El euro digital
Es un proyecto impulsado por el BCE (Banco Central Europeo) para crear una versión electrónica del euro controlada y garantizada por éste. Actualmente está en fase de diseño y pruebas piloto. Se prevé que la decisión sobre su lanzamiento final se tome en 2026. En caso de aprobarse, habrá que esperar al menos hasta 2027 para su implementación gradual. El BCE quiere ofrecer una alternativa segura y pública a los sistemas de pago privados, ahora dominados por operadores extranjeros (p.ej. Visa y Mastercad como emisores de tarjetas de crédito o Apple y Google Pay como sistemas de pago con el móvil) y que esa alternativa sea utilizada de forma sencilla y fiable por los consumidores.
¿Para qué servirá?
El euro digital se va a considerar moneda de curso legal, por lo que podrá usarlo para pagar y recibir dinero igual que con efectivo o con una tarjeta de pago. Se podrá pagar tanto en tiendas físicas como en comercios online y enviar o recibir dinero entre particulares de manera similar a lo que ya hacen muchos usuarios con Bizum pero, además, se podrán recibir pagos de terceros, como la devolución del IRPF, o el pago de prestaciones sociales. También podrá usarse para cambiarlo por dinero en efectivo, p.ej. a través del cajero automático, o traspasarlo a su cuenta corriente habitual.
¿Sustituirá al dinero en efectivo?
El BCE insiste en que no tiene como objetivo eliminar el efectivo, sino mantenerlo disponible junto al euro digital para asegurar la libertad de elección del consumidor. De hecho, en nuestra encuesta solo el 43% de los encuestados españoles prefieren los medios de pago digitales al efectivo.
¿Cómo funcionará?
El BCE será el encargado de emitir el euro digital. Decidirá cuántos euros digitales se emiten y vigilará que su valor sea exactamente el mismo que el del euro físico. Además, deberá establecer las reglas de funcionamiento, como los límites de uso, los mecanismos de seguridad, etc. Sin embargo, no gestionará directamente las cuentas de euros digitales de los consumidores. Esa función la realizarán las entidades financieras que serán las responsables de abrir las cuentas de euros digitales a cada cliente, recargar el saldo, convertir euros de la cuenta corriente a euros digitales y viceversa, validar transacciones, resolver incidencias, gestionar reclamaciones, etc
¿Qué necesitaré?
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El euro digital
Es un proyecto impulsado por el BCE (Banco Central Europeo) para crear una versión electrónica del euro controlada y garantizada por éste. Actualmente está en fase de diseño y pruebas piloto. Se prevé que la decisión sobre su lanzamiento final se tome en 2026. En caso de aprobarse, habrá que esperar al menos hasta 2027 para su implementación gradual. El BCE quiere ofrecer una alternativa segura y pública a los sistemas de pago privados, ahora dominados por operadores extranjeros (p.ej. Visa y Mastercad como emisores de tarjetas de crédito o Apple y Google Pay como sistemas de pago con el móvil) y que esa alternativa sea utilizada de forma sencilla y fiable por los consumidores.
¿Para qué servirá?
El euro digital se va a considerar moneda de curso legal, por lo que podrá usarlo para pagar y recibir dinero igual que con efectivo o con una tarjeta de pago. Se podrá pagar tanto en tiendas físicas como en comercios online y enviar o recibir dinero entre particulares de manera similar a lo que ya hacen muchos usuarios con Bizum pero, además, se podrán recibir pagos de terceros, como la devolución del IRPF, o el pago de prestaciones sociales. También podrá usarse para cambiarlo por dinero en efectivo, p.ej. a través del cajero automático, o traspasarlo a su cuenta corriente habitual.
¿Sustituirá al dinero en efectivo?
El BCE insiste en que no tiene como objetivo eliminar el efectivo, sino mantenerlo disponible junto al euro digital para asegurar la libertad de elección del consumidor. De hecho, en nuestra encuesta solo el 43% de los encuestados españoles prefieren los medios de pago digitales al efectivo.
¿Cómo funcionará?
El BCE será el encargado de emitir el euro digital. Decidirá cuántos euros digitales se emiten y vigilará que su valor sea exactamente el mismo que el del euro físico. Además, deberá establecer las reglas de funcionamiento, como los límites de uso, los mecanismos de seguridad, etc. Sin embargo, no gestionará directamente las cuentas de euros digitales de los consumidores. Esa función la realizarán las entidades financieras que serán las responsables de abrir las cuentas de euros digitales a cada cliente, recargar el saldo, convertir euros de la cuenta corriente a euros digitales y viceversa, validar transacciones, resolver incidencias, gestionar reclamaciones, etc
¿Qué necesitaré?
Si usted es de los que ya usa el móvil para hacer pagos, deberá descargar la futura app oficial del euro digital o usar la de su banco. Quienes no tengan smartphone, o no quieran usarlo para realizar pagos, también tendrán disponibles tarjetas físicas con un funcionamiento similar al de una tarjeta prepago. También está previsto que exista la posibilidad de poder descargar una pequeña parte de su saldo online (se habla de unos 200 euros) y guardarla directamente en su móvil o en una tarjeta de pago, que permitiría que se pueda usar offline, es decir sin necesidad de estar o tener conexión a internet. Ese dinero descargado ya no estará en los servidores del BCE, por lo que será similar a llevar dinero en efectivo. Por tanto, en el caso de perder el móvil o la tarjeta se perdería ese dinero.
¿Me va a costar algo su uso?
En principio no… pero habrá que verlo. Enviar dinero a un amigo para dividir la cuenta de un restaurante usando Bizum ahora no cuesta nada, pero tampoco genera ingresos a los bancos. En cambio, con las tarjetas sí se generan. Aquí aparece un delicado juego de equilibrios. La normativa europea impulsa los pagos instantáneos a bajo coste, obligando a los bancos a ofrecerlos. Pero, al mismo tiempo, mantener la infraestructura, reforzar la seguridad y garantizar la disponibilidad de los sistemas implicará fuertes inversiones.
¿Podrán saber lo que compro?
El dinero digital permitirá controlar todas las transacciones que se realicen y, técnicamente, es posible limitar los pagos e incluso vetarlos, lo que puede suponer un control total sobre nuestras transacciones. Por tanto, los pagos quedarían registrados y disponibles para el escrutinio de las autoridades si así lo decidieran. En la propuesta de reglamento del euro digital se prevé que no habrá anonimato en las transacciones, para prevenir el blanqueo de capitales.
Exigimos desde OCU
· Que se garantice el derecho de los consumidores a seguir utilizando el dinero en efectivo sin ninguna restricción y siga siendo obligatorio aceptar pagos en efectivo.
· Que el euro digital no implique costes adicionales para el usuario. Las cuentas y wallets (billeteros) de euros digitales deben ser totalmente gratuitos y no deben aplicarse comisiones a los pagos realizados desde ellas.
· Más información en Qué es el euro digital y cómo podría afectarte | OCU