En busca de refugios seguros
Desde principios de año la tensión para los inversores ha aumentado de forma considerable. Razones no faltan: cambio de actitud de los bancos centrales con el aumento de los tipos de interés y la reducción de los programas de compra de deuda, inflación galopante y, para colmo de males, el estallido de la guerra ruso-ucraniana que ha tirado por tierra las previsiones de recuperación económica con el consiguiente tijeretazo a los beneficios esperados para las empresas. Un escenario en el que las nuevas teorías han tenido la oportunidad de demostrar su valía.
• Además, a los inversores, que no les gusta nada la incertidumbre, han buscado refugios seguros como el dólar y el oro (consulte el conversor de divisas y el de materias primas). ¿Y el bitcoin? No han faltado los inversores que, basándose en la escasez programada del mismo, atribuyen al bitcoin muchas de las cualidades del oro como valor refugio contra la inflación y los caprichos del mercado. Pero ¿Es el bitcoin el nuevo “oro digital”?
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En busca de refugios seguros
Desde principios de año la tensión para los inversores ha aumentado de forma considerable. Razones no faltan: cambio de actitud de los bancos centrales con el aumento de los tipos de interés y la reducción de los programas de compra de deuda, inflación galopante y, para colmo de males, el estallido de la guerra ruso-ucraniana que ha tirado por tierra las previsiones de recuperación económica con el consiguiente tijeretazo a los beneficios esperados para las empresas. Un escenario en el que las nuevas teorías han tenido la oportunidad de demostrar su valía.• Además, a los inversores, que no les gusta nada la incertidumbre, han buscado refugios seguros como el dólar y el oro (consulte el conversor de divisas y el de materias primas). ¿Y el bitcoin? No han faltado los inversores que, basándose en la escasez programada del mismo, atribuyen al bitcoin muchas de las cualidades del oro como valor refugio contra la inflación y los caprichos del mercado. Pero ¿Es el bitcoin el nuevo “oro digital”?
¿Oro digital? No tanto…
En los tres primeros meses del año el dólar subió un +2,2% frente al euro, el oro ganó un +8,9% y el bitcoin… cayó un -2,2%. No eran pocos los que vaticinaban lo contrario, ya que por ejemplo las criptomonedas permitirían esquivar a las fortunas rusas el corralito internacional, por lo que se han visto muy sorprendidos con esta evolución.• Como siempre, los defensores del nuevo paradigma se han afanado en explicar las causas de este fenómeno señalando por ejemplo a su excelente liquidez como causa principal. Después de todo, es posible comprar y vender bitcoins rápidamente y en el pasado hemos visto cómo han sido las inversiones más líquidas las primeras en ser vendidas cuando las bolsas de valores han entrado en pánico. Y es que ante el aumento de la volatilidad, los especuladores con bitcoins han sido llamados a poner nuevas garantías y han decidido en gran medida cerrar sus posiciones desprendiéndose de sus criptomonedas antes que aumentar su apuesta real.
• Ahora bien, lo mismo puede decirse del oro. También es muy líquido y en pasadas crisis el metal amarillo también ha estado entre los activos vendidos en primer lugar… antes de iniciar un ascenso. Pero este no ha sido el caso en esta ocasión. Los inversores rápidamente se vieron atraídos por el oro, y los profesionales, hasta hace nada defensores del nuevo paradigma, llegada la hora de la verdad no tardaron en cambiar sus apuestas en criptomonedas por apuestas en oro.
El papel del bitcoin cuestionado
Esto nos lleva a señalar que la percepción del papel del bitcoin ha cambiado. Si hasta ahora la criptomoneda ha evolucionado a su propio ritmo sin preocuparse demasiado por los altibajos de los mercados financieros, aparentemente ya no es el caso. El bitcoin parece acompasar cada vez más su ritmo al de los mercados bursátiles. Y es que hemos pasado de apreciar una débil correlación con las acciones a una correlación más acentuada, lo que ha provocado un dolor de cabeza a los banqueros y a los gestores patrimoniales que habían visto en el bitcoin un instrumento adicional de diversificación. Y hoy se han visto forzados a reconocer que el bitcoin aún puede dar alegrías y penas, pero no aporta un factor de protección especial frente a las crisis bursátiles.• Si hay algo que aún no ha cambiado en el bitcoin es su alta volatilidad. Sus fluctuaciones siguen siendo fuertes, lo que no ayuda a tranquilizar a muchos inversores y su papel como un activo financiero sigue reservado al campo de la especulación para pequeñas partes del patrimonio que se esté dispuesto a perder completamente, sin que lo reco-mendemos en modo alguno al inversor en general. Consulte el conversor de criptomonedas.