Donde unos ven miedo, otros buscan oportunidades
La inquietud geopolítica vuelve a instalarse en Europa. Se nota en el ambiente, en la conversación pública y, por supuesto, en los mercados. Pero una vez asumido lo esencial -que no conviene perder la calma ni dejarse arrastrar por el ruido- la pregunta útil para el inversor pasa a ser otra: ¿dónde nacen las oportunidades cuando el miedo vende sin distinguir? Porque la experiencia demuestra que una parte importante del patrimonio se construye precisamente en estas fases de tensión. No cuando todo parece claro y cómodo, sino cuando la Bolsa corrige, la volatilidad se dispara y muchos inversores venden primero y preguntan después. Ahí es donde empiezan a aparecer las oportunidades. Eso sí, no toda caída es una oportunidad, ni toda oportunidad se aprovecha entrando de golpe.
La clave está en distinguir si las caídas se deben simplemente al nerviosismo general o no. Si la corrección alcanza por ejemplo a los grandes valores de la Bolsa española (vea nuestro análisis Claves para invertir en acciones españolas: examen a los cinco magníficos), puede abrirse una ventana atractiva. No porque cualquier descenso convierta automáticamente una acción en ganga, sino porque en las sacudidas bursátiles el mercado suele castigar a veces sin demasiado matiz. Y ahí, cuando las cotizaciones retroceden más deprisa que los fundamentos, es cuando el inversor paciente puede volver a mirar especialmente a las empresas de mayor calidad y por tanto, con mayor resistencia. Por otro lado, si la crisis termina tensionando las materias primas, las compañías que ayudan a mejorar la eficacia y la eficiencia agrícola pueden salir reforzadas. Y en ese contexto surge una oportunidad apostando por el ETF iShares Agribusiness pues invierte en empresas ligadas a fertilizantes, equipamiento, química agrícola y mejora de la productividad que se verán beneficiadas de la situación (vea nuestro análisis Un ETF para apostar por el despertar del sector agrícola). Es decir, se trata de posicionarse de forma inteligente, y no seguir el titular de turno.
No confunda oportunidad con moda. En cada crisis reaparecen las apuestas evidentes: petróleo, defensa, oro, materias primas… y muchas veces el pequeño inversor llega cuando buena parte del movimiento ya está hecho. El verdadero valor no suele estar en perseguir lo que más sube, sino en detectar qué activos de calidad han sido castigados en exceso y cuáles pueden beneficiarse de un cambio de entorno sin que el mercado lo haya descontado del todo. En definitiva, una crisis geopolítica no solo pone a prueba la sangre fría del inversor. También pone a prueba su capacidad para ver más allá del miedo. Porque es en estos momentos cuando se separan las ventas impulsivas de las compras con criterio. Y ahí está, muchas veces, el origen de las mejores rentabilidades futuras.