No se obsesione con el momento perfecto para invertir
>En el mundo de la inversión a menudo dedicamos demasiada energía a lo accesorio y demasiado poca a lo esencial. Buscamos el momento perfecto para entrar, nos preguntamos si conviene esperar una corrección, cambiar el modelo, retocar la metodología o rebalancear una vez más la cartera. Nos inquieta el timing, nos atrae la sofisticación y, a menudo, confundimos actividad con acierto. Pero para la mayoría de los inversores lo esencial está en otro sitio.
Antes de invertir lo verdaderamente decisivo es saber qué riesgo estamos dispuestos a asumir, cuánto tiempo vamos a mantener la inversión y qué parte de nuestro patrimonio vamos a destinar a ella. Esos son los cimientos. Y, una vez definidos, conviene no perderlos de vista cada vez que el mercado se mueve un poco más de la cuenta. Porque invertir no consiste en reaccionar a cada sobresalto. Ni en revisar la cartera con una frecuencia casi quirúrgica. Ni en pensar que cada oscilación de corto plazo exige una respuesta inmediata. Cuando el horizonte es largo, esos vaivenes forman parte del trayecto. Molestan, sí. Pero no deberían dictar nuestra estrategia. Esto vale también para la parte más conservadora de la cartera. La renta fija puede sufrir en determinados momentos, como estamos viendo ahora, pero eso no significa que haya dejado de tener sentido. Su función no es deslumbrar cada trimestre, sino aportar equilibrio, generar ingresos y servir de contrapeso frente a la volatilidad de la bolsa. Además, no conviene olvidar algo importante: cuando las obligaciones corrigen, también mejoran las rentabilidades esperadas para quien entra en ese momento.
Una estrategia simple
De ahí que la conclusión no deba ser necesariamente hacer más cambios, sino muchas veces justo lo contrario: simplificar. Una cartera bien diversificada, construida con pocos fondos y pensada para mantenerse en el tiempo, puede ser una solución plenamente válida para muchos inversores. De hecho una estrategia simplificada con solo dos fondos globales, uno de acciones y otro de renta fija como la que le recomendamos y puede ver nuestro análisis ¿Qué hacer con la renta fija en cartera cuando repuntan los tipos?, ha ofrecido en los últimos años un comportamiento superior para los tres perfiles de riesgo. Por tanto, no siempre invertir mejor significa complicarse más. A veces, significa definir bien el perfil, elegir una distribución razonable, diversificar con criterio y tener la paciencia suficiente para dejar que el tiempo haga su trabajo.
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