Existen oportunidades reales en el sector industrial europeo, que si bien tiene algunos retos por delante, está volviendo a atraer a los inversores. Eso sí, las oportunidades no se encuentran por igual en todos los ámbitos. De ahí, que haya que ser selectivos. Por nuestra parte, apostamos por algunos grupos internacionales como Assa Abloy, Schneider, Aperam o Air Liquide. También puede diversificar su apuesta con un par de ETF. Véalos a continuación.
Aparente estabilidad
Desde 2017 la producción industrial de la Unión Europea no ha crecido. Un logro teniendo en cuenta los numerosos imprevistos sanitarios, de suministro, energéticos y comerciales, que ha afrontado en la última década. Así, la europea ya no representa más que el 15% de la producción industrial mundial frente a la cuarta parte hace 20 años; un retroceso, que también ha vivido Estados Unidos. Y es que el gran ganador en el tablero industrial a escala mundial es China con un tercio de la producción (10% de comienzos de los años 2000). Hoy día sus productos tienen tan buena calidad o mejor que la de los europeos.
• Con costes de producción, a veces, un 30% a un 40% más bajos, las empresas chinas suelen ser imbatibles. De ahí, el grito de alarma de los fabricantes, que temen sufrir la suerte de los productores europeos de paneles solares, donde China posee más del 90% de cuota de mercado.
Soluciones sobre la mesa
A medio plazo, la competencia china amenazaría la supervivencia de la mitad de la industria europea. Para afrontar esta amenaza hay varias soluciones sobre la mesa. Una es aplicar importantes aranceles sobre los productos chinos, algo que no cuenta no cuenta unanimidad. Otra solución sería depreciar el euro frente a un yuan chino claramente infravalorado. Pero es prácticamente inviable. Para apoyar la industria del Viejo Continente, algunos dirigentes políticos abogan por priorizar los productos europeos en el gasto público. La simplificación regulatoria es el único ámbito en el que existe un consenso europeo.
• Pero harían falta más medidas. Algunos sectores industriales siguen fragmentados, porque las empresas defienden sus mercados nacionales con la bendición de su Gobierno. Por ejemplo, en mercados como la electricidad y el gas, los fabricantes pagan de 2 a 4 veces más que sus competidores estadounidenses y chinos; en parte, por la ausencia de un verdadero mercado único de la energía dentro de la Unión Europea. Así, más allá de las medidas de protección temporales hay que continuar los esfuerzos por fortalecer la cohesión interna. Junto a una energía más barata, otro factor indispensable en el que se está trabajando es elevar la inversión para mejorar la competitividad.
El despertar alemán
La demanda industrial en Alemania – referencia habitual como indicador adelantado de actividad – encadena un repunte desde octubre de 2025. Cuando este indicador mejora suele anticipar un aumento de pedidos que, con algo de retraso, termina reflejándose en más producción y en una mejora del pulso económico; por tanto, si el rebote se consolida, no solo refuerza la idea de que el bache industrial podría estar quedando atrás, sino que también eleva la probabilidad de una recuperación más amplia en sectores ligados a la inversión productiva y a la actividad real (bienes de equipo, logística, materiales básicos o construcción). Además, una Alemania industrialmente más firme reduce la presión para que el Banco Central Europeo acelere recortes de tipos: ese “suelo” monetario, lejos de ser un freno automático, puede interpretarse como señal de crecimiento más resiliente y de normalización del ciclo, algo que tiende a favorecer a los sectores cíclicos cuando el mercado percibe que el escenario base mejora.
• A esa base macro se suma un factor de mercado relevante: Europa está recibiendo de nuevo la atención de inversores internacionales, en parte porque el debate sobre el auge de la inteligencia artificial y la exigencia de las valoraciones tecnológicas está empujando a una rotación hacia la “vieja economía”. Dado que el continente tiene menor peso relativo en grandes tecnológicas, esa rotación actúa como viento de cola para los sectores tradicionales, y se está traduciendo en un mejor comportamiento bursátil del industrial europeo (+7,7% desde el 1 de enero; +19,7% en 12 meses).
Hay oportunidades
A nuestro parecer, el sector industrial en su conjunto no está caro. Eso sí, las oportunidades no están por igual en todas las actividades: conviene priorizar áreas con capacidad de capturar la reactivación (equipos, logística, materiales y construcción) y ser selectivos con subsectores estructuralmente presionados, como el automovilístico, penalizado por la competencia china.
• Así, nos decantamos por grupos industriales con presencia internacional como la sueca, Assa Abloy(sistema de acceso a edificios), la francesa, Schneider Electric (soluciones para mejorar eficiencia energética), la luxemburguesa, Aperam (acero inoxidable) o la francesa, Air Liquide (sector químico). Todas ellas son empresas de calidad y merecen un consejo de compra. En el caso de las tres últimas, además están incluidas en nuestra cartera Experto en acciones
Cómo diversi
Si prefiere diversificar la apuesta y diluir así el riesgo, una buena opción son los ETF iShares Stoxx Europe 600 Ind Goods(DE000A0H08J9) y el SPDR MSCI Europe Industrials (IE00BKWQ0J47), que ganan un 14,2% y un 16,4% anual medio en cinco años. Ambos cotizan en el Xetra y están disponibles en Banco BiG.
Cotización en el momento del análisis:
Assa Abloy: 384,80 SEK
Schneider: 276,75 EUR
Aperam: 44,04 EUR
Air Liquide: 178,02 EUR
Valor liquidativo en el momento del análisis:
iShares Stoxx Europe 600 Ind Goods: 117,34 EUR
SPDR MSCI Europe Industrials UCITS ETF: 446,11 EUR