España: la recuperación se debilita
La situación económica en nuestro país se ha ido deteriorando en las últimas semanas. El sector bancario, con la rentabilidad de su negocio bastante tocada, ha empezado a tomar de la situación y ya se prepara para reforzarse: la posible fusión entre CaixaBank y Bankia (vea editorial) podría ser el inicio de más operaciones en este sentido. Por su parte, varios sectores están sufriendo por los rebrotes de la epidemia. En lo que respecta al turismo, la apertura de las fronteras no ha salvado la temporada de verano. Tras la paralización en el segundo trimestre, en la temporada estival no se ha conseguido atraer a un gran número de visitantes extranjeros. En julio se recibieron sólo 2,5 millones de turistas extranjeros, un 75% menos que el año pasado. Desde inicios de año la cifra alcanza sólo 13 millones, en comparación con los 48 millones de 2019.
· Tras una preocupante desaceleración de la recuperación en julio, las primeras estadísticas disponibles apuntan a una reducción de la actividad económica en agosto. En este retroceso está el derrumbe de las ventas de vehículos en agosto, que registraron una caída del 10,1% frente a agosto de 2019. También se contrajo la actividad en el sector manufacturero después de un solo mes de expansión y la del sector de los servicios. Con estos mimbres, la caída de precios parece estar cogiendo fuerza en España con una inflación negativa en agosto (-0,5%) por quinto mes consecutivo. Por su parte, los tipos de interés de la deuda española sufrieron escasa variación: cerraron la semana en 0,35% frente al 0,38% de la semana anterior.
En el exterior
· En la zona euro los precios al consumo, que ya cayeron un 0,4% en julio, volvieron a caer un 0,4% en agosto (tercera caída en cuatro meses). Así, sobre la base anual la inflación entró en territorio negativo: -0,2% en agosto frente al 0,4% de julio y 1,4% de inicios de año. Esta falta de presiones inflacionarias se debe principalmente al colapso de los precios de la energía (-7,8% en los últimos doce meses). A ello se une la recesión y la débil demanda con la tímida vuelta del consumidor a las tiendas. Por su parte, la tasa de desempleo se situó en julio en el 7,9% (7,7% en junio frente al mínimo histórico del 7,2% en marzo). Cifra que es sólo un reflejo parcial de la realidad, a tenor de los programas gubernamentales para evitar despidos.
España: la recuperación se debilita
La situación económica en nuestro país se ha ido deteriorando en las últimas semanas. El sector bancario, con la rentabilidad de su negocio bastante tocada, ha empezado a tomar de la situación y ya se prepara para reforzarse: la posible fusión entre CaixaBank y Bankia (vea editorial) podría ser el inicio de más operaciones en este sentido. Por su parte, varios sectores están sufriendo por los rebrotes de la epidemia. En lo que respecta al turismo, la apertura de las fronteras no ha salvado la temporada de verano. Tras la paralización en el segundo trimestre, en la temporada estival no se ha conseguido atraer a un gran número de visitantes extranjeros. En julio se recibieron sólo 2,5 millones de turistas extranjeros, un 75% menos que el año pasado. Desde inicios de año la cifra alcanza sólo 13 millones, en comparación con los 48 millones de 2019.
· Tras una preocupante desaceleración de la recuperación en julio, las primeras estadísticas disponibles apuntan a una reducción de la actividad económica en agosto. En este retroceso está el derrumbe de las ventas de vehículos en agosto, que registraron una caída del 10,1% frente a agosto de 2019. También se contrajo la actividad en el sector manufacturero después de un solo mes de expansión y la del sector de los servicios. Con estos mimbres, la caída de precios parece estar cogiendo fuerza en España con una inflación negativa en agosto (-0,5%) por quinto mes consecutivo. Por su parte, los tipos de interés de la deuda española sufrieron escasa variación: cerraron la semana en 0,35% frente al 0,38% de la semana anterior.
En el exterior
· En la zona euro los precios al consumo, que ya cayeron un 0,4% en julio, volvieron a caer un 0,4% en agosto (tercera caída en cuatro meses). Así, sobre la base anual la inflación entró en territorio negativo: -0,2% en agosto frente al 0,4% de julio y 1,4% de inicios de año. Esta falta de presiones inflacionarias se debe principalmente al colapso de los precios de la energía (-7,8% en los últimos doce meses). A ello se une la recesión y la débil demanda con la tímida vuelta del consumidor a las tiendas. Por su parte, la tasa de desempleo se situó en julio en el 7,9% (7,7% en junio frente al mínimo histórico del 7,2% en marzo). Cifra que es sólo un reflejo parcial de la realidad, a tenor de los programas gubernamentales para evitar despidos.
· En Estados Unidos se crearon 1,4 millones de empleos en agosto con lo que la tasa de paro cayó al 8,4% (10,2% en julio, 14,7% en abril, pero lejos del 3,5% de febrero). En total en los últimos cuatro meses se han creado 11 millones de empleos de los 22 millones perdidos en el confinamiento. Una cifra impresionante que confirma la recuperación económica estadounidense tras el colapso del segundo trimestre. El repunte del PIB en el tercer trimestre podría ser espectacular, según los últimos indicadores: el índice de fabricación ISM alcanzó su nivel más alto en agosto desde noviembre de 2018; el sector manufacturero continúa su expansión por tercer mes consecutivo y el sector servicios prosigue su avance.
· En China la actividad siguió recuperándose en agosto. La actividad manufacturera en las grandes empresas estatales creció ligeramente por sexto mes consecutivo. Pero el repunte fue mayor en el sector privado. En agosto, por cuarto mes consecutivo, el índice que mide la actividad superó 50 (frontera que separa la contracción y la expansión); registrando además su nivel más alto desde enero de 2011. Por primera vez desde finales de 2019 crecieron las exportaciones. El repunte también se dio en el sector servicios y la actividad económica en conjunto. El PIB tras el colapso del primer trimestre, sigue al alza, si bien, la incertidumbre sigue pesando en el ambiente.
En su bolsillo: nuestros consejos
Por primera vez en dos años el euro alcanzó los 1,20 dólares para después quedarse en 1,18 dólares. Los inversores se muestran positivos en lo que respecta a la moneda única y se fortalece, no sólo frente a divisas refugio como el USD o el CHF, sino incluso en mayor medida frente a otras monedas como el Rublo. La ausencia de presiones inflacionarias da libertad al BCE para seguir con su política monetaria complaciente. Ello equivaldría a financiación abundante y barata para las empresas durante mucho tiempo.
¿Qué destacamos?
Las acciones rusas presentan un riesgo elevado, pero a nuestros ojos ofrecen un potencial interesante con la vista puesta en el largo plazo. De ahí, que estén presentes con un peso del 5% en nuestra Cartera Global Flexible y en las carteras mixtas Equilibrada y Dinámica. Entre los fondos para abordar esta apuesta está el Pictet Russian P (LU0338482267).