Un escenario prometedor
En el largo plazo es de los pocos sectores que pueden prever con cierta solvencia un aumento de la demanda. La electrificación de los medios de transporte y la digitalización de la economía exigen cantidades crecientes de energía eléctrica: p.ej. solo la minería del bitcoin se estima que consume más electricidad que toda Finlandia.
· Tradicionalmente el sector eléctrico ha sido considerado como un sector defensivo. Pese a su fuerte dependencia de normativas y regulación de cada país (impuestos, fijación de tarifas), su riesgo es aún bajo y su volatilidad inferior a la media del mercado. Los jugosos dividendos que reparten las empresas (con una rentabilidad por dividendo del 3,9% de media de las eléctricas europeas vs el 2,1% del conjunto del mercado) es un atractivo más para el inversor.
Nuestra valoración del sector
El abandono de las energías fósiles (gas, petróleo, carbón) debería acelerarse a nivel global, sobre todo en Europa donde, además, la independencia energética será, muy posiblemente, un nuevo pilar de la política europea. Una transformación que requerirá grandes inversiones y un fuerte esfuerzo financiero. Aunque los cambios no se producirán de inmediato, sí tendrán un alto coste económico.
A la hora de plantearse invertir en el sector a nivel global, hay que poner sobre la balanza su baja volatilidad, un...
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· A nivel individual la mayoría de las acciones del sector merecen un consejo de mantener. Nuestras favoritas son la francesa Engie (11,73 EUR), la española Iberdrola (9,548 EUR) y la británica National Grid (1.119,20 peniques), incluidas en la cartera Experto en acciones (manténgalas). Las tres destacan por su alta diversificación internacional, muy apreciada en estos momentos de gran incertidumbre.
· Más optimistas somos incluso con la apuesta por la transición energética y las energías limpias. El ETF de gestión pasiva iShares Global Clean Energy ETF (IE00B1XNHC34), cotizado en el Xetra alemán, nos parece una opción muy recomendable: invierte más del 45% de su cartera en acciones de fuera de Europa (35% en EE.UU.; 6,6% en Canadá; y 6,3% en China) lo que le da un enfoque global. Está disponible en Banco BiG (910 012 000), donde, por ser socio de OCU, se ahorrará además la comisión de custodia (www.bancobig.es/convenios/ocu).
Compare la ficha detallada de cada una de las acciones energéticas de nuestra selección en el comparador de acciones.
La luz a precio de oro
La guerra en Ucrania pone en el disparadero al sector energético mundial y, especialmente, al sector eléctrico europeo. El precio mayorista de la electricidad, directamente relacionado con el precio del gas y de los derechos de emisión de CO2, ya se había duplicado antes del conflicto y la invasión rusa ha echado más leña al fuego. Un escenario que infla las entradas de caja - pero también las salidas - y sobre todo mete presión a corto plazo sobre las eléctricas en forma de amenazas de nuevos impuestos y recorte de sus márgenes.
Un escenario prometedor
En el largo plazo es de los pocos sectores que pueden prever con cierta solvencia un aumento de la demanda. La electrificación de los medios de transporte y la digitalización de la economía exigen cantidades crecientes de energía eléctrica: p.ej. solo la minería del bitcoin se estima que consume más electricidad que toda Finlandia.
· Tradicionalmente el sector eléctrico ha sido considerado como un sector defensivo. Pese a su fuerte dependencia de normativas y regulación de cada país (impuestos, fijación de tarifas), su riesgo es aún bajo y su volatilidad inferior a la media del mercado. Los jugosos dividendos que reparten las empresas (con una rentabilidad por dividendo del 3,9% de media de las eléctricas europeas vs el 2,1% del conjunto del mercado) es un atractivo más para el inversor.
Nuestra valoración del sector
El abandono de las energías fósiles (gas, petróleo, carbón) debería acelerarse a nivel global, sobre todo en Europa donde, además, la independencia energética será, muy posiblemente, un nuevo pilar de la política europea. Una transformación que requerirá grandes inversiones y un fuerte esfuerzo financiero. Aunque los cambios no se producirán de inmediato, sí tendrán un alto coste económico.
A la hora de plantearse invertir en el sector a nivel global, hay que poner sobre la balanza su baja volatilidad, un momentum neutral, unas perspectivas de crecimiento positivas y una retribución del riesgo asumido bastante interesante. Todo ello creemos que compensa el hecho de que no cotice a unas ratios especialmente atractivas. El aumento de tarifas debería generar un flujo de caja a las compañías que podrán aprovechar para financiar las nuevas inversiones, pero también para mimar al accionista con dividendos y recompras de acciones. Todo ello hace que, en conjunto, califiquemos al sector de neutral y se merezca una recomendación de mantener.
Valor liquidativo en el momento del análisis:
iShares Global Clean Energy ETF: 10,98 EUR