Debilidad (bastante) esperada
La reciente caída del euro no nos ha cogido por sorpresa. Ante una inflación galopante y unos tipos de interés más elevados en EE.UU. que en la zona euro, los inversores se precipitan hacia el refugio seguro del dólar USD, también más rentable. A esto se suma que la guerra de Ucrania, que será prolongada, tendrá un impacto duradero en Europa. La balanza comercial europea, con un fuerte déficit en los primeros meses de 2022, sufre las consecuencias. Y para colmo, vuelven las tensiones en los mercados de deuda soberana de la zona euro, lo que debilita aún más la divisa.
Beneficios difíciles de encontrar
En este punto, hay que preguntarse si un euro débil es una buena o mala noticia para la economía. Hace unos años, las principales economías del mundo se embarcaron en una pugna por debilitar sus respectivas monedas, con el fin de obtener ventajas competitivas en los pujantes mercados globales. Pero hoy en día, la ventaja competitiva ligada a una moneda débil es menos importante que en el pasado, ya que entran en juego otros factores propios de una economía deprimida (demanda floja, elevada inflación, costes al alza, globalización de las cadenas de suministro…).
Desventajas obvias
En un entorno inflacionista, las desventajas de una moneda más débil son más evidentes. Encarece los productos importados, eleva los precios al consumidor, limita el poder adquisitivo de los hogares y lastra la demanda privada y la economía en su conjunto. El precio del petróleo es un ejemplo revelador. El barril de Brent en dólares alcanzó en junio de este año los 122 USD, pero lejos del récord de 145 USD de julio de 2008. Sin embargo, la situación es muy distinta si comparamos el precio del crudo en euros. En su punto álgido en 2008, gracias a la fortaleza del euro, el barril de Brent solo valía 91 euros, frente a los 117 marcados en junio de 2022. Dado que los precios de la energía son la principal causa del repunte de la inflación, resulta difícil ignorar el papel del euro débil.
¿Invertimos en la zona euro?
Un euro débil abarata los activos europeos, al menos, a ojos de los inversores extranjeros, y encarece los activos extranjeros a ojos de los europeos. Por tanto, si esperáramos un...
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HERRAMIENTA | Evolución de las principales divisas respecto al euro
Debilidad (bastante) esperada
La reciente caída del euro no nos ha cogido por sorpresa. Ante una inflación galopante y unos tipos de interés más elevados en EE.UU. que en la zona euro, los inversores se precipitan hacia el refugio seguro del dólar USD, también más rentable. A esto se suma que la guerra de Ucrania, que será prolongada, tendrá un impacto duradero en Europa. La balanza comercial europea, con un fuerte déficit en los primeros meses de 2022, sufre las consecuencias. Y para colmo, vuelven las tensiones en los mercados de deuda soberana de la zona euro, lo que debilita aún más la divisa.
Beneficios difíciles de encontrar
En este punto, hay que preguntarse si un euro débil es una buena o mala noticia para la economía. Hace unos años, las principales economías del mundo se embarcaron en una pugna por debilitar sus respectivas monedas, con el fin de obtener ventajas competitivas en los pujantes mercados globales. Pero hoy en día, la ventaja competitiva ligada a una moneda débil es menos importante que en el pasado, ya que entran en juego otros factores propios de una economía deprimida (demanda floja, elevada inflación, costes al alza, globalización de las cadenas de suministro…).
Desventajas obvias
En un entorno inflacionista, las desventajas de una moneda más débil son más evidentes. Encarece los productos importados, eleva los precios al consumidor, limita el poder adquisitivo de los hogares y lastra la demanda privada y la economía en su conjunto. El precio del petróleo es un ejemplo revelador. El barril de Brent en dólares alcanzó en junio de este año los 122 USD, pero lejos del récord de 145 USD de julio de 2008. Sin embargo, la situación es muy distinta si comparamos el precio del crudo en euros. En su punto álgido en 2008, gracias a la fortaleza del euro, el barril de Brent solo valía 91 euros, frente a los 117 marcados en junio de 2022. Dado que los precios de la energía son la principal causa del repunte de la inflación, resulta difícil ignorar el papel del euro débil.
¿Invertimos en la zona euro?
Un euro débil abarata los activos europeos, al menos, a ojos de los inversores extranjeros, y encarece los activos extranjeros a ojos de los europeos. Por tanto, si esperáramos un repunte de nuestra divisa, el inversor tendría todo el interés en vender los activos exteriores en cartera y centrarse en los de la zona euro. Desafortunadamente, no creemos que esta sea la estrategia correcta, por varias razones.
La debilidad del euro tememos que sea duradera. El deterioro de la balanza comercial por los altos precios de la energía continuará en el futuro (mayor dependencia del gas y el petróleo estadounidenses). Al mismo tiempo, la transición energética empujará a Europa a importar cada vez más productos, componentes y vehículos menos contaminantes de China. La situación económica, por su parte, se deteriorará aún más el próximo invierno en Europa (escasez energética).
Por último, la zona euro acumula una clara desventaja competitiva con EE.UU. en nuevas tecnologías o con China en transición energética. Por ello, damos prioridad a la diversificación fuera de la zona euro, en mercados más competitivos.
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