La inflación da una pequeña tregua
Tras haberse situado en el 9,1% en junio - el nivel más alto desde noviembre de 1981 - la inflación estadounidense retrocedió en julio hasta situarse en el 8,5%. En comparación con el mes anterior, incluso se mantiene sin cambios. El descenso de los precios de la energía (-4,6% en un mes) es la principal razón de esta caída. Por su parte, los precios de los alimentos siguen subiendo, registrando un incremento del 1,1% respecto al mes anterior y del 10,9% en un año.
• El descenso de la inflación ha sido bien recibido por los mercados...
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La inflación da una pequeña tregua
Tras haberse situado en el 9,1% en junio - el nivel más alto desde noviembre de 1981 - la inflación estadounidense retrocedió en julio hasta situarse en el 8,5%. En comparación con el mes anterior, incluso se mantiene sin cambios. El descenso de los precios de la energía (-4,6% en un mes) es la principal razón de esta caída. Por su parte, los precios de los alimentos siguen subiendo, registrando un incremento del 1,1% respecto al mes anterior y del 10,9% en un año.
• El descenso de la inflación ha sido bien recibido por los mercados, que esperan que la Fed la tenga en cuenta en sus próximas reuniones de política monetaria y ralentice su ritmo de subidas de tipos oficiales (actualmente comprendidos entre el 2,25% y el 2,5%) hasta acabar con las mismas lo antes posible.
• Muy consciente de estas expectativas, la máxima autoridad monetaria estadounidense se ha apresurado a reafirmar que la victoria sobre la inflación está lejos de estar asegurada. Sobre todo porque la inflación subyacente (excluyendo la energía y los alimentos) sigue subiendo y la nueva oleada de estímulos aprobada por el Congreso echará más leña al fuego, impulsando aún más la fuerte demanda, que la oferta tiene dificultades para cubrir.
Un voto de confianza
Pese a las tensiones inflacionistas, al país del Tío Sam le quedan bastantes ases en la manga. Las acciones estadounidenses merecen estar presentes en la carteras mixtas dinámica, equilibrada y defensiva.
• Por otro lado, los tipos a largo plazo estadounidense, los de las obligaciones a 10 años, rondan el 2,8%. Mientras, las de medio plazo rondan el 3%. Seguimos manteniendo una leve exposición a las mismas en todas nuestras estrategias de inversión por su interesante binomio rentabilidad-riesgo.