La autoridad monetaria se muestra preocupada por la evolución del resto de la economía y en particular por los precios de servicios y los salarios-
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Un 2023 que augura más subidas de tipos
La inflación en los Estados Unidos cerró noviembre marcando un 7,1%, lo cual supone un importante recorte respecto al 7,7% de octubre y debiera ser bálsamo para aquellos que temían un enquistamiento del problema inflacionario. Ahora bien, si la inflación estadounidense se está alejando paulatinamente de los picos de principios de verano es gracias a la caída de los precios de la energía que cayeron un 1,6% respecto al mes anterior, algo que parece no ser suficiente para tranquilizar a la Fed (banco central estadounidense). La autoridad monetaria se muestra preocupada por la evolución del resto de la economía y en particular por los precios de servicios y los salarios. Por lo tanto, si bien admite como positiva la desaceleración de la inflación, no le duelen prendas en mantenerse firme y declarar que todavía tiene mucho trabajo por hacer antes de tenerla controlada en unos niveles razonables. De ahí que en su reunión de comienzos de diciembre reaccionara subiendo de nuevo el precio oficial del dinero en un 0,5%, para dejarlo fijado en el rango de entre el 4,25% y el 4,5%.
• El mensaje de la Fed apunta a que esta no será la subida que ponga fin a las alzas de tipos en los EE UU y en 2023 podría haber nuevas alzas como se deduce de su curva de tipos. Gasolina para sostener un dólar que, a pesar de la reciente corrección frente al euro, a nuestros ojos, sigue sobrevalorado cerca de un 16% frente al euro (consulte nuestro conversor de divisas). Seguimos confiando tanto en las obligaciones estadounidenses como en las acciones del país del Tío Sam, eso sí siempre en su justa medida como proponen nuestras estrategias de inversión.