A la cabeza del crecimiento
Por tercer año consecutivo, la economía española registró en 2024 un crecimiento del PIB notablemente superior a la media europea. Nuestro país, que en otros tiempos era un alumno promedio, es ahora el principal motor del Viejo Continente. Así, tras crecer un 6,2% en 2022 frente al 3,5% en el conjunto de la zona euro y un 2,7% frente al 0,4% en 2023, el pasado año la economía española registró un crecimiento del 3,2% según el INE (Instituto Nacional de Estadística), unas tres veces más que el 0,8% que esperamos para el conjunto de países que comparten la moneda única.
Este mejor desempeño económico de España, tras una década sombría, se explica en parte por el menor peso que tiene la industria en la economía en comparación con el conjunto de la zona euro. Por ende, la economía española “sufre” menos la crisis industrial que azota a Europa.
Pero es que, además, las empresas españolas resisten mejor. Desde 2021, la producción industrial patria se mantiene estable, frente a una caída del 3% en el conjunto de la zona euro. Esto se explica en parte por el menor coste de la mano de obra frente a la media europea, lo que permite a los industriales españoles resistir mejor a la competencia internacional. Pero el elemento determinante es un precio de la electricidad más controlado. Su escasa dependencia del gas ruso en el pasado era un hándicap, pero en el nuevo contexto ha ayudado a que España sufra relativamente menos la guerra en Ucrania y el fin de la energía barata del Este. El país ha implementado un mecanismo que ha limitado el aumento de las tarifas y ha reducido su dependencia de los combustibles fósiles. Desde hace dos años más de la mitad de la producción eléctrica se asegura con renovables y el objetivo es alcanzar el 80% para 2030.
Con abundante sol, mucho viento y zonas rurales poco pobladas, España se ha convertido en “el Dorado” para las energías renovables. En 2023, fue el país que acogió más nuevos proyectos en este ámbito. Y en 2024 se mantuvo en el podio de las inversiones en energía verde. Si antes las empresas con alto consumo energético se implantaban en Alemania para aprovechar el gas barato, hoy miran más hacia España, que ofrece una electricidad a mejor precio.
Auge del turismo
Ahora bien, el verdadero motor de la economía española era, y sigue siendo, el sector turístico. Año tras año, cada vez más turistas extranjeros visitan España. Tras haber establecido un récord en 2023, el sector turístico vivió un nuevo boom en 2024, con un crecimiento superior al 10% y más de 88 millones de turistas extranjeros en los primeros once meses del año. Nuestro país sigue siendo muy popular entre los turistas europeos, pero también es cada vez más preferido como destino turístico de larga distancia: más del 40% de los visitantes son hoy viajeros no europeos. Con un gasto medio superior a los 1.000 euros por persona, los visitantes de todo el mundo inyectan cada mes miles de millones a nuestra economía que estimulan la actividad.
Otros motores de crecimiento
En declive en estos últimos trimestres, la inversión empresarial debería repuntar en 2025 gracias al desembolso progresivo de los fondos del plan de recuperación de la Unión Europea. Adoptado en julio de 2020 para relanzar las inversiones de futuro y hacer frente a las consecuencias económicas del COVID, este plan de recuperación se ha dirigido generosamente a España, que es el segundo beneficiario, con más de 160 mil millones de euros de un total disponible de poco más de 800 mil millones. Es decir, en torno a una quinta parte del presupuesto total. Debido a las dificultades para implementarlo, hasta la fecha apenas se ha liberado una cuarta parte de esos 160 mil millones. Pero el saldo restante debe ser asignado de aquí a finales de 2026.
Líder en 2025 y más dudas después
Con el repunte esperado de las inversiones empresariales, un sector turístico siempre dinámico y la continuación de una mejora en el mercado laboral que apoyará el consumo de los hogares, el crecimiento del PIB español seguirá en 2025 liderando el Viejo Continente. Así, nuestras previsiones apuntan a un crecimiento económico para España este año que más o menos duplicará el del conjunto de la zona euro: del 2,3% en nuestro país frente al 1,2% de la zona euro.
