La renuncia a la operación reduce el potencial de crecimiento inorgánico, pero despeja una incertidumbre importante, evita un deterioro del balance y resulta positiva para la valoración del título.
Acción correcta.
COMPRE.
Evita poner en riesgo su sólido perfil financiero
Netflix ha optado por no seguir adelante con su proyecto de adquisición de parte de los activos de Warner Bros. Discovery, después de que Warner considerase más atractiva la propuesta de Paramount Skydance, valorada en 31 dólares por acción, frente a los 27,75 dólares ofrecidos por Netflix. La operación a la que aspiraba Netflix incluía los negocios de streaming HBO Max y discovery+, además de los estudios de cine, aunque dejaba fuera las actividades televisivas tradicionales. De haberse cerrado, el grupo habría reforzado todavía más su posición dominante en el sector: a sus más de 300 millones de suscriptores se habrían sumado los 128 millones de HBO Max y discovery+, además del control sobre franquicias de gran valor como Harry Potter o DC Comics.
Sin embargo, más allá del atractivo estratégico de la operación, el mercado llevaba tiempo centrado en sus riesgos. La oferta presentada por Netflix ya suponía una valoración exigente, equivalente a más de 18 veces el EBITDA estimado para 2026 de los activos objeto de compra. Además, una adquisición de este tamaño habría multiplicado su endeudamiento hasta unas cinco veces el EBITDA, frente a apenas 0,2 veces en la actualidad.
Ese es el elemento que, a nuestro juicio, cobra ahora más relevancia. La retirada de Netflix elimina el temor a una guerra de pujas desmesurada, una posibilidad que venía pesando sobre la cotización desde principios de diciembre. La compañía pierde una oportunidad de crecimiento externo muy relevante, pero al mismo tiempo evita poner en riesgo su sólido perfil financiero por una operación demasiado costosa.
El desenlace, por tanto, puede interpretarse de forma favorable para el accionista. Desaparece un foco importante de incertidumbre, se preserva la flexibilidad del balance y se mantiene intacta la capacidad de invertir en contenidos, un aspecto clave para seguir sosteniendo el crecimiento del negocio.
Además, según lo acordado en diciembre durante las negociaciones con Warner, Netflix recibirá una indemnización de 2.800 millones de dólares, equivalente a 0,66 dólares por acción. Esa cantidad servirá para reforzar su presupuesto de producción, que este año ascenderá a 20.000 millones de dólares, frente a los 17.000 millones de 2025.
En definitiva, Netflix no logrará ampliar su dominio en el streaming mediante esta adquisición, pero sale de la operación con una ventaja importante: el mercado ya no tiene que descontar el riesgo de una compra cara y altamente apalancada. Y eso ayuda a explicar que la cotización haya recuperado algo de terreno tras el anuncio.
Cotización en el momento del análisis: 99,02 USD
HERRAMIENTA | Consulte esta y otras acciones en nuestro comparador de acciones