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La Inteligencia Artificial acentúa la brecha digital, según una encuesta de OCU

13 ene. 2026
  • Mientras que un 20% de los españoles la usan casi a diario, el 40% no la ha utilizado nunca. OCU solicita campañas informativos y cursos de capacitación para este colectivo de consumidores vulnerables.
  • La valoración de su uso es dispar: entre sus riesgos citan la manipulación de la opinión pública, la pérdida de privacidad y sus efectos sobre la ciberseguridad. Entre sus beneficios, una experiencia de cliente más personalizada, y mejoras en la enseñanza y en la atención sanitaria.
  • Más información sobre prácticas prohibidas de la IA según el nuevo Reglamento Europeo y la postura de OCU.

Una encuesta a 18.015 ciudadanos de una decena de países de la Unión Europea (2.027 españoles) coordinada por el Consumer Empowerment Proyect (cep-project.org) en el que participa la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) analiza el impacto de la Inteligencia Artificial (IA) en su vida diaria y revela su percepción sobre las ventajas y los riesgos asociados a su uso.

 

Para empezar, la encuesta confirma la creciente presencia de la IA en nuestro día a día, sobre todo en el entorno online. En concreto, los españoles la perciben especialmente en áreas de consumo vinculadas a la información y los medios de comunicación (61% así lo afirman), en la cultura y al ocio (54%), en sus compras (53%) y en la educación y la formación (53%). Un poco menos que el resto de los europeos.

 

No obstante, los españoles destacan entre quienes más usan esta herramienta: el 20% utilizan la IA con frecuencia o casi a diario (el doble que un año atrás), frente al 18% de la media europea. Mientras que otro 33% de encuestados españoles la emplea de vez en cuando. Lamentablemente, hay otros muchos que no la conocen: el 40% nunca ha utilizado la IA (y hasta un 29% no se sienten capacitados para hacerlo), una cifra similar a la del resto de los europeos. Se trata de una llamativa brecha digital que se asocia sobre todo con la edad del encuestado: en España quienes menos la usan son los mayores de 63 años.

 

El impacto percibido de la IA varía según su uso: Mayoritariamente positivo en el ámbito de la productividad, por el tiempo que ahorra; así como en el entretenimiento y en el ocio; o en de las elecciones como consumidor. Y menos positivo en el ámbito laboral o a la hora de valorar la calidad de la información online que ofrece. Y es que la encuesta revela una actitud en general bastante ambivalente:

 

- Ente las percepciones más negativas los encuestados españoles, señalan el aumento del riesgo de manipulación de la opinión pública (66%), la pérdida de privacidad (65%) y sus efectos sobre la ciberseguridad, donde el 58% juzga que implica más riesgos que beneficios.

 

- Entre los efectos positivos destacan una experiencia de cliente más personalizada (53%), posiblesmejoras en la enseñanza, al permitir un aprendizaje más adaptado y accesible (50%), así como en la atención sanitaria, donde creen que ayudará a desarrollar nuevos tratamientos médicos, mejorará el diagnóstico y el seguimiento del paciente (47%).

 

Aunque la creciente utilización de la Inteligencia Artificial (IA) ha traído consigo grandes beneficios, también plantea serios riesgos para los derechos fundamentales de los ciudadanos europeos. Para proteger a los consumidores y garantizar un desarrollo ético de la tecnología, la Unión Europea aprobó el 13 junio de 2024 el Reglamento de la IA, que introduce reglas claras sobre su uso en la Unión Europea. OCU se mantiene vigilante de su cumplimiento, al tiempo que anima a los consumidores a denunciar prácticas prohibidas a la propia organización o a directamente a la Agencia Española de Supervisión de la IA (AESIA).

 

En cualquier caso, los resultados de la encuesta también revelan una falta de capacitación y de conocimiento en el uso de esta herramienta para hasta un 40% de los ciudadanos, lo que requiere de campañas informativas y cursos de formación para este colectivo de consumidores vulnerables, advierte OCU.

 

Esta información ha sido elaborada por un equipo de abogados, economistas, estadísticos, ingenieros, profesionales de la salud y la alimentación, editores y diseñadores de OCU que, en colaboración con otras organizaciones europeas de consumidores y una red de laboratorios independientes, analizan desde 1975 los principales productos y servicios de consumo. Su trabajo se sustenta en los principios de ahorro, calidad, sostenibilidad y transparencia, pero sobre todo en la independencia que le proporcionan sus 180.000 socios activos.

 

Declaraciones de un portavoz en este vídeo

 

 

 

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