El cobre se disparó
El cobre se considera un barómetro de la economía mundial que, una vez recuperada de la pandemia ha visto aumentar su demanda. Esta también se ha visto estimulada por la descarbonización en casi todo el mundo, ya que es un metal indispensable en baterías, vehículos eléctricos, paneles solares, turbinas eólicas… A su vez, la COVID-19 provocó el cierre de muchas minas y, con ellas, una reducción de la producción y de las reservas de cobre. Antes del verano se estimaba que en los doce meses siguientes habría un déficit cercano a las 100.000 toneladas de cobre y su precio subió como la espuma, marcando máximos históricos a mediados de octubre hasta superar los 9.600 USD por tonelada. El ETF recomendado en marzo para apostar por ello le siguió los pasos ganando algo más de un 18%.
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