Fiscalidad y liquidez equiparable
Los PPA son seguros de vida con muchas similitudes con los planes de pensiones (PP), en lo que respecta a su fiscalidad y a su liquidez. Es decir, siempre que tenga rendimientos del trabajo permiten desgravar en el IRPF las cantidades que aporte a ellos hasta un límite de 8.000 euros o el 30% de sus rendimientos del trabajo, si es menor; teniendo en cuenta que dicho tope no es complementario al de PP, sino que debe computar conjuntamente todo lo que aporte a PPA y PP por usted y su empresa. Recuerde que si usted es residente en un territorio foral puede contar con límites más amplios (lea nuestra Separata Foral en la sección Fiscalidad).
• En cuanto a su liquidez, salvo que transcurran 10 años, o en supuestos excepcionales, no podrán rescatarse hasta la jubilación o fallecimiento. En este último caso suelen acompañar una pequeña indemnización complementaria al capital acumulado. Al igual que los planes de pensiones pueden traspasarse entre ellos: de PPA a PPA, o de PPA a PP y viceversa.
• Ahora bien, mientras que un PP obtiene un resultado sin una garantía mínima, que dependerá de sus gastos y del acierto, tanto de sus gestores como del partícipe al elegir la vocación inversora – invierten el patrimonio que le confían sus partícipes en renta fija o acciones –; los PPA, al estilo de un seguro garantizado, garantizan un rendimiento mínimo
Fiscalidad y liquidez equiparable
Los PPA son seguros de vida con muchas similitudes con los planes de pensiones (PP), en lo que respecta a su fiscalidad y a su liquidez. Es decir, siempre que tenga rendimientos del trabajo permiten desgravar en el IRPF las cantidades que aporte a ellos hasta un límite de 8.000 euros o el 30% de sus rendimientos del trabajo, si es menor; teniendo en cuenta que dicho tope no es complementario al de PP, sino que debe computar conjuntamente todo lo que aporte a PPA y PP por usted y su empresa. Recuerde que si usted es residente en un territorio foral puede contar con límites más amplios (lea nuestra Separata Foral en la sección Fiscalidad).
• En cuanto a su liquidez, salvo que transcurran 10 años, o en supuestos excepcionales, no podrán rescatarse hasta la jubilación o fallecimiento. En este último caso suelen acompañar una pequeña indemnización complementaria al capital acumulado. Al igual que los planes de pensiones pueden traspasarse entre ellos: de PPA a PPA, o de PPA a PP y viceversa.
• Ahora bien, mientras que un PP obtiene un resultado sin una garantía mínima, que dependerá de sus gastos y del acierto, tanto de sus gestores como del partícipe al elegir la vocación inversora – invierten el patrimonio que le confían sus partícipes en renta fija o acciones –; los PPA, al estilo de un seguro garantizado, garantizan un rendimiento mínimo.
Rendimiento distinto, ¿merecen la pena los PPA?
Los PPA garantizan un rendimiento, pero suele ser muy, muy escueto. P.ej. en los casos más rumbosos como el de la Mutua Madrileña Automovilista (www.mutua.es; 900 555 559), que garantiza un rendimiento que revisa trimestralmente es para el trimestre en curso: un 1,95% que tras tener en cuenta el 1,25% que aplica de gastos queda en un 0,7% TAE. O el de Hna (www.hna.es; 913 343 279) para arquitectos y químicos que, para el trimestre en curso, garantiza un 1,35% TAE.
• Un PP nada garantiza, pero si está bien gestionado y sus costes son comedidos puede esperar en él en el largo plazo (debe tener al menos un horizonte de 5 años antes de empezar a cobrarlo), un rendimiento que bien pudiera ser mayor. P.ej. en el caso del Plan de Pensiones Asociado de OCU (Caser: 910 551 678) esperamos que ronde el 5% anual de media. Por ello, sólo se nos ocurre un supuesto en el que pueda interesar garantizar a corto o medio plazo que el dinero de su jubilación no sufra quebranto alguno: aquel dinero que ya muy próximo a su jubilación piense cobrar en los dos o tres próximos años y no prime, por tanto, su crecimiento, sino su protección absoluta.