Revisión a la baja de las previsiones de crecimiento
En nuestro país, la inflación de mayo finalmente ha quedado confirmada por el INE en el 8,7% anual, cuatro décimas más que en abril, tirón que también ha sufrido la subyacente (un 4,9% frente al 4,4% del mes anterior). A este respecto, el Banco de España ha moderado su previsión de inflación media anual para 2022 del 7,5% al 7,2% debido a la entrada en vigor del mecanismo ibérico para rebajar la factura de la electricidad, pero ha elevado sus estimaciones para 2023 (del 2% al 2,6%) y 2024 (del 1,6% al 1,8%). Con todo ello, la máxima autoridad monetaria española ha revisado a la baja sus perspectivas de crecimiento para nuestra economía.
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España: crecimiento a la baja
Según la encuesta a las empresas españolas sobre la evolución de su actividad en el segundo trimestre de 2022 del Banco de España, las empresas españolas perciben que su facturación ha sido más dinámica que durante los tres meses anteriores, aunque la recuperación no ha sido tan fuerte como esperaban entonces. Un dinamismo que se nota sobre todo en la hostelería y el transporte, sectores que han sido de los más beneficiados por el fin de las restricciones asociadas a la pandemia. La principal preocupación según el Banco de España viene de la mano de los precios, tanto por el lado de los costes de producción como de la salida de los productos acabados hacia la venta. Un gran número de empresas indican que el aumento del coste de sus productos intermedios, sobre todo energéticos, es la principal causa por la que su actividad se está viendo afectada por la invasión rusa de Ucrania. Más preocupante es que más del 70% de las sociedades prevé que, con vistas a un año, sus costes serán superiores a los actuales, lo que podría alentar nuevas tensiones inflacionistas. Una inflación que en mayo finalmente ha quedado confirmada por el INE en el 8,7% anual, cuatro décimas más que en abril, tirón que también ha sufrido la subyacente (un 4,9% frente al 4,4% del mes anterior). A este respecto, el Banco de España ha moderado su previsión de inflación media anual para 2022 del 7,5% al 7,2% debido a la entrada en vigor del mecanismo ibérico para rebajar la factura de la electricidad, pero ha elevado sus estimaciones para 2023 (del 2% al 2,6%) y 2024 (del 1,6% al 1,8%). Con todo ello, la máxima autoridad monetaria española ha revisado a la baja sus perspectivas de crecimiento para nuestra economía: un 4,1% este año, algo por debajo de lo previsto por el Gobierno (4,3%) e inferior a lo que la propia institución auguraba en abril (4,5%), un 2,8% de cara a 2023 (antes 2,9%) y un 2,6% en 2024 (antes 2,5%). • En cuanto a los mercados de deuda, el anuncio de nuevas subidas de tipos oficiales en la eurozona y del fin del programa de compra de deuda por parte del BCE ha impulsado al alza los tipos a largo plazo, los de las obligaciones a 10 años, que cerraron la semana en el entorno del 2,7% frente al 2,4% de la anterior.Próxima subida de tipos oficiales en la zona euro
En la zona euro, el BCE ha anunciado en su reunión de política monetaria de junio su intención de subir los tipos oficiales un cuarto de punto (0,25%) en julio, y de volver a hacerlo en la misma medida en septiembre. Al mismo tiempo, ha anunciado que el fin de las compras en los mercados de deuda será el próximo 1 de julio. Con ello, el BCE quiere demostrar que es capaz de reaccionar ante una inflación en la eurozona que supera el 8% Sin embargo, ni el BCE ni sus subidas de tipos pueden hacer gran cosa ante la guerra de Ucrania y las consiguientes sanciones. Un conflicto que, de prolongarse podría ser un pesado lastre para el crecimiento económico.
La inflación se dispara en EE.UU
En EE. UU la inflación repuntó en mayo hasta el 8,6% anual desde el 8,3% de abril. Un incremento preocupante y del que se desprende que las dos subidas de tipos oficiales que ya se han llevado a cabo no han servido para estabilizar la subida de los precios que se ha visto alimentada de nuevo por los de la energía (combustible, calefacción, transporte…) y los alimentos.
Nuestros consejos
El repunte de la inflación estadounidense en mayo ha sido recibido como un jarro de agua fría por las bolsas. En cuanto a los mercados de bonos y obligaciones, estamos asistiendo a un aplanamiento gradual de la curva de rendimientos, con los tipos a corto subiendo para ajustarse a los tipos oficiales, mientras que los tipos de las obligaciones a 10 años aprovechan su condición de refugio para perder algo de terreno. Aunque la economía estadounidense no es muy boyante, hay muchas posibilidades de que acabe haciéndolo bien, sobre todo a medio y largo plazo. Por lo tanto, seguimos invirtiendo tanto en acciones estadounidenses como en obligaciones estadounidenses. Eso sí, en diferente medida en función de su perfil como inversor (consulte al detalle nuestras estrategias de inversión).
¿Qué destacamos?
Nosotros manejamos nuestras propias estimaciones y estas no apuntan a una recesión. Así, tras reducir las previsiones de crecimiento y una vez recogido el efecto de una inflación mayor de la esperada (para 2022 un 6,5% en EE. UU. y un 6% en la zona euro), el crecimiento real sigue en terreno positivo (+2,7% en EE. UU. y +1% en la zona euro). En un escenario como este, las acciones son las protagonistas en nuestras estrategias globales. Vea nuestro análisis ¿Qué harán las bolsas en los próximos meses, subir o caer?