Un cúmulo de gastos
El fenómeno de la ocupación está generando una preocupación cada vez más creciente en la sociedad. Y es que los daños y perjuicios que acarrea encontrarse la vivienda ocupada, ya sea la residencia habitual o la segunda residencia, pueden suponer para el propietario un buen desembolso económico. Un suma y sigue que puede abarcar desde los gastos jurídicos para tratar de recuperar la vivienda; al pago del alquiler de otra vivienda si la ocupada es la vivienda habitual; los daños que genere el okupa en la vivienda o en la comunidad de vecinos... Ahora bien, ¿qué cubre el seguro de hogar en estas situaciones?