Distintas finalidades
El Bitcoin fue la primera criptomoneda creada en 2009 como respuesta a la crisis financiera de 2008. Satoshi Nakamoto la desarrolló con el objetivo de crear un sistema financiero descentralizado que no dependiera de intermediarios como bancos y gobiernos. Concebido como una moneda digital para transacciones, permite transferencias directas de valor entre personas de forma “segura” y sin recurrir a una autoridad central. El ETH surgió en 2015 como moneda de la plataforma Ethereum, creada por el ruso Vitalik Buterin. Su finalidad es servir como moneda de pago para las operaciones que se realizan en la red Ethereum, una especie de internet descentralizado.
Ambas utilizan la tecnología blockchain. La de Bitcoin es relativamente sencilla y está diseñada para realizar transacciones de forma segura y eficiente. Esta seguridad es una ventaja, pero limita la funcionalidad. Más compleja, la de Ethereum permite automatizar procesos, eliminando intermediarios. Su versatilidad le ha permitido convertirse en la base de una amplia gama de aplicaciones, desde las finanzas descentralizadas hasta los tokens no fungibles (NFT).
Carácter especulativo y volatilidad
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Distintas finalidades
El Bitcoin fue la primera criptomoneda creada en 2009 como respuesta a la crisis financiera de 2008. Satoshi Nakamoto la desarrolló con el objetivo de crear un sistema financiero descentralizado que no dependiera de intermediarios como bancos y gobiernos. Concebido como una moneda digital para transacciones, permite transferencias directas de valor entre personas de forma “segura” y sin recurrir a una autoridad central. El ETH surgió en 2015 como moneda de la plataforma Ethereum, creada por el ruso Vitalik Buterin. Su finalidad es servir como moneda de pago para las operaciones que se realizan en la red Ethereum, una especie de internet descentralizado.
Ambas utilizan la tecnología blockchain. La de Bitcoin es relativamente sencilla y está diseñada para realizar transacciones de forma segura y eficiente. Esta seguridad es una ventaja, pero limita la funcionalidad. Más compleja, la de Ethereum permite automatizar procesos, eliminando intermediarios. Su versatilidad le ha permitido convertirse en la base de una amplia gama de aplicaciones, desde las finanzas descentralizadas hasta los tokens no fungibles (NFT).
Carácter especulativo y volatilidad
Al ser el Bitcoin la primera criptodivisa que se creó tiene fama de ser la más fiable. Algunos la califican como el “oro digital” al compartir algunas de sus características: escasez (sólo hay 21 millones en circulación), durabilidad (no se deteriora) y divisibilidad (cada BTC puede compartirse varias veces). Por su parte, aunque no tan aceptado como medio de pago, el Ether es indispensable para quienes participan en el ecosistema Ethereum. Su valor está más directamente vinculado con el éxito de la plataforma.
Ambas criptodivisas se caracterizan por su altísima volatilidad, que puede ser tanto una oportunidad como un altísimo riesgo para los inversores que de un día para otro pueden embolsarse jugosas ganancias o sufrir cuantiosas pérdidas.
Perspectivas
Para los entusiastas del Bitcoin, este seguirá siendo una reserva de valor, sobre todo conforme más empresas e instituciones vayan incluyendo a las criptomonedas en sus estrategias de inversión. El Ether por su parte está llamado a ser el protagonista de un nuevo internet descentralizado, en el que el desarrollo de nuevas aplicaciones y contratos inteligentes podrían impulsar su valor. El mayor reto podría ser la competencia de los llamados asesinos de Ethereum o “Ethereum killers” como p.ej. Solana (SOL) y Avalanche (AVAX) que disponen de tecnología más rápida, más limpia y con tarifas de transacción más bajas.
La creciente integración de estas criptodivisas en el sistema financiero tradicional (como el visto bueno en EE.UU a los ETF al contado de Bitcoin y Ether) está provocando que sus precios estén cada vez más vinculados a la evolución de los tipos de interés de referencia de los bancos centrales, en particular de la Reserva Federal estadounidense. Como activos de riesgo, unos tipos oficiales más altos hacen que las criptomonedas sean menos atractivas, lo que provoca caídas en sus precios. Y viceversa.
Altísimo riesgo
La posición del BTC en el mercado está cada vez más consolidada y cada vez son menos los que piensan que desaparecerá. Por otro lado, el hecho de que se encuentre en niveles altos (más de 90.000 euros el 29/11/24) podría indicar que su potencial de revalorización es menor. En cuanto al ETH, en el caso de que se impusiera como la plataforma de referencia para la próxima generación de aplicaciones descentralizadas, su potencial de revalorización sería enorme, pero si uno de sus competidores ganara la carrera, su valor se vendría abajo.
En todo caso, dado su carácter especulativo y su fortísima volatilidad, no recomendamos invertir en criptomonedas. Ahora bien, esto no nos hace estar ciegos y reconocer el interés que despiertan. Si usted siente curiosidad puede consultar nuestro conversor de criptomonedas.