Las perspectivas a medio plazo son, sin embargo, más inciertas por tres grandes incógnitas. Por un lado, está por ver la capacidad del sector turístico para continuar su desarrollo, más por el aspecto cualitativo que cuantitativo. Que la industria española se vea más o menos contaminada por la crisis que azota a la industria de los países del norte de Europa también será relevante. Y, finalmente, la evolución del comercio internacional podría penalizar el dinamismo español. España, sobre todo dependiente del sector servicios y que exporta pocos bienes a Estados Unidos, no será el país europeo más dañado en caso de un refuerzo de la guerra comercial por parte de Trump. Pero el país se verá afectado si sus socios de la Unión Europea son maltratados por sanciones estadounidenses.
Una bolsa en plena forma…
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A la cabeza del crecimiento
Por tercer año consecutivo, la economía española registró en 2024 un crecimiento del PIB notablemente superior a la media europea. Nuestro país, que en otros tiempos era un alumno promedio, es ahora el principal motor del Viejo Continente. Así, tras crecer un 6,2% en 2022 frente al 3,5% en el conjunto de la zona euro y un 2,7% frente al 0,4% en 2023, el pasado año la economía española registró un crecimiento del 3,2% según el INE (Instituto Nacional de Estadística), unas tres veces más que el 0,8% que esperamos para el conjunto de países que comparten la moneda única.
Este mejor desempeño económico de España, tras una década sombría, se explica en parte por el menor peso que tiene la industria en la economía en comparación con el conjunto de la zona euro. Por ende, la economía española “sufre” menos la crisis industrial que azota a Europa.
Pero es que, además, las empresas españolas resisten mejor. Desde 2021, la producción industrial patria se mantiene estable, frente a una caída del 3% en el conjunto de la zona euro. Esto se explica en parte por el menor coste de la mano de obra frente a la media europea, lo que permite a los industriales españoles resistir mejor a la competencia internacional. Pero el elemento determinante es un precio de la electricidad más controlado. Su escasa dependencia del gas ruso en el pasado era un hándicap, pero en el nuevo contexto ha ayudado a que España sufra relativamente menos la guerra en Ucrania y el fin de la energía barata del Este. El país ha implementado un mecanismo que ha limitado el aumento de las tarifas y ha reducido su dependencia de los combustibles fósiles. Desde hace dos años más de la mitad de la producción eléctrica se asegura con renovables y el objetivo es alcanzar el 80% para 2030.
Con abundante sol, mucho viento y zonas rurales poco pobladas, España se ha convertido en “el Dorado” para las energías renovables. En 2023, fue el país que acogió más nuevos proyectos en este ámbito. Y en 2024 se mantuvo en el podio de las inversiones en energía verde. Si antes las empresas con alto consumo energético se implantaban en Alemania para aprovechar el gas barato, hoy miran más hacia España, que ofrece una electricidad a mejor precio.
Auge del turismo
Ahora bien, el verdadero motor de la economía española era, y sigue siendo, el sector turístico. Año tras año, cada vez más turistas extranjeros visitan España. Tras haber establecido un récord en 2023, el sector turístico vivió un nuevo boom en 2024, con un crecimiento superior al 10% y más de 88 millones de turistas extranjeros en los primeros once meses del año. Nuestro país sigue siendo muy popular entre los turistas europeos, pero también es cada vez más preferido como destino turístico de larga distancia: más del 40% de los visitantes son hoy viajeros no europeos. Con un gasto medio superior a los 1.000 euros por persona, los visitantes de todo el mundo inyectan cada mes miles de millones a nuestra economía que estimulan la actividad.
Otros motores de crecimiento
En declive en estos últimos trimestres, la inversión empresarial debería repuntar en 2025 gracias al desembolso progresivo de los fondos del plan de recuperación de la Unión Europea. Adoptado en julio de 2020 para relanzar las inversiones de futuro y hacer frente a las consecuencias económicas del COVID, este plan de recuperación se ha dirigido generosamente a España, que es el segundo beneficiario, con más de 160 mil millones de euros de un total disponible de poco más de 800 mil millones. Es decir, en torno a una quinta parte del presupuesto total. Debido a las dificultades para implementarlo, hasta la fecha apenas se ha liberado una cuarta parte de esos 160 mil millones. Pero el saldo restante debe ser asignado de aquí a finales de 2026.
Líder en 2025 y más dudas después
Con el repunte esperado de las inversiones empresariales, un sector turístico siempre dinámico y la continuación de una mejora en el mercado laboral que apoyará el consumo de los hogares, el crecimiento del PIB español seguirá en 2025 liderando el Viejo Continente. Así, nuestras previsiones apuntan a un crecimiento económico para España este año que más o menos duplicará el del conjunto de la zona euro: del 2,3% en nuestro país frente al 1,2% de la zona euro.
Las perspectivas a medio plazo son, sin embargo, más inciertas por tres grandes incógnitas. Por un lado, está por ver la capacidad del sector turístico para continuar su desarrollo, más por el aspecto cualitativo que cuantitativo. Que la industria española se vea más o menos contaminada por la crisis que azota a la industria de los países del norte de Europa también será relevante. Y, finalmente, la evolución del comercio internacional podría penalizar el dinamismo español. España, sobre todo dependiente del sector servicios y que exporta pocos bienes a Estados Unidos, no será el país europeo más dañado en caso de un refuerzo de la guerra comercial por parte de Trump. Pero el país se verá afectado si sus socios de la Unión Europea son maltratados por sanciones estadounidenses.
Una bolsa en plena forma…
El repunte económico de España no ha pasado desapercibido entre los inversores y la bolsa patria lleva ya tiempo recuperando terreno. Concretamente, en los tres últimos años (2022, 2023 y 2024) en los, como hemos visto, su crecimiento le ha convertido en alumno aventajado del Viejo Continente. · Así, en el trienio que va desde el inicio de 2022 al cierre de 2024, las acciones españolas se revalorizan un 50%, más del doble de lo que suman en el mismo periodo las bolsas de la zona euro (+19%) y el triple de las acciones europeas (+16%). En este periodo su comportamiento es tan destacado que incluso saca varios cuerpos de ventaja al conjunto de las bolsas mundiales (+34%) y, lo que es más relevante aún, logra batir a las grandes protagonistas (para bien) de los mercados bursátiles en los últimos tiempos, las acciones estadounidenses (+40%).Un repunte espectacular que ha hecho las delicias de los inversores que apostaron por ellas siguiendo nuestros consejos, pues nosotros ya en 2022 las teníamos en el punto de mira por el elevado potencial que veíamos en ellas. Ahora bien, echando la vista atrás y viendo el avance de los últimos años, ¿es ya tarde para subirse al carro o aún conservan un potencial interesante?
…que conserva su potencial
Si bien es verdad que el avance en los últimos años es significativo y que las acciones patrias ahora están más caras que en 2022, no es menos cierto que tomando algo más de perspectiva tan solo han recuperado parte del mucho terreno que habían ido perdiendo, por lo que aún conservan un potencial más que interesante. De hecho, mirando periodos más amplios, como la última década p.ej., el buen hacer de los últimos años de las acciones españolas solo le ha servido para maquillar un poco los malos resultados frente a las bolsas de la zona euro y no digamos ya las bolsas mundiales o la estadounidense (vea gráfico II).
Esto explica que la bolsa patria esté muy lejos de parecernos cara. Incluso es de las pocas que podrían estar más bien baratas. Así, cotiza con un PER actual de 13, algo más bajo que su PER medio histórico (15) y más cerca del rango mínimo (PER de 7) que del máximo (34). Un nivel que es inferior al PER actual de las bolsas de la zona euro (16) y que se encuentra muy lejos del de las bolsas mundiales (21) y a años luz del PER de las acciones estadounidenses (29).
De cara al largo plazo, creemos que con ellas podría obtener un rendimiento medio en torno al 7,5% anual. Un porcentaje interesante teniendo en cuenta el riesgo asumido. Recuerde que con ellas no incurre en riesgo por el tipo de cambio, un valor añadido para los tiempos que corren. Buena parte de este rendimiento se logra vía dividendos, un factor diferencial a favor de esta apuesta. No en vano, la rentabilidad por dividendo de la bolsa patria, ahora en torno al 4% anual, es superior a la de las bolsas de la zona euro en su conjunto (3% anual), duplica la rentabilidad por dividendo de las bolsas mundiales (2%) y casi triplica la de la estadounidense (1,2% anual), muy baja debido a su sesgo hacia el sector tecnológico.
La cuestión ahora es saber cómo invertir en ella para sacarle todo ese jugo. Se lo explicamos en la segunda parte de este análisis:
CÓMO INVERTIR CON ÉXITO EN ACCIONES ESPAÑOLAS
