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Movilidad, consumo sostenible y RSE

OCU revela los graves perjuicios que el caso Dieselgate está causando a los afectados

19 ene 2018
A través de una encuesta a más de 10.500 afectados
  • OCU ha realizado una encuesta entre los inscritos en las campañas de Movilízate contra el engaño de Volkswagen emprendidas por OCU en España y por sus organizaciones hermanas en Bélgica, Italia y Portugal, para saber las repercusiones que el escándalo Dieselgate está teniendo para ellos
  • De los 10.500 afectados que respondieron a la encuesta (1.924 en España), casi la mitad de los que actualizaron el software notó cambios a peor en el coche y el 42% incluso tuvo que pagar las reparaciones vinculadas a dicha actualización de su bolsillo (1.160 euros de media en nuestro país)
  • En España, solo 2 de cada 10 afectados (el 19%) acudieron a la llamada de Volkswagen para actualizar el software, frente a porcentajes que rondan el 70% en los demás países
  • OCU pide en España al menos 3.000 euros de compensación por vehículo afectado. En Bélgica, la demanda acaba de ser admitida a trámite

 

La Organización de Consumidores y Usuarios ha realizado una encuesta a los más de 10.500 afectados por el escándalo Dieselgate de Volkswagen que se inscribieron en la campaña de movilización que OCU, junto a sus organizaciones hermanas en Bélgica, Italia y Portugal, pusieron en marcha para defender los derechos de los consumidores. 

Los resultados de la encuesta revelan los graves perjuicios que el escándalo Dieselgate está teniendo para los afectados, sobre todo para aquellos que, pese a las recomendaciones de OCU, acudieron a la llamada que hizo Volkswagen y llevaron sus coches al taller para someterlos a una actualización del software, previamente trucado por la marca. 

OCU recuerda que, ante este fraude de manipulación del software para pasar las pruebas de emisiones a las exigencias legales, la casa Volkswagen se ha negado en Europa a fijar indemnizaciones a los afectados de forma amistosa, algo que en Estados Unidos sí ha hecho, aunque la cuantía está aún por concretar. 

En España, lo único que la marca hizo fue enviar a los afectados una carta a mediados de 20017 que, en opinión de OCU, estaba repleta de eufemismos, para que el coche se sometiera a una intervención por una “incidencia detectada en ciertos motores”, tras la cual todo quedaría “conforme con los valores homologados”. 

Al contrario de lo que hizo la DGT, que en opinión de OCU colaboró de forma vergonzosa en la transmisión de la misiva, la Organización de Consumidores y Usuarios aconsejó vivamente no llevar el coche al taller para esta revisión. Por un lado, porque persiste la duda de si ese arreglo serviría a Volkswagen para tratar de eludir cualquier responsabilidad ante los compradores y, por otra, porque de momento no sé ha aclarado cómo un arreglo de menos de una hora puede conseguir que el coche emita conforme a los valores homologados, manteniendo intactas el resto de sus cualidades. 

Afortunadamente, en España la mayoría de los afectados siguió las recomendaciones de OCU y apenas dos de cada diez encuestados llevaron su coche al taller para actualizar el software, frente a porcentajes que rondan el 70% en los demás países, aunque esta decisión también ha estado motivada por la regulación particular de cada estado.  

Sin embargo, el 45% de los propietarios que acudieron a la revisión notó cambios a peor tras la actualización del software, en la mayoría de los casos en el periodo inmediatamente posterior al arreglo. De ese 45%, más de la mitad (el 55%) declara que el consumo de combustible era mayor tras la revisión, el 52% afirma que el motor perdió potencia y el 37% que el ruido del motor era menos suave que antes. 

Además, un 13% de quienes actualizaron el software se vio obligado a hacer una reparación y un 10% aunque no la ha hecho, cree que sería necesario. Y no solo eso, sino que en muchos de los casos (el 42%), estas reparaciones tuvieron que ser costeadas total o parcialmente por los propios consumidores, con cantidades que en el caso de España han supuesto 1.160 € de media, la cifra más cara en comparación con los otros tres países donde se ha realizado el estudio. 

Las distintas marcas involucradas (Audi, Seat, Skoda y Volkswagen) admitieron en el 30% de los casos que las reparaciones realizadas a esos coches estaban directamente vinculadas con la actualización del software que se le había practicado con anterioridad a esos vehículos. En el 41% no lo admitieron, pero en algunos casos la marca corrió con los gastos en todo (9%) o en parte (8%) de la reparación. Para OCU es especialmente denunciable que en el 4% de los casos, aun reconociendo el vínculo, las marcas se negaron a asumir el coste de la reparación, cargando todo o una parte a la cuenta del cliente. 

Ante esta situación, OCU espera que las acciones judiciales de OCU y de las demás organizaciones de consumidores integradas en el grupo Euroconsumers, por las que se pide una compensación mínima de 3.000 euros por vehículo afectado se resuelvan de forma favorable para los consumidores. De momento, el grupo celebra que la demanda colectiva interpuesta por Test-Achats haya sido admitida a trámite en Bélgica y OCU espera que la justicia española siga el ejemplo y acepte también la suya. 

Para más información (medios de comunicación): Eva Jiménez Tfno.: 91 722 60 61 – prensa@ocu.org www.ocu.org 

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