Riesgos de la deuda corporativa
La deuda china es importante, pero muy diferente de lo que conocemos en Europa. Tanto la deuda pública como la de los hogares es relativamente limitada. En cambio, la deuda de las empresas es muy elevada. Con un 133% del PIB en 2019 según el FMI, es comparable a la de Países Bajos (154%) o Francia (150%), pero es muy superior a la de EE.UU. (75%), Alemania (60%) o España (93%).
Problemas para Pekín
Para fortalecer su sistema financiero y hacerlo más resistente ante posibles crisis o sanciones, China tendrá que reducir sobre todo la deuda de las empresas, lo que no resulta nada fácil. Las autoridades chinas han dificultado la concesión de créditos con requisitos muy específicos: una deuda que no exceda el 70% de los activos (Evergrande está al 83%), una tasa de liquidez de al menos el 100% de la deuda a corto plazo (la de Evergrande es del 36%), una deuda neta que no supere los fondos propios (118%). Unas normas estrictas que, en la práctica, han hecho imposible refinanciar la deuda de empresas como Evergrande.
Evergrande no es Lehmann
El gigante inmobiliario chino ha comunicado que es poco probable que pueda cumplir con todas sus obligaciones financieras. ¿Cuál sería el impacto de una eventual quiebra? Varios factores nos llevan a pensar que la situación no será catastrófica. Primero, la deuda de Evergrande es la mitad de la que tenía Lehmann Brothers. Segundo, sus activos no son hipotecas basura de un valor cuestionable, sino activos inmobiliarios. Los precios inmobiliarios chinos siguen creciendo entre un 5 y un 6% anual.
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China desea a toda costa preservar la paz social. Por tanto, su prioridad será no dejar sin hogar a los más de un millón de hogares que han pagado ya la entrada y están esperando la entrega de su vivienda en los próximos meses o años. La otra prioridad será detener el pánico en los mercados de deuda. El Estado chino, junto a los bancos que controla, tiene amplios medios para intervenir ante un improbable colapso de los precios inmobiliarios.
Seguimos incluyendo las acciones chinas en nuestras tres carteras mixtas y en la global flexible con un peso del 5%. Y las obligaciones del Estado chino están presentes asimismo en nuestra cartera mixta defensiva con un 5%.
Riesgos de la deuda corporativa
La deuda china es importante, pero muy diferente de lo que conocemos en Europa. Tanto la deuda pública como la de los hogares es relativamente limitada. En cambio, la deuda de las empresas es muy elevada. Con un 133% del PIB en 2019 según el FMI, es comparable a la de Países Bajos (154%) o Francia (150%), pero es muy superior a la de EE.UU. (75%), Alemania (60%) o España (93%).
Problemas para Pekín
Para fortalecer su sistema financiero y hacerlo más resistente ante posibles crisis o sanciones, China tendrá que reducir sobre todo la deuda de las empresas, lo que no resulta nada fácil. Las autoridades chinas han dificultado la concesión de créditos con requisitos muy específicos: una deuda que no exceda el 70% de los activos (Evergrande está al 83%), una tasa de liquidez de al menos el 100% de la deuda a corto plazo (la de Evergrande es del 36%), una deuda neta que no supere los fondos propios (118%). Unas normas estrictas que, en la práctica, han hecho imposible refinanciar la deuda de empresas como Evergrande.
Evergrande no es Lehman
El gigante inmobiliario chino ha comunicado que es poco probable que pueda cumplir con todas sus obligaciones financieras. ¿Cuál sería el impacto de una eventual quiebra? Varios factores nos llevan a pensar que la situación no será catastrófica. Primero, la deuda de Evergrande es la mitad de la que tenía Lehman Brothers. Segundo, sus activos no son hipotecas basura de un valor cuestionable, sino activos inmobiliarios. Los precios inmobiliarios chinos siguen creciendo entre un 5 y un 6% anual.
De persistir esta dinámica, cualquier pérdida asumida por un potencial comprador de la cartera de Evergrande sería transitoria. Además, el grupo está presente en una serie de sectores en crecimiento (salud, seguros, paneles solares, coche eléctrico, etc.) en los que sus activos encontrarán compradores. Y en el peor de los escenarios (pérdidas de varios miles de millones), los grandes bancos chinos - muy bien capitalizados y a las órdenes de las autoridades - saldrían al rescate.
Nuestra opinión
Por ahora, China deja que Evergrande lidie con sus problemas. Pero si el riesgo de contagio se extendiera, Pekín no dudará en rescatarlo o desmantelarlo. Esto permitiría a otras compañías hacerse con los activos y obligaciones financieras de Evergrande, todos financiados por los bancos del país, que probablemente se beneficiarían de las garantías estatales.
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