Europa quiere movilizar el ahorro de los depósitos
Leyendo algunos titulares, cualquiera podría pensar que Europa ha puesto sus ojos en nuestros depósitos y que pretende decidir qué hacemos con ellos. No es así. No hay ningún corralito a la vista, nadie va a apropiarse de nuestros ahorros, ni Bruselas puede obligarnos a invertirlos. Pero la polémica parte de una realidad: los planes europeos necesitan el dinero que financie a empresas, infraestructuras y sectores considerados estratégicos, desde la energía y la digitalización hasta la innovación o la defensa. Y ha sido la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, la que ha levantado este revuelo al poner el foco en los cerca de 10 billones de euros que los hogares europeos mantienen en depósitos bancarios, calificándolos de ahorro “perezoso”. La intención es evidente. Los planes europeos necesitan capital y azuzar a ese ahorro perezoso para que trabaje en ese sentido es la idea más brillante que se les ha ocurrido.
¿Cuándo conviene mantener el dinero en cuentas y depósitos?
Vaya por delante que tener dinero en una cuenta o en un depósito no siempre es una mala decisión. Todo depende de para qué y, sobre todo, de para cuándo necesitamos ese dinero. El colchón para imprevistos o el ahorro destinado a un gasto próximo debe estar seguro y disponible. Para eso, las cuentas remuneradas y los depósitos siguen siendo perfectamente válido. Vea por ejemplo en pagina 11 las mejores soluciones sin riesgo a un año vista. Otra cosa es mantener allí durante cinco, diez o más años un dinero que previsiblemente no vamos a necesitar. En ese caso estamos renunciando a una rentabilidad importante y, durante determinados periodos, incluso perdiendo poder adquisitivo frente a la inflación.
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España es un buen ejemplo. Los hogares mantienen aproximadamente un tercio de sus activos financieros en efectivo y depósitos. Es el porcentaje más bajo de las últimas tres décadas, pero sigue mostrando hasta qué punto valoramos la liquidez… y perdemos valor. Por eso creemos que plantear el debate como una elección entre depósitos o Bolsa lleva a equivocarse de pregunta. Lo primero es fijar el plazo y el objetivo. Para el corto plazo, seguridad y liquidez. Para horizontes más largos, tiene sentido buscar una mayor rentabilidad mediante fondos o acciones, diversificando y sin asumir más riesgo del que podamos soportar.
Europa tendrá que convencer al pequeño inversor
Y si Europa quiere que una parte mayor de ese dinero termine financiando empresas europeas, y no lo haga por ejemplo a empresas estadounidenses, tendrá que convencernos. Con buenos productos, costes bajos, mercados eficientes, una fiscalidad más razonable que la actual y una protección efectiva del inversor. Que Europa necesite nuestro ahorro no es razón suficiente para que nosotros asumamos sus proyectos. Nuestro ahorro debe invertirse pensando primero en nuestras necesidades, nuestros objetivos, nuestro plazo y en la rentabilidad. Después, si además sirve para financiar el crecimiento europeo, miel sobre hojuelas.
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