Un escenario prometedor
En el largo plazo es de los pocos sectores que pueden prever con cierta solvencia un aumento de la demanda. La electrificación de los medios de transporte y la digitalización de la economía exigen cantidades crecientes de energía eléctrica: p.ej. solo la minería del bitcoin se estima que consume más electricidad que toda Finlandia.
· Tradicionalmente el sector eléctrico ha sido considerado como un sector defensivo. Pese a su fuerte dependencia de normativas y regulación de cada país (impuestos, fijación de tarifas), su riesgo es aún bajo y su volatilidad inferior a la media del mercado. Los jugosos dividendos que reparten las empresas (con una rentabilidad por dividendo del 3,9% de media de las eléctricas europeas vs el 2,1% del conjunto del mercado) es un atractivo más para el inversor.
Nuestra valoración del sector
El abandono de las energías fósiles (gas, petróleo, carbón) debería acelerarse a nivel global, sobre todo en Europa donde, además, la independencia energética será, muy posiblemente, un nuevo pilar de la política europea. Una transformación que requerirá grandes inversiones y un fuerte esfuerzo financiero. Aunque los cambios no se producirán de inmediato, sí tendrán un alto coste económico.
A la hora de plantearse invertir en el sector a nivel global, hay que poner sobre la balanza su baja volatilidad, un...
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