándo salir y cuándo volver a entrar. Es mucho más difícil de lo que parece y existe el riesgo de quedarse fuera justo cuando el mercado se recupera.
Qué hacer con su cartera en septiembre
En fin, no venda ni modifique su cartera únicamente porque septiembre tenga malas estadísticas históricas o porque se acerque el vencimiento de derivados. Aproveche estas semanas para comprobar que su cartera sigue bien diversificada, que ninguna posición ha ganado demasiado peso y que el nivel de riesgo sigue siendo adecuado. A largo plazo, esto importa mucho más que acertar con el peor mes del año.
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