La vuelta de la Semana Santa sigue estando marcada por unos precios desbocados que ponen en jaque el crecimiento económico. Prudencia.
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España: plan de respuesta a la guerra
El INE (Instituto Nacional de Estadística) ha confirmado que la inflación anual en marzo se disparó hasta el 9,8% (frente al 7,6% de febrero). Al mismo nivel se situó la inflación armonizada, en términos comparables a los de nuestros socios de la eurozona. Esta alza se debió sobre todo al incremento de los precios de la electricidad y de los combustibles. Según el INE, tan solo en el mes de marzo la electricidad se disparó un 28,5% y casi un 30% los combustibles. Gastos que encarecen los transportes (+18,6%) y que terminan repercutiéndose en toda la cadena posterior, trasladándose a otros productos. Así, la alimentación fue en marzo un 1,2% más cara que en febrero, y acumula un alza del 6,8% en el último año. Alza que parece pequeña si la compramos con la de otros gastos relacionados con la vivienda, por ejemplo, de alquiler o suministros, que han subido un 9,7% en el mes y acumulan un 33,1% en el último año, todo un mazazo a los hogares que frena su capacidad de consumo en otros ámbitos. • Por su parte, la inflación subyacente de marzo (la que no incluye alimentos no elaborados ni productos energéticos) ha que-dado confirmada en el 3,4% (3% en febrero). En este sentido, con el fin de poner freno a la que parece una imparable subida de los precios de la energía, el Gobierno ha puesto en marcha el plan nacional de respuesta a la guerra con un descuento de 20 céntimos por litro para los carburantes y ha prorrogado las medidas fiscales vinculadas a la electricidad. Asimismo ha propuesto el establecimiento de un precio máximo para el gas para que su encarecimiento no se traslade de forma tan intensa a la factura eléctrica. Una medida que debe contar con el visto bueno de la Comisión Europea que aún no se ha pronunciado. • En cuanto a los mercados de deuda, los tipos a largo plazo, los de las obligaciones a 10 años, siguen orientados al alza y abrieron la semana en curso en el entorno del 1,78% frente al 1,7% en el que cerraron la anterior.Zona euro, el BCE prioriza el apoyo a la actividad económica
En la zona euro, el BCE (Banco Central Europeo) no modificó su política en la reunión de su comité monetario del pasado 14 de abril. Así, los tipos oficiales se mantienen en el 0% y el fin de las compras de deuda en los mercados sigue previsto para el tercer trimestre del año. El BCE sigue priorizando el apoyo a la actividad económica que se ha visto perjudicada por la guerra de Ucrania. Eso sí, no pierde de vista la evolución de los precios al consumo.
En EE.UU la inflación se sitúa en el 8,5%
En Estados Unidos, la inflación alcanzó en marzo su nivel más alto desde diciembre de 1981, situándose en el 8,5%. La subida de los precios de la energía (+32% en doce meses) es la principal razón de esta altísima inflación. Con la guerra en Ucrania, las tensiones sobre los precios de la energía, los alimentos y la mayoría de las materias primas van a continuar. Y las restricciones a gran escala en China debido a la pandemia no contribuirán desde luego a resolver los problemas de suministro. Por otra parte, la vuelta al pleno empleo y el aumento de los salarios siguen impulsando la demanda de los hogares estadounidenses a pesar de la subida de los precios. Por lo tanto, las empresas tienen la capacidad de trasladar a sus clientes unos costes de producción más elevados.
Reino Unido, la inflación en el 7%
En el Reino Unido, el PIB sólo creció un 0,1% en febrero res-pecto al mes anterior, frente al 0,8% de enero. Estos malos resultados de la economía británica se explican por los problemas de abastecimiento que penalizan la producción industrial. Por otra parte, el levantamiento de las restricciones por la pandemia ha impulsado el sector del ocio y el turismo. Más que nunca, el sector de los servicios es el motor de la economía británica. La evolución económica del Reino Unido en los próximos meses dependerá del gasto de los hogares. El descenso del paro al 3,8% en febrero y la fuerte subida de los salarios (+5,4%) apoyarán el consumo. Por otro lado, la inflación, que ha subido al 7%, su nivel más alto desde 1992, está pesando mucho en el poder adquisitivo de los británicos.
Nuestros consejos
Ante una Bolsa londinense en la que tienen un peso considerable sectores al alza como el de las materias primas y las finanzas, creemos que las acciones británicas merecen estar presentes en todas nuestras estrategias inversoras.
¿Qué destacamos?
Pese a las tensiones inflacionistas, al país del Tío Sam le quedan bastantes ases en la manga. Las acciones estadounidenses merecen un hueco en las carteras mixtas